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Encender una hoguera

Ilustración de Raúl Arias

 

Un cuento de Jack London*

 

 

Acababa de amanecer un día gris y frío, enormemente gris y frío, cuando el hombre abandonó la ruta principal del Yukón y trepó el alto terraplén por donde un sendero apenas visible y escasamente transitado se abría hacia el este entre bosques de gruesos abetos. La ladera era muy pronunciada, y al llegar a la cumbre el hombre se detuvo a cobrar aliento, disculpándose a sí mismo el descanso con el pretexto de mirar su reloj. Eran las nueve en punto. Aunque no había en el cielo una sola nube, no se veía el sol ni se vislumbraba siquiera su destello. Era un día despejado y, sin embargo, cubría la superficie de las cosas una especie de manto intangible, una melancolía sutil que oscurecía el ambiente, y se debía a la ausencia de sol. El hecho no le preocupaba. Estaba hecho a la ausencia de sol. Habían pasado ya muchos días desde que lo había visto por última vez, y sabía que habían de pasar muchos más antes de que su órbita alentadora asomara fugazmente por el horizonte para ocultarse prontamente a su vista en dirección al sur. Seguir leyendo “Encender una hoguera”

Sredni Vashtar

Ilustración tomada de internet. Autor desconocido

 

Un cuento de Saki*

 

Conradín tenía diez años y, según la opinión profesional del médico, el niño no viviría cinco años más. Seguir leyendo “Sredni Vashtar”

Pobres gentes

Imagen destacada: Sin pan y sin trabajo, Ernesto de la Cárcova

 

Un cuento de León Tolstoi*

 

En una choza, Juana, la mujer del pescador, se halla sentada junto a la ventana, remendando una vela vieja. Afuera aúlla el viento y las olas rugen, rompiéndose en la costa… La noche es fría y oscura, y el mar está tempestuoso; pero en la choza de los pescadores el ambiente es templado y acogedor. El suelo de tierra apisonada está cuidadosamente barrido; la estufa sigue encendida todavía; y los cacharros relucen, en el vasar. En la cama, tras de una cortina blanca, duermen cinco niños, arrullados por el bramido del mar agitado. El marido de Juana ha salido por la mañana, en su barca; y no ha vuelto todavía. La mujer oye el rugido de las olas y el aullar del viento, y tiene miedo. Seguir leyendo “Pobres gentes”

La Tona

Imagen destacada: Madre Otomí, Adolfo Quintero

 

Un cuento de Francisco Rojas González*

 

Crisanta descendía por la vereda que culebreaba entre los peñascos de la loma clavada entre la alde­huela y el río, de aquel río bronco al que tributaban los torrentes que, abriéndose paso entre jarales y yerbajos, se precipitaban arrastrando tras si costras de roble hurtadas al monte. Tendido en la hondo­nada, Tapijulapa, el pueblo de indios pastores. Las torrecillas de la capilla, patinadas de fervores y lamo­sas de años, perforaban la nube aprisionada entre los brazos de la cruz de hierro. Seguir leyendo “La Tona”

El niño horticultor*

Pablo González Casanova (compilador) – Cuentos Indígenas – Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas*

 


 

Se cuenta que ésta era una señora que tuvo un hijo. Cuando nació lloraba mucho, ni siquiera quería mamar, sólo estaba llorando. Su mamá empezó a registrarlo buscando qué podía dolerle y no encontró nada.

Entonces ordenó su mamá que se le preparase un atole blanco. En seguida se lo hicieron como había ordenado. Mientras preparaban lo que había de tomar el niño para contentarlo, pues lloraba mucho, la señora madre estaba inquieta. Tan pronto como se coció el atole blanco, en seguida corrió la criada a llevárselo para que lo tomase el niño. Empezaron con mimos para que lo tomase y no quiso; pensaron que quería que se lo endulzaran. “Que se le endulce” [ordenaron], y se lo endulzaron. Mas tampoco quiso tomarlo. Seguir leyendo “El niño horticultor*”

A mí me está pasando algo raro dentro de mí

Imagen destacada: Ilustración de Cristhian Ramírez de la portada del libro La Vida me vive amargando la vida.

