Buscar

Etiqueta

minicuentos

El sueño de los insectos

Imagen destacada: Fotografia de un escarabajo amazonico por Levon Biss

 

Un microcuento de Álvaro Mutis

 

El sueño de los insectos está hecho de metales desconocidos que penetran en delgados taladros hasta el reino más oscuro de la geología. Seguir leyendo “El sueño de los insectos”

Anuncios

May Goulding

Imagen destacada: Autorretrato del autor

 

Un microcuento de Jame Joyce

 

La madre de Stephen, extenuada, rígidamente surge del suelo, leprosa y
turbia, con una corona de marchitos azahares y un desgarrado velo de novia,
la cara gastada y sin nariz, verde de moho sepulcral. El pelo es lacio,
ralo. Fija en Stephen las huecas órbitas anilladas de azul y abre la boca
desdentada, diciendo una silenciosa palabra.
La Madre 

(Con la sonrisa sutil de la demencia de la muerte)

Yo fui la hermosa May Goulding. Estoy muerta. Seguir leyendo “May Goulding”

Tres microcuentos de José Joaquín Duque M. Ilustración por Tobías Arboleda

Imagen destacada: Ilustración de “Equilibrio” por Tobías Arboleda

 

 

EQUILIBRIO

 
El tipo fuma tanto en la noche como va al gimnasio en el día. Ve porno y lee poesía. Ama a su esposa y a su amante. Bebe licor pero come saludable. Se persigna con la derecha y se masturba con la izquierda. Un tipo contradictorio dicen algunos. Para otros, admirablemente equilibrado. Seguir leyendo “Tres microcuentos de José Joaquín Duque M. Ilustración por Tobías Arboleda”

Un espejo después

Microcuento de Luis Fayad

 

Conocedor de su barrio y de sus lugares secretos, Leoncio recorría sus calles en cada oportunidad. Cuando ni el cansancio ni el trabajo atrasado lo obligaban a marchar a la casa, se bajaba del bus antes de su parada y pensaba en los sitios y en las casas de su recorrido. Su interés aumentaba al comprobar que no había recordado bien los pinos gemelos de una esquina, el estuco en forma de ave sostenido de una cornisa o la existencia de un perro feroz en un antejardín. Una vez, una calle que le había sido de las más familiares se fue oscureciendo a su paso, como si al final no tuviera salida. A medida que él se aproximaba al fondo se hacía más claro, no con una luz sino con un color más transparente que el de su alrededor, y sólo cuando se hallaba a corta distancia le pareció distinguir un espejo, quizá de su tamaño. Lo comprobó de cerca, y asomado a él se sobresaltó. Su reflejo copiaba sus movimientos pero no vestía con su misma ropa. Al observar mejor descubrió que la expresión de su rostro era distinta y que el vestido y la corbata que tenía puestos eran los que él pensaba llevar al día siguiente. Cuando quiso indagar más, el espejo desapareció, y volvió a aparecérsele alguna que otra vez en sus recorridos posteriores por el barrio, siempre con un día de adelanto y apenas para enterarlo de cómo iría vestido y de la expresión de su rostro en ese día. Seguir leyendo “Un espejo después”

Dos minicuentos*

De  Gabriel García Márquez

 

I

Dos exploradores lograron refugiarse en una cabaña abandonada, después de haber vivido tres angustiosos días extraviados en la nieve. Al cabo de otros tres días, uno de ellos murió. El sobreviviente excavó una fosa en la nieve, a unos cien metros de la cabaña, y sepultó el cadáver. Al día siguiente, sin embargo, al despertar de su primer sueño apacible, lo encontró otra vez dentro de la casa, muerto y petrificado por el hielo, pero sentado como un visitante formal frente a su cama. Lo sepultó de nuevo, tal vez en una tumba más distante, pero al despertar al día siguiente volvió a encontrarlo sentado frente a su cama. Entonces perdió la razón. Por el diario que había llevado hasta entonces se pudo conocer la verdad de su historia. Entre las muchas explicaciones que trataron de darse al enigma, una parecía ser la más verosímil: el sobreviviente se había sentido tan afectado por su soledad que él mismo desenterraba dormido el cadáver que enterraba despierto. Seguir leyendo “Dos minicuentos*”

Blog de WordPress.com.

Subir ↑