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Los crímenes de la calle Morgue

Imagen destacada: Portada del libro Los crímenes de la calle Morgue. FV Éditions

 

Un cuento de Edgar Allan Poe*

 

Las características de la inteligencia que suelen calificarse de analíticas son en sí mismas poco susceptibles de análisis. Sólo las apreciamos a través de sus resultados. Entre otras cosas sabemos que, para aquel que las posee en alto grado, son fuente del más vivo goce. Así como el hombre robusto se complace en su destreza física y se deleita con aquellos ejercicios que reclaman la acción de sus músculos, así el analista halla su placer en esa actividad del espíritu consistente en desenredar. Goza incluso con las ocupaciones más triviales, siempre que pongan en juego su talento. Le encantan los enigmas, los acertijos, los jeroglíficos, y al solucionarlos muestra un grado de perspicacia que, para la mente ordinaria, parece sobrenatural. Seguir leyendo “Los crímenes de la calle Morgue”

La pata de mono

>Cuentos de terror<

Por W.W Jacobs*

I

La noche era fría y húmeda, pero en la pequeña sala de Laburnum Villa los postigos estaban cerrados y el fuego ardía vivamente. Padre e hijo jugaban al ajedrez. El primero tenía ideas personales sobre el juego y ponía al rey en tan desesperados e inútiles peligros que provocaba el comentario de la vieja señora que tejía plácidamente junto a la chimenea. Seguir leyendo “La pata de mono”

El gato

Un cuento de Elkin Restrepo*

 

El gato apareció una mañana, dos meses después de la muerte de Ovidio, cuando a Brígida la vida se le hacía algo muy difícil de sobrellevar. El animal aprovechó que la puerta estaba entreabierta y se metió al apartamento, donde empezó a pasearse orondo, como si aquélla fuera su casa. Era negro como el ónix y parecía hambriento. Aunque, en un primer momento, Brígida quiso echarlo, el tono lastimero de sus maullidos la contuvo. Entonces, fue a la cocina, sirvió leche con migas de pan en un plato y lo colocó afuera, en el patio de ropas. El animal se acercó y comió hasta dejar el plato limpio. Brígida jamás lo había visto, en la urbanización estaban prohibidas las mascotas, así que no dejó de pensar que era un gato extraviado, que le traería mala suerte. Seguir leyendo “El gato”

Rashomon

Imagen destacada: Detalle de una representación de la obra Chuko Buyuden (guerreros leales), por Gosotei Hirosada

 

 

Un cuento de Ryünosuke Akutagawa*

 

Ya casi era de noche y hacía mucho frío. El sirviente de un samurai esperaba, bajo el Rashomon, que dejara de llover.

No había nadie más bajo el portal. En la gruesa columna, cuya laca carmesí se descascaraba por todas partes, solamente se había posado un grillo. Puesto que el Rashomon estaba situado en la avenida Suyaku, era concebible que otras personas —gente común con sombreros de paja o nobles con finos gorros— se protegieran allí de la tormenta. Sin embargo, no había nadie alrededor, excepto el sirviente. Seguir leyendo “Rashomon”

El pañuelo que se teje solo

Antología de la literatura fantástica*

 

Microcuento de W.W Skeat

 

La mitología malaya habla de un pañuelo, sansistah kalah, que se teje solo y cada año agrega una hilera de perlas finas, y cuando esté concluido ese pañuelo, será el fin del mundo. Seguir leyendo “El pañuelo que se teje solo”

La mirada onírica de Luis Buñuel

Imagen destacada: Fotograma del cortometraje Un chien andalou*

 

Por Luis Carlos Muñoz Sarmiento* · Fuente: FronteraD 

 

 

III. Juego de asociaciones libres o pintura de aproximación al buñuelismo (que no es el arte de hacer buñuelos… sino cine)

Casi ojo de la libertad/ Prefiguración/ Adivinación/ Casualidad/ Premonición/ Anticonformismo/ Inconformismo/ Desinterés/ Caos/ Filosofía de la muerte/ Herejía/ Anarquismo/ Surrealismo/ Marxismo/ Irreverencia/ Disfraz/ Contradicción/ Ambigüedad/ Dualidad/ Insatisfacción/ Condenación/ Generosidad/ Fraternidad/ Caridad/ Peligro/ Seguir leyendo “La mirada onírica de Luis Buñuel”

La pagoda de Babel

Antología de la literatura fantástica*

 

Microcuento de G.K. Chesterton

 

Ese cuento del agujero en el suelo, que baja quién sabe hasta dónde, siempre me ha fascinado. Ahora es una leyenda musulmana; pero no me asombraría que fuera anterior a Mahoma. Trata del sultán Aladino; no el de la lámpara, por supuesto, pero también relacionado con genios o con gigantes. Dicen que ordenó a los gigantes que le erigieran una especie de pagoda, que subiera y subiera hasta sobrepasar las estrellas. Algo como la Torre de Babel. Pero los arquitectos de la Torre de Babel eran gente doméstica y modesta, como ratones, comparada con Aladino. Sólo querían una torre que llegara al cielo. Aladino quería una torre que rebasara el cielo, y se elevara encima y siguiera elevándose para siempre. Y Dios la fulminó, y la hundió en la tierra abriendo interminablemente un agujero, hasta que hizo un pozo sin fondo, como era la torre sin techo. Y por esa invertida torre de oscuridad, el alma del soberbio Sultán se desmorona para siempre. Seguir leyendo “La pagoda de Babel”

El árbol de piedra y agua. Mito Kofán

Relatos ancestrales (3 de 5)

 

El árbol de piedra y agua

 

Hubo una vez, hace mucho tiempo, en la que en la tierra no existían peces. Pero por esos días vivía un indígena de la tribu Kofán, un ser muy extraño, llamado Tururú, que conocía acerca de un árbol de piedra y agua en donde habitan diferentes y numerosos peces. Seguir leyendo “El árbol de piedra y agua. Mito Kofán”

Tres cuentos colombianos. (1) La desaparición…

Obra de portada del artista plástico Nicolas De la Hoz

 

 

La desaparición…

 

Por Luis Carlos Muñoz Sarmiento* · Especial para El Magazín de El Espectador

 

A mi padre, como siempre, no a su memoria…

A mi madre, su Chatita, por su lealtad hacia él.

A mis hijos, Santiago & Valentina, dignos herederos de las virtudes de aquéllos…

Y a Lisandro Duque, por su lealtad hacia Fernando, su hermano.

 

 

Ese día, como siempre en los últimos nueve años, él se había levantado muy temprano, afeitado y bañado gracias a la colaboración de su hija menor y de su hijo preferido, desayunado y salido a la calle. Solo. Se había dirigido a la tienda, donde le había pedido a don Jorge, ya que no cargaba dinero en sus bolsillos, que le fiara unos pielroja sin filtro, los únicos que fumaba desde que lo había perdido todo, desde aquellos lejanos días en los que podía escoger entre chester, picadilly, camel, todos también sin filtro. Seguir leyendo “Tres cuentos colombianos. (1) La desaparición…”

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