 

Un cuento de David Betancourt*

 

Yo no entiendo cómo pude convertirme en un querendón y mantenerme en esa vida tanto tiempo. Es que uno no se va resistiendo y arranca a querer a un prójimo desconocido que se le atraviesa en el camino y le dice que lo quiere y así porque sí, sin antes darte un abrazo o las gracias tan siquiera, te agarra a tiestazos o te mienta la madre o te grita voltiao y puras cosas feas como si en vez de afecto le estuvieras ofreciendo bala. Esa debilidad de ser querendón es cosa seria y nace así, espontánea, porque se le dio la gana. A mí me poseyó el día de mi cumpleaños, en el que por casualidades de la vida conocí a Roberto. Seguir leyendo “A mí me está pasando algo raro dentro de mí”

La última visita del caballero enfermo

Un Cuento de Giovanni Papini*

 

Nadie supo jamás el verdadero nombre de aquel a quien todos llamaban el Caballero Enfermo. No ha quedado de él, después de su impensada desaparición, más que el recuerdo de sus sonrisas y un retrato de Sebastianbo del Piombo, que lo representa envuelto en una pelliza, con una mano enguantada que cae blandamente como la de un ser dormido. Alguno de los que más lo quisieron -yo estoy entre esos pocos- recuerda también su cutis de un pálido amarillo, transparente, la ligereza casi femenina de los pasos, la languidez habitual de los ojos. Seguir leyendo “La última visita del caballero enfermo”

Palabras y sangre: la imaginación desgarradora de Giovanni Papini

Por Salvador E. Venegas Andraca* 

 

Nuestra civilización tiene en la palabra su piedra angular y en la literatura un medio supremo de expresión. Además de invitarnos a imaginar vidas arrebatadoras, la literatura es un instrumento idóneo para plasmar los deseos, miedos y aspiraciones de la raza humana. Por ejemplo, Octavio Paz y Carlos Fuentes son referentes obligados en el estudio del pueblo mexicano, la obra de Susan Sontag nos permite analizar algunas relaciones existentes entre la creación literaria y las enfermedades mortales, y Giovanni Papini es indispensable para abrirse camino en el estudio de la Europa de la primera mitad del siglo XX y del alma humana en cualquier tiempo. Seguir leyendo “Palabras y sangre: la imaginación desgarradora de Giovanni Papini”

10 cuentos mexicanos para este Día de muertos

Imagen destacada: Sueño de una tarde dominical en la alameda central, de Diego Rivera

 

Por Melissa Campos* · Fuente: Revista Milmesetas

 

El día de muertos es una celebración que se lleva a cabo todos los 2 de noviembre de cada año aquí en nuestro país: las ofrendas, los altares, las flores de cempasúchil, las veladoras, las calaveritas de dulce, el papel picado, las catrinas y demás inundan las calles de México desde los días finales del mes anterior. Pero también esta tradición, sobretodo la muerte y el magnetismo que la rodea, es un tema recurrente en la literatura mexicana, aunque los puntos de vista son tan variados como el gusto de cada escritor.

En este artículo se recopilan algunos cuentos de narradores mexicanos que abordan la muerte desde su propia pluma. Cabe advertir que la selección no sigue una línea cronológica ni estilística sino que está más cercana a lo caprichoso pero igual de disfrutable para leer un rato en compañía de la huesuda. (Los títulos en negritas conducen al cuento en línea.) Seguir leyendo “10 cuentos mexicanos para este Día de muertos”

La pasión según la literatura de Clarice Lispector

Fotografía por Claudia Andujar

 

Por Melissa Campos · Fuente: Revista Milmesetas

 

Clarice Lispector (1920-1977) fue una de las escritoras brasileñas mejor reconocidas internacionalmente, con una fructuosa producción literaria en la que destacan sus novelas y cuentos. También era colaboradora en periódicos, revistas y suplementos donde escribía artículos de diversos temas, en especial dirigidos a mujeres. Y no sólo eso, sus obras también retratan una mente femenina —la mayoría de sus protagonistas son mujeres— tan compleja que transciende fronteras de género y se vuelve una voz universal. Seguir leyendo “La pasión según la literatura de Clarice Lispector”

Leer sin fundamento

Por Simón Janicas* 

 

Desde siempre me recuerdo leyendo; viviendo ilegalmente, como un intruso, en las historias invisibles y los cosmos virtuales que emergen desde los 28 signos del alfabeto. Con el poder de un demiurgo la tinta se desliza, permutándose, proliferando, sobre la tersa superficie de un papel que siempre tendría que ser como una placenta para mis ensueños y confrontaciones. Seguir leyendo “Leer sin fundamento”

Un espejo después

Microcuento de Luis Fayad

 

Conocedor de su barrio y de sus lugares secretos, Leoncio recorría sus calles en cada oportunidad. Cuando ni el cansancio ni el trabajo atrasado lo obligaban a marchar a la casa, se bajaba del bus antes de su parada y pensaba en los sitios y en las casas de su recorrido. Su interés aumentaba al comprobar que no había recordado bien los pinos gemelos de una esquina, el estuco en forma de ave sostenido de una cornisa o la existencia de un perro feroz en un antejardín. Una vez, una calle que le había sido de las más familiares se fue oscureciendo a su paso, como si al final no tuviera salida. A medida que él se aproximaba al fondo se hacía más claro, no con una luz sino con un color más transparente que el de su alrededor, y sólo cuando se hallaba a corta distancia le pareció distinguir un espejo, quizá de su tamaño. Lo comprobó de cerca, y asomado a él se sobresaltó. Su reflejo copiaba sus movimientos pero no vestía con su misma ropa. Al observar mejor descubrió que la expresión de su rostro era distinta y que el vestido y la corbata que tenía puestos eran los que él pensaba llevar al día siguiente. Cuando quiso indagar más, el espejo desapareció, y volvió a aparecérsele alguna que otra vez en sus recorridos posteriores por el barrio, siempre con un día de adelanto y apenas para enterarlo de cómo iría vestido y de la expresión de su rostro en ese día. Seguir leyendo “Un espejo después”

