Obra destacada de Fernando de Szyszlo

 

Por Juan Gustavo Cobo*

 

¿De qué noche primordial brota esta pintura? ¿En qué oscura energía se nutre para extender ese fondo sombrío sobre el cual asoman, se insinuan o se recortan esas formas hirientes o aguzadas o esos colores, en ocasiones sutiles y delicados o en otras plenos de fosforescencias submarinas o transparencias propias de los espejismos del desierto o quizá de las atmósferas andinas. Pero hay más: la costa, la sierra o la selva del Perú, dos mil años antes de llamarse así, se unirían en peregrinaje hasta el Chavin de Huantar para adorar al ídolo de piedra donde felino, serpiente y pájaro, alucinógenos y sangre, confluían en esos ojos fríos y sus cuatro colmillos cruzados, como recuerda Mario Vargas Llosa, para suplicar protección contra la muerte, los desastres naturales o las guerras tribales. Ya allí escalinatas, terrazas, oratorios, aposentos, túneles, niebla y color se conjugaban en la ceremonia, en el ritual propiciatorio, en el sacrificio, que ahora, no hay duda, la pintura de Fernando de Szyszlo evoca, convoca e invoca solo con la magia de sus pinceles, en esas cartas astronómicas o sensores subterráneos que son sus óleos. Seguir leyendo “Una mirada a la pintura de Fernando de Szyszlo”

Anuncios