Un poema de Luis Vidales

 

Yo digo Calarcá y el sueño viene,
lento el paso en el aire de la alcoba.
Cara de niño ausente el niño tiene
y el año 7 corre por la hora.

Y digo Calarcá y algo me sabe
a lulo y granadilla y dulumoca.
Y digo “Pescador”, y la quebrada
en mis corrientes años desemboca.

Yo digo Calarcá de chapolera,
de finca cafetera y negra Conga.
Y el niño que está en mí llama a la Negra
y la pone persona con persona.

Yo digo Calarcá y el rico cielo
se vacía de estrellas y se colma.
Y hay un lejano y misterioso vuelo,
y algo que se construye y se desploma.

¿Dónde está el niño, Calarcá lejana?
¿Dónde el niño, pies ágiles de otrora?
Está en tu aire, está en tu viento, mírale,
no lo retengas más, dámele ahora.

Por tu mercado anda, el día domingo.
En esta casa está y en esta otra.
Embebido si cantan las campanas.
O junto de la “chicha subidora”.

Ama al padre, a la madre y al habano
que a las 6 se recoge hoja por hoja.
Al vaho de la tierra y a Tomijo.
Al hermano y al cielo de langosta.

Yo digo Calarcá y el niño viene,
viene y se va a su Calarcá tan sola.
Sin el abuelo ni los tíos ni el padre.
Y sin la bisabuela Mariantonia.

Dadme otra vez el niño de mis años.
El niño azul de Calarcá sonora.
Voy a la tierra, dadme, dadme el niño
de cielo. Avanzo hacia la tierra sola.

(Santiago de Chile, 1958)

 

 


 

 

 

 

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Acerca del autor: Luis Vidales fue un poeta y ensayista colombiano. Su primera obra, Suenan timbres, es el mejor y casi único poemario vanguardista en Colombia, por la vocación de ruptura con los esquematismos y la búsqueda de nuevas formas para expresar la sensibilidad contemporánea; este libro fue muy valorado por Borges y Huidobro.​ Wikipedia

 

 

 

 

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