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Gonzalo Arango

Un día de gloria (III)

Por Gonzalo Arango*

 

Por azar estoy en el Ley, como parte de un in-cierto itinerario en este recorrido “triunfal” que hago por la ciudad, el día de la publicación de mi libro. Estoy desolado, pues nada me ha sucedido, nadie me ha felicitado. Vagabundeo por este populoso almacén en un perfecto anonimato, sin ninguna esperanza de ser admirado.

Ya me iba cuando veo, a través de un espejo, el rostro de un joven serio, con gafas, que me mira con una tímida, pero respetuosa admiración. Quizás me ha reconocido. Su porte es severo, intelectual. Pienso que tal vez me quiere felicitar. Le regalo una sonrisa cómplice para darle ánimo a que me felicite. Pero el joven se hace el bobo, y rehúsa mi invitación. Bueno, allá él. Yo no soy petulante, pero él debería ir al psiquiatra a que le quite el complejo de inferioridad. Me dirijo a la salida perdiendo el tiempo mirando chucherías en los estantes. Me entero, por otro espejo, que el joven admirador me sigue a distancia. Lo miro, vuelvo a sonreírle para darle coraje, pero él vuelve a hacerse el bobo. Definitivamente este cretino debe ser un tímido sexual, o un “ye-ye”. Lo olvido. Seguir leyendo “Un día de gloria (III)”

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Muerte, no seas mujer

Por Gonzalo Arango

 

Estás dormida a dos metros de mí.

En lugar de escribir me pongo a mirarte.

¡No hay nada que decir!

El silencio de una rosa en la noche da más testimonio de Dios que la teología, y tal vez tenga el secreto que la belleza de la palabra no puede nombrar.

Entonces me callo y te contemplo porque toda sabiduría es callada, y el éxtasis es superior al conocimiento. Y a lo mejor es verdad que la vida no es sino un cuento narrado por un idiota, como dijo Shakespeare. Seguir leyendo “Muerte, no seas mujer”

Medellín, a solas contigo

Por Gonzalo Arango*

 

Un bus me deja a mitad de camino. Por 30 centavos compro 15 minutos de paisaje. A la montaña subo a pie, jadeando de calor hasta coronar la cumbre. A la casa donde voy se entra por una avenida de rosas cuyos botones estallaron esta tarde al sol. Todavía, en el perfume del aire, mi carne percibe la cópula de la naturaleza. Seguir leyendo “Medellín, a solas contigo”

Testamento de Gonzalo Arango (Video y Texto)

Video por Michael S. Smith · Foto Hernán Diaz

Seguir leyendo “Testamento de Gonzalo Arango (Video y Texto)”

Elegía a “Desquite”

Por Gonzalo Arango

 

Sí, nada más que una rosa, pero de sangre. Y bien roja como a él le gustaba: roja, liberal y asesina. Porque él era un malhechor, un poeta de la muerte. Hacía del crimen una de las más bellas artes. Mataba, se desquitaba, lo mataron. Se llamaba “Desquite”. De tanto huir había olvidado su verdadero nombre. O de tanto matar había terminado por odiarlo. Seguir leyendo “Elegía a “Desquite””

Ser en otro ser*

Por Gonzalo Arango*

 

Amor sin manzana

Yo me enamoro de una mujer únicamente

cuando estoy seguro de dos cosas: ser inimitable

en hacerla feliz, y en hacerla sufrir.

(Mujeres de poetas)

 

Ser en otro ser

No soy codiciosos ni avaro con lo que amo, pues lo que amo no es mío, me lo dio la vida y a la vida tendrá que volver limpio, ennoblecido, para que lo que amé sea más amado por sus futuros amantes.

El egoísmo destruye el amor, igual al amante que a lo amado. Sólo la libertad da el justo valor del amor, no su precio. El amor desprecia ser poseído y huye de quien lo toma como dueño.

El fin del amor es darse, mas nunca ser tomado. Su única razón de ser es ser en otro ser, libremente. Seguir leyendo “Ser en otro ser*”

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