El lobo. Jack London, una potencia salvaje

Imagen destacada: Fotografía de una instalación del artista plástico Cai Guo Qiang, llamada Head On*

 

Texto por Michel Le Bris* · Fuente: Le Monde Diplomatique (Edición Colombia)

 

¿Repartidor de hielo, pescador de ostras, cazador de focas? Sí. ¿Un ciclón, un torbellino de vida, un gigante “bigger than life”? También. ¿Comunista, socialista, racista, imperialista? Es verdad. Pero antes y por encima de todo, Jack London debe ser leído como lo que es: un escritor inmenso. Seguir leyendo “El lobo. Jack London, una potencia salvaje”

La expiación

Imagen destacada: Fotografía de Silvina Ocampo (Wikipedia)

 

Un cuento de Silvina Ocampo*

 

Antonio nos llamó a Ruperto y a mí al cuarto del fondo de la casa. Con voz imperiosa ordenó que nos sentáramos. La cama estaba tendida. Salió al patio para abrir la puerta de la pajarera, volvió y se echó en la cama. Seguir leyendo “La expiación”

Felicidad

Imagen destacada: Fotografía de Katherine Mansfield

 

Un cuento de Katherine Mansfield*

 

A pesar de sus treinta años, Berta Young tenía momentos como éste de ahora, en los que hubiera deseado correr en vez de andar; deslizarse por los suelos relucientes de su casa, marcando pasos de danza; rodar un aro; tirar alguna cosa al aire para volverla a coger, o quedarse quieta y reír… simplemente por nada. Seguir leyendo “Felicidad”

Las damas

>>Cuentos breves<<

 

Por Atón Chéjov

 

Fyódor Petróvich, director de Escuelas Primarias del distrito, que se consideraba a sí mismo un hombre justo y genero, entrevistaba ese día en su despacho al maestro Vermensky.

—No, señor Vermensky —decía—, su retiro es inevitable. ¡No puede usted continuar su tarea como maestro con semejante voz! ¿Cómo fue que la perdió?

—Tomé cerveza fría cuando estaba muy transpirado —susurró.

—¡Qué calamidad! ¡Después de haberse desempeñado como maestro por catorce años, viene a suceder esta desgracia! Toda una carrera amainada por semejante tontería… ¿Y qué va a hacer usted ahora? Seguir leyendo “Las damas”

La pata de mono

>Cuentos de terror<

Por W.W Jacobs*

I

La noche era fría y húmeda, pero en la pequeña sala de Laburnum Villa los postigos estaban cerrados y el fuego ardía vivamente. Padre e hijo jugaban al ajedrez. El primero tenía ideas personales sobre el juego y ponía al rey en tan desesperados e inútiles peligros que provocaba el comentario de la vieja señora que tejía plácidamente junto a la chimenea. Seguir leyendo “La pata de mono”

El bergantín holandés

Imagen destacada: Guillaume Apollinaire. Collection Marboeuf. Alain Riviere

 

>>Cuentos breves<<

 

por Guillaume Apollinaire

 

 

El bergantín holandés Alkmann regresaba de Java, cargado de especias y otros productos preciosos.

Hizo escala en Southampton, y se les dio permiso a los marineros para que descendieran a tierra. Seguir leyendo “El bergantín holandés”

El pañuelo que se teje solo

Antología de la literatura fantástica*

 

Microcuento de W.W Skeat

 

La mitología malaya habla de un pañuelo, sansistah kalah, que se teje solo y cada año agrega una hilera de perlas finas, y cuando esté concluido ese pañuelo, será el fin del mundo. Seguir leyendo “El pañuelo que se teje solo”

Pesadilla lejana

Un minicuento de Luis Fayad

 

A medianoche Leoncio se despertó estremecido por una pesadilla. El efecto volvió a despertarlo antes del amanecer y su recuerdo lo inquietó durante la mañana. A la noche siguiente soñó que estaba soñando la misma pesadilla, y un instante después soñó la pesadilla. A la otra noche soñó que estaba soñando soñándose la pesadilla, y dos instantes después soñó la pesadilla, y cada noche siguiente necesitó en su sueño más tiempo para encontrarla, de modo que en algún momento desapareció y Leoncio pudo iniciar un nuevo sueño. Seguir leyendo “Pesadilla lejana”

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