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Español: lengua mía*

Imagen destacada: Detalle de la obra Presencia de América Latina, 1956. Jorge González Camarena

 

 

Por Pablo Montoya 

 

Español, amantísima lengua que hablo desde niño y que hablaré cuando esté muriendo. Morada que he utilizado para formarme y deformarme. Para protegerme y arriesgarme. Para comprender la orfandad y la insignificancia. Consolación y loa de mi cuerpo. Garita de mi rebeldía. Recinto de mi honra y rampa de todas mis indignaciones. Seguir leyendo “Español: lengua mía*”

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Restauración de la bóveda celeste

Un cuento de Lu Hsun*

 

 

I

Nü-wa se ha despertado sobresaltada. Acaba de tener un sueño espantoso, que no recuerda con mayor exactitud; llena de pena, tiene el sentimiento de algo que falta, pero también de algo que sobra. La excitante brisa lleva indolentemente la energía de Nü-wa para repartirla en el universo. Seguir leyendo “Restauración de la bóveda celeste”

El extranjero

Imagen destacada: Retrato de Eduardo Carranza por Oswaldo Guayasamín

 

Un poema de Eduardo Carranza*

 

Me asomo a este recuerdo desde fuera
como uno que llega de lejos,
después de muchos años, a su antigua casa
y sube la calle andando casi con el corazón
y, casi furtivo, en la noche
se acerca a la ventana iluminada
y mira, desde fuera, lo suyo tan ajeno,
mira lo conocido, tan extraño. Seguir leyendo “El extranjero”

El barco ebrio

Un poema de Arthur Rimbaud*

 

 

1

 

Al descender a lo largo de ríos impasibles,
ya no me sentí guiado por los sirgadores:
hicieron blanco de ellos pieles rojas aullantes,
tras clavarlos desnudos a postes de colores.

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Nadie nos esperaba en casa*

Un cuento de Daniel Ángel*

 

 

Cada quince días Felipe y yo hacíamos la inversión y comprábamos un talonario para rifas. Estábamos en último año del colegio y la vida se tornaba difícil: problemas por la rebeldía, la rebeldía crecía por las lecturas de los existencialistas y los poetas malditos, el enamoramiento sin correspondencia nos enviaba cartas, las obligaciones escolares vacuas, el eterno pensar qué haríamos en adelante cuando termináramos el colegio. Quizás por todo eso ya fumábamos y dejábamos que pasara el tiempo sentados en las escalinatas de entrada de la Arquidiócesis de Bogotá, entretanto hablábamos de teorías filosóficas y de algunos libros leídos. Entonces pasaba el viento llevándose nuestras palabras, levantando polvaredas de los desechos de la iglesia, la basura de los manifestantes de la Plaza de Bolívar y de los beatos de la Iglesia de San Ignacio, y encandeciendo nuestras lumbres. Seguir leyendo “Nadie nos esperaba en casa*”

El sueño de los insectos

Imagen destacada: Fotografia de un escarabajo amazonico por Levon Biss

 

Un microcuento de Álvaro Mutis

 

El sueño de los insectos está hecho de metales desconocidos que penetran en delgados taladros hasta el reino más oscuro de la geología. Seguir leyendo “El sueño de los insectos”

Un poema de Raúl Gómez Jattin

 

 

Si las nubes no anticipan en sus formas la historia de los hombres

Seguir leyendo “Un poema de Raúl Gómez Jattin”

El matrimonio del cielo y el infierno

Imagen destacada: Llamas de deseos furiosos, W.B

 

Por William Blake

 

Argumento

Rintrah ruge y sacude sus fuegos en el aire opresor.
Nubes hambrientas oscilan sobre el abismo.

Ayer sumiso, en el sendero peligroso
El hombre justo siguió su camino a través
Del valle de la muerte. Seguir leyendo “El matrimonio del cielo y el infierno”

La muerte feliz de Alborada Almanza

Por Leonardo Padura Fuentes*

 

Alborada Almanza despertó suavemente con la sensación de que algo extraordinario iba a ocurrirle ese día. Apenas abrió los ojos, recibió la punzada de la premonición y trató de encontrar la causa de aquel alborozo que la embargaba después de otra mala noche, plagada como siempre de pesadillas calientes y en colores que ya ni se preocupaba por recordar. Seguir leyendo “La muerte feliz de Alborada Almanza”

Nuestros doscientos años*

Por William Ospina** 

 

En los días pasados tuve la oportunidad de visitar la Mojana. Tantos años viviendo en mi país y no tenía idea de lo que significa esa región de la que han brotado algunas de las músicas y algunas de las historias más famosas de nuestra tierra. Ahora tienen para mí otro sentido el país de las aguas, la rosa momposina, la gran depresión, la región de las ciénagas, y me he dicho que tal vez leyendo en una significativa fracción del territorio sea más fácil intentar un balance de estos dos siglos de nuestra Independencia.

