Obra destacada: La lectora de novelas (1888) de Vincent Willem van Gogh

 

Por Olmer Ricardo Cordero Morales

 

Como lo explica Jorge Alberto Naranjo (1996) en su libro, Medellín en la temprana literatura antioqueña, el primer indicio de las tertulias culturales y literarias en Antioquia se da en los inicios del siglo XIX. Para la descripción de este proceso resulta primordial el trabajo histórico elaborado durante gran parte del siglo XIX por Juan José Molina, Antioquia literaria (1878), éste es el referente más importante de la historiografía en la región, ya que inicia el sendero, y es eco frecuente de los estudios actuales.

Las tertulias están relacionadas estrechamente con la llegada de la imprenta al territorio de Nueva Granada en 1738, las tertulias coinciden con otros logros culturales de gran magnitud como la Expedición Botánica, la Biblioteca Pública, y el Papel Periódico Ilustrado.

En el caso de Antioquia existe la misma relación entre la imprenta y las tertulias, ya que, con la adquisición de la imprenta, se hace paralela la instauración de la tertulia de José Félix Restrepo en 1812, en ella participaron personajes ilustrados de renombre como lo fueron: Francisco José de Caldas, Francisco Antonio Ulloa, José Manuel Restrepo, Juan del Corral. Según los datos que Jorge Alberto Naranjo Mesa brinda en su estudio sobre la literatura temprana, el nacimiento de estas en Antioquia tuvo mayor dinámica a partir de 1830, en este período, puede observarse el nacimiento de la de Juan Uribe y Juan Santa María. Otro hecho significativo es el nacimiento de la primera revista literaria en la ciudad de Medellín, El ciudadano (1831 – 1832).

La tertulia El Pueblo es la más representativa en cuanto a la relación estrecha entre publicaciones periódicas y tertulias culturales, los pertenecientes son representantes importantes de la literatura antioqueña, en primer instancia, se encuentra el poeta canónico de Antioquia en el siglo XIX, Gregorio Gutiérrez González al de él participan: Camilo Antonio Echeverri, Juan de Dios Restrepo, entre otros. Allí está la semilla de una posterior que fue llamada El Oasis (1868 – 1873), en la que tomaron parte, Demetrio Viana y Epifanio Mejía;de donde surgió una de las publicaciones periódicas más importantes para Antioquia, ya que en la Revista Oasis se publicaron escritos de gran valor literario.

El periodo de Guerras Civiles produjo una trasformación social del país, que se encontraba bajo un entorno de profunda división política y social, acarreando un inevitable rezago económico; con estas perspectivas de modernización, tanto las prácticas sociales, como los medios culturales y literarios, presentan otro tipo de enfoque, de tal manera que se da una puja entre la “mentalidad ilustrada y simbolista” frente al “pensamiento modernista”.

Para el año de 1887, aparece una tertulia que corresponde al estereotipo social de los primeros intelectuales modernos, inmersos en el entorno de crisis social y política. En El Casino literario iniciaron prácticas sociales, culturales y literarias, varios hombres de Estado que a travesaron el siglo, sembrando la semilla de una nación que apenas se integraba, dejando atrás el peso de la herencia colonial y aportando con su labor la consolidación de la república colombiana. Participaron hombres decisivos para la cultura y el desarrollo social: Carlos E Restrepo, Nicanor Restrepo, Eduardo Zuleta, Sebastián Mejía, Enrique White Fernández, Tomás Carrasquilla, Francisco de Paula Rendón, Camilo