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microcuento

El viejo manuscrito

Imagen destacada del artista Otto Dix
Un cuento breve de Franz kafka

 

 

Podría decirse que el sistema de defensa de nuestra patria adolece de serios defectos. Hasta el momento no nos hemos ocupado de ellos sino de nuestros deberes cotidianos; pero algunos acontecimientos recientes nos inquietan.

Soy zapatero remendón; mi negocio da a la plaza del palacio imperial. Al amanecer, apenas abro mis ventanas, ya veo soldados armados, apostados en todas las bocacalles que dan a la plaza. Pero no son soldados nuestros; son, evidentemente, nómades del Norte. De algún modo que no llego a comprender, han llegado hasta la capital, que, sin embargo, está bastante lejos de las fronteras. De todas maneras, allí están; su número parece aumentar cada día. Seguir leyendo “El viejo manuscrito”

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Un teólogo en la muerte

Imagen destacada: Fragmento de El Jardín de las delicias, El Bosco.

 

Antología de la literatura fantástica*

 

Microcuento de Manuel Swedenborg*

 

Los ángeles me comunicaron que cuando falleció Melanchton le fue suministrada en el otro mundo una casa ilusoriamente igual a la que había tenido en la tierra. (A casi todos los recién venidos a la eternidad les ocurre lo mismo y por eso creen que no han muerto.) Los objetos domésticos eran iguales: la mesa, el escritorio con sus cajones, la biblioteca. En cuanto Melanchton se despertó en ese domicilio, reanudó sus tareas literarias como si no fuera un cadáver y escribió durante unos días sobre la justificación por la fe. Como era su costumbre, no dijo una palabra sobre la caridad. Los ángeles notaron esa omisión y mandaron personas a interrogarlo. Melanchton les dijo:

-He demostrado irrefutablemente que el alma puede prescindir de la caridad y que para ingresar en el cielo basta la fe. Seguir leyendo “Un teólogo en la muerte”

May Goulding

Imagen destacada: Autorretrato del autor

 

Un microcuento de Jame Joyce

 

La madre de Stephen, extenuada, rígidamente surge del suelo, leprosa y
turbia, con una corona de marchitos azahares y un desgarrado velo de novia,
la cara gastada y sin nariz, verde de moho sepulcral. El pelo es lacio,
ralo. Fija en Stephen las huecas órbitas anilladas de azul y abre la boca
desdentada, diciendo una silenciosa palabra.
La Madre 

(Con la sonrisa sutil de la demencia de la muerte)

Yo fui la hermosa May Goulding. Estoy muerta. Seguir leyendo “May Goulding”

La caja de sorpresas*

Cuento por Juan Carlos Moyano**

 

Descubrimos al payaso parado en una de las esquinas del parque. Tenía instalada la caja sobre un carrito con ruedas de bicicleta y pulsaba una guitarra de cuerdas destempladas.

-¿Cuánto vale? – Le dijimos, mientras nos arremolinábamos llenos de curiosidad.

– Es gratis para los primeros cinco – Sentimos que la voz salía de la caja y no de la boca del payaso.

– Claro – Traté de explicarme el motivo del ofrecimiento – hoy es festivo y usted quiere simpatizar con los niños.

El payaso afirmó con una risita de abuelo bonachón y me señaló la lente. Cerré un ojo y miré con el otro: La caja no tenía fin y cientos de niños diminutos flotaban en el vacío. La visión me produjo miedo y quise apartarme. Di media vuelta y detecté la mirada de uno de mis amigos, que me observaba desde afuera. Seguir leyendo “La caja de sorpresas*”

Tres microcuentos de José Joaquín Duque M. Ilustración por Tobías Arboleda

Imagen destacada: Ilustración de “Equilibrio” por Tobías Arboleda

 

 

EQUILIBRIO

 
El tipo fuma tanto en la noche como va al gimnasio en el día. Ve porno y lee poesía. Ama a su esposa y a su amante. Bebe licor pero come saludable. Se persigna con la derecha y se masturba con la izquierda. Un tipo contradictorio dicen algunos. Para otros, admirablemente equilibrado. Seguir leyendo “Tres microcuentos de José Joaquín Duque M. Ilustración por Tobías Arboleda”

El pañuelo que se teje solo

Antología de la literatura fantástica*

 

Microcuento de W.W Skeat

 