 

Seguir leyendo “Nuestros doscientos años*”

Pierrot

Un cuento de Guy de Maupassant

 

La señora Lefèvre era una dama de pueblo. Era una viuda de esas medio campesinas, de cintas y sombreros aparatosos, que hablan con dureza y adoptan en público aires grandiosos; de esas que ocultan, bajo aspectos cómicos y expresivos, un alma de pretenciosa estúpida y esconden, bajo guantes de seda, sus inmensas manos rojas.

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Fragmento de Cartas a Estanislao

Por Fernando González Ochoa

 

En Sabaneta, Estanislao, por entre las cañadas de la Doctora, bajo los carboneros somníferos, la carne mía, cuarentona, resurge. La carne me sonríe y se me confunde con el espíritu. No hay antinomia; existe, cuando estamos enfermos, viejos, pues entonces creamos un mundo nuevo, para engañarnos. La carne, Estanislao, es el espíritu; son los instintos los que luchan, bregan, vencen, mueren y renacen, y son ellos los que, pervertidos y flacos, crean las ideas generales, el mundo mejor que éste de la tierra en donde tiemblan las espigas del Yaraguá. Seguir leyendo “Fragmento de Cartas a Estanislao”

Jaime Jaramillo Escobar: la poesía no es para todos

Por Oscar Dominguéz G. · Fuente: El Mundo

 

A sus primeros 85 años, el poeta Jaime Jaramillo Escobar, (Pueblorrico, Antioquia, mayo 25 de 1932) es un bicho raro: no habla mal de nadie pero todos hablan bien de él. Es diminuto como un haikú. Tiene listo su epitafio y, en lugar de sonreír a manos llenas, prefiere hacer versos desnudo. Seguir leyendo “Jaime Jaramillo Escobar: la poesía no es para todos”

A mí me está pasando algo raro dentro de mí

Imagen destacada: Ilustración de Cristhian Ramírez de la portada del libro La Vida me vive amargando la vida.

 

Un cuento de David Betancourt*

 

Yo no entiendo cómo pude convertirme en un querendón y mantenerme en esa vida tanto tiempo. Es que uno no se va resistiendo y arranca a querer a un prójimo desconocido que se le atraviesa en el camino y le dice que lo quiere y así porque sí, sin antes darte un abrazo o las gracias tan siquiera, te agarra a tiestazos o te mienta la madre o te grita voltiao y puras cosas feas como si en vez de afecto le estuvieras ofreciendo bala. Esa debilidad de ser querendón es cosa seria y nace así, espontánea, porque se le dio la gana. A mí me poseyó el día de mi cumpleaños, en el que por casualidades de la vida conocí a Roberto. Seguir leyendo “A mí me está pasando algo raro dentro de mí”

El coyote hambriento aúlla en el jardín

Imagen destacada: Mural en el Centro Cultural Plurifuncional

 

“He venido a estar triste, me aflijo.

Ya no estás aquí, ya no,

En la región donde de algún modo se existe,

Nos dejaste sin provisión en la tierra,

Por esto, a mí mismo me desgarro”.

Nezahualcóyotl

 

 

Por Daniel Ángel · Fuente: Desde Abajo*

 

El coyote hambriento aúlla en el jardín. Mira hacia la luna llena y cree que allí un dios misericordioso lo contempla, mira hacia la montaña y cree ver la silueta de un lobo que huye de la frontera de la noche. Recuerda a su padre y el hambre crece como un pozo insondable dentro de su pecho, lo recuerda valiente, erguido, blandiendo su lanza en contra del enemigo, él solo, su padre solo luchando contra una veintena de guerreros tepanecas de Azcapotzalco que había enviado el malvado rey Tezozómoc para destronarlo. Hasta que cayó, con la mirada repleta de fulgor, aferrándose a su lanza como si fuera la vara que lo unía a la vida, entretanto él, su hijo, el príncipe debía contemplar la escena más terrible para cualquier hombre: ver morir a su padre. Por eso, se convirtió en el coyote hambriento, el coyote que no conoció jamás un límite, que jamás sació su hambre, al que jamás se le agotaron ni la tristeza ni las lágrimas al sentirse derrotado y perseguido, el gran poeta maya Nezahualcóyotl, que aullando a la luna cantó, “¿Con qué he de irme?/ ¿Nada dejaré en pos de mí sobre la tierra?/ ¿Cómo ha de actuar mi corazón?/ ¿Acaso en vano venimos a vivir,/ a brotar sobre la tierra?/ Dejemos al menos flores/ Dejemos al menos cantos”. Seguir leyendo “El coyote hambriento aúlla en el jardín”

Elogio del huracán

Un cuento de Alejandro Morellón*

 

Siempre he disfrutado de la violencia de lo cotidiano: por ejemplo, la de un vaso que se rompe en la oscuridad. A veces me pregunto si este recuerdo es realmente mío. Revivo la escena con una alegría difícil de contener: el objeto que cae y se desintegra y se hace estrépito sordo y luego tumulto de voces en mitad de la noche. Mi madre le da al interruptor para que se iluminen los vidrios desperdigados. Su mano abierta en el aire, por encima de mí. El sonido de la bofetada que no se parece en nada al sonido del cristal contra el suelo y la sensación de comprender que todo forma parte de la ceremonia. La violencia que empieza en un vaso y termina con el dolor que una madre le impone a su hijo. Seguir leyendo “Elogio del huracán”

La confianza es algo espléndido

Imagen destacada: Robert Wasler paseando 

 

Por Robert Walser* –  Fuente: Mecánica Celeste

 

La confianza es algo espléndido, me hizo pensar una voz poderosa que brotaba de labios de un paseante. Era una voz redonda. Una muchacha me advirtió que estaba dando un rodeo. «No es en el camino recto, sino en los rodeos donde se encuentra la vida», le repliqué. «Sólo cuando nos desvían de nuestro objetivo nos damos cuenta y somos capaces, en caso necesario, de demostrar que no lo hemos perdido de vista, es decir, que atesoramos una suerte de entereza de carácter.» En una pradera se veían unas cuantas losas sepulcrales. Eran tumbas familiares. Qué solitarias estaban. Parecía no haberlas rozado una mirada humana desde hacía una eternidad. Así que fue un detalle por mi parte prestarles atención. Pasé por delante de una iglesia. Quizá precisamente en ese instante al párroco le apetecía tomar el té con los suyos. Tal vez esa mañana había pronunciado un sermón impresionante. Para un paseante guardar siempre la compostura frente a todas las personas con las que se tropieza supone un trabajo anímico. La gente sensible comprenderá mis sentimientos. Por fortuna, no escribo para los insensibles o faltos de sensibilidad. Ellos tampoco leen mis artículos. Seguir leyendo “La confianza es algo espléndido”

Palabras y sangre: la imaginación desgarradora de Giovanni Papini

Por Salvador E. Venegas Andraca* 

 

Nuestra civilización tiene en la palabra su piedra angular y en la literatura un medio supremo de expresión. Además de invitarnos a imaginar vidas arrebatadoras, la literatura es un instrumento idóneo para plasmar los deseos, miedos y aspiraciones de la raza humana. Por ejemplo, Octavio Paz y Carlos Fuentes son referentes obligados en el estudio del pueblo mexicano, la obra de Susan Sontag nos permite analizar algunas relaciones existentes entre la creación literaria y las enfermedades mortales, y Giovanni Papini es indispensable para abrirse camino en el estudio de la Europa de la primera mitad del siglo XX y del alma humana en cualquier tiempo. Seguir leyendo “Palabras y sangre: la imaginación desgarradora de Giovanni Papini”

Tiempo de sequía*

Imagen destacada: El arroyo, de Arthur Streeton

 

Un cuento de Manuel Mejía Vallejo*

 

 

—Ni agua siquiera.

La voz suena a polvo de largo verano, a sed antigua. El sudor estampa el corpiño contra los senos.

—Cuánta espera, Sebastián, ¡y ni pa una taza de café!

Descarga la tinaja después de sacudirla ante su invisible interlocutor, y echa a lo alto su mirada en súplica violenta. El reverberar del aire chamusca los ojos. Ni nubes para atajar el sol, ni brisa para airear los árboles que estiran sus ramazones en llamarada.

—No sirve pa beber —dice la mujer sentándose sobre un tablón rajado. Hunde un trapo en el fondo de la vasija, lo escurre y lo adhiere al rostro. Más parecen sudor tres gotas al resbalar por la piel brillante, distendida de pómulo a pómulo para dar clima de verano a su figura. Seguir leyendo “Tiempo de sequía*”

Un día de gloria (III)

Por Gonzalo Arango*

 

Por azar estoy en el Ley, como parte de un in-cierto itinerario en este recorrido “triunfal” que hago por la ciudad, el día de la publicación de mi libro. Estoy desolado, pues nada me ha sucedido, nadie me ha felicitado. Vagabundeo por este populoso almacén en un perfecto anonimato, sin ninguna esperanza de ser admirado.

Ya me iba cuando veo, a través de un espejo, el rostro de un joven serio, con gafas, que me mira con una tímida, pero respetuosa admiración. Quizás me ha reconocido. Su porte es severo, intelectual. Pienso que tal vez me quiere felicitar. Le regalo una sonrisa cómplice para darle ánimo a que me felicite. Pero el joven se hace el bobo, y rehúsa mi invitación. Bueno, allá él. Yo no soy petulante, pero él debería ir al psiquiatra a que le quite el complejo de inferioridad. Me dirijo a la salida perdiendo el tiempo mirando chucherías en los estantes. Me entero, por otro espejo, que el joven admirador me sigue a distancia. Lo miro, vuelvo a sonreírle para darle coraje, pero él vuelve a hacerse el bobo. Definitivamente este cretino debe ser un tímido sexual, o un “ye-ye”. Lo olvido. Seguir leyendo “Un día de gloria (III)”

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