La mitología malaya habla de un pañuelo, sansistah kalah, que se teje solo y cada año agrega una hilera de perlas finas, y cuando esté concluido ese pañuelo, será el fin del mundo. Seguir leyendo “El pañuelo que se teje solo”

Lingüistas

Minicuento de Mario Benedetti

 

Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del congreso internacional de lingüística y afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y sus papeles y se dirigió a la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, eniólogos, críticos estructuralistas y deconstruccionalistas, todos los cuales siguieron su barboso desplazamiento con una admiración rallana en la grosemática. De pronto, las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica: ¡Qué sintagma, qué polisemia, qué significante, qué diacronía, qué centrar ceterorum, qué zungespitze, qué morfema! La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas. Solo se la vio sonreír, halagada y, tal vez, vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: ¡Cosita linda! Seguir leyendo “Lingüistas”

Definición del fantasma

Antología de la literatura fantástica*

 

Microcuento de James Joyce

 

¿Qué es un fantasma? preguntó Stephen. Un hombre que se ha desvanecido hasta ser impalpable, por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres.

Ulysses (1921) Seguir leyendo “Definición del fantasma”

La pagoda de Babel

Antología de la literatura fantástica*

 

Microcuento de G.K. Chesterton

 

Ese cuento del agujero en el suelo, que baja quién sabe hasta dónde, siempre me ha fascinado. Ahora es una leyenda musulmana; pero no me asombraría que fuera anterior a Mahoma. Trata del sultán Aladino; no el de la lámpara, por supuesto, pero también relacionado con genios o con gigantes. Dicen que ordenó a los gigantes que le erigieran una especie de pagoda, que subiera y subiera hasta sobrepasar las estrellas. Algo como la Torre de Babel. Pero los arquitectos de la Torre de Babel eran gente doméstica y modesta, como ratones, comparada con Aladino. Sólo querían una torre que llegara al cielo. Aladino quería una torre que rebasara el cielo, y se elevara encima y siguiera elevándose para siempre. Y Dios la fulminó, y la hundió en la tierra abriendo interminablemente un agujero, hasta que hizo un pozo sin fondo, como era la torre sin techo. Y por esa invertida torre de oscuridad, el alma del soberbio Sultán se desmorona para siempre. Seguir leyendo “La pagoda de Babel”

Glotonería mística

Antología de la literatura fantástica*

 

Microcuento de Alexandra David-Neel

 

A orillas de un río, un monje tibetano se encontró con un pescador que cocía en una marmita una sopa de pescados. El monje, sin decir palabra, se bebió la marmita de sopa hirviendo. El pescador le reprochó su glotonería. El monje entró en el agua y orinó: Salieron los peces que había comido y se fueron nadando. Seguir leyendo “Glotonería mística”

Historias Universales

Antología de la literatura fantástica*

 

Microcuento de Olaf Stapledon

 

En un cosmos inconcebiblemente complejo, cada vez que una criatura se enfrentaba con diversas alternativas, no elegía una sino todas, creando de este modo muchas historias universales del cosmos. Ya que en ese mundo había muchas criaturas y que cada una de ellas estaba continuamente ante muchas alternativas, las combinaciones de esos procesos eran innumerables y a cada instante ese universo se ramificaba infinitamente en otros universos, y estos, en otros a su vez. Seguir leyendo “Historias Universales”

El ciervo escondido

Cuento chino por Liehtsé*

 

Un leñador de Cheng se encontró en el campo con un ciervo asustado y lo mató. Para evitar que otros lo descubrieran, lo enterró en el bosque y lo tapó con hojas y ramas. Poco después olvidó el sitio donde lo había ocultado y creyó que todo había ocurrido en un sueño. Lo contó, como si fuera un sueño, a toda la gente. Entre los oyentes hubo uno que fue a buscar el ciervo escondido y lo encontró. Lo llevó a su casa y dijo a su mujer: Seguir leyendo “El ciervo escondido”

El rey y el pintor

Cuento chino anónimo*

 

Existe el relato del rey que hizo llamar al pintor para pedirle unos caballos dibujados en tinta. El pintor dijo que tardaría catorce años en hacerlos, y el rey le concedió el plazo. Transcurridos los catorce años el rey, en el día indicado, llegó a la casa del pintor. Este lo hizo pasar a un salón donde estaba en la pared el inmenso papel en blanco: tomó el pincel, y ante los ojos del rey trazó en minutos los caballos espléndidos. “Pero si podías hacerlos en minutos, -le dijo el rey furioso- ¿por qué me has hecho esperar catorce años?”. “Me hacían falta catorce años”, le respondió el pintor, “para poder pintarnos en minutos”. Seguir leyendo “El rey y el pintor”

Historia de los dos que soñaron

Antología de la literatura fantástica*

 

Microcuento de Gustav Weil

 

Cuentan los hombres dignos de fe (pero sólo Alá es omnisciente y poderoso y misericordioso y no duerme) que hubo en El Cairo un hombre poseedor de riquezas, pero tan magnánimo y liberal que todas las perdió, menos la casa de su padre, y que se vio forzado a trabajar para ganarse el pan. Trabajó tanto que el sueño lo rindió debajo de una higuera de su jardín y vio en el sueño a un desconocido que le dijo:

-Tu fortuna está en Persia, en Isfaján; vete a buscarla. Seguir leyendo “Historia de los dos que soñaron”

Dos minicuentos*

De  Gabriel García Márquez

 

I

Dos exploradores lograron refugiarse en una cabaña abandonada, después de haber vivido tres angustiosos días extraviados en la nieve. Al cabo de otros tres días, uno de ellos murió. El sobreviviente excavó una fosa en la nieve, a unos cien metros de la cabaña, y sepultó el cadáver. Al día siguiente, sin embargo, al despertar de su primer sueño apacible, lo encontró otra vez dentro de la casa, muerto y petrificado por el hielo, pero sentado como un visitante formal frente a su cama. Lo sepultó de nuevo, tal vez en una tumba más distante, pero al despertar al día siguiente volvió a encontrarlo sentado frente a su cama. Entonces perdió la razón. Por el diario que había llevado hasta entonces se pudo conocer la verdad de su historia. Entre las muchas explicaciones que trataron de darse al enigma, una parecía ser la más verosímil: el sobreviviente se había sentido tan afectado por su soledad que él mismo desenterraba dormido el cadáver que enterraba despierto. Seguir leyendo “Dos minicuentos*”

Tres minicuentos*

De  Gabriel García Márquez

 

I

Un niño de unos cinco años que ha perdido a su madre entre la muchedumbre de una feria se acerca a un agente de la policía y le pregunta: “¿No ha visto usted a una señora que anda sin un niño como yo?”. Seguir leyendo “Tres minicuentos*”

El gesto de la muerte

Antología de la literatura fantástica*

 Microcuento de Jean Cocteau

 

Un joven jardinero persa dice a su príncipe:

-¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán.

El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:

-Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?

-No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán. Seguir leyendo “El gesto de la muerte”

Traición

Cuentos brevísimos*

Microcuento de Janeth Posada

 

El hombre, atraído por la leyenda de la flor que en las noches se convertía en un bella mujer, quiso cultivar la suya para apaciguar la soledad de su lecho. Así lo hizo, y la planta floreció. Una hermosa Nepenthe, la flor carnívora, fue lo último que sus manos tocaron.

Seguir leyendo “Traición”

El sueño del rey

Antología de la literatura fantástica*

Microcuento de Lewis Carroll

-Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo sabes?

-Nadie lo sabe.

-Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería de ti?

-No lo sé.

-Desaparecerías. Eres una figura de su sueño. Si se despertara ese Rey te apagarías como una vela. Seguir leyendo “El sueño del rey”

Un auténtico fantasma

Antología de la literatura fantástica*

Microcuento de Thomas Carlyle

¿Habría algo más prodigioso que un auténtico fantasma? El inglés Johnson anheló, toda su vida, ver uno; pero no lo consiguió, aunque bajó a las bóvedas de las iglesias y golpeó féretros. ¡Pobre Johnson! ¿Nunca miró las marejadas de vida humana que amaba tanto? ¿No se miró siguiera a sí mismo? Johnson era un fantasma, un fantasma auténtico; un millón de fantasmas lo codeaba en las calles de Londres. Borremos la ilusión del Tiempo, compendiemos los sesenta años en tres minutos, ¿qué otra cosa era Johnson, qué otra cosa somos nosotros? ¿Acaso no somos espíritus que han tomado un cuerpo, una apariencia, y que luego se disuelven en aire y en invisibilidad? Seguir leyendo “Un auténtico fantasma”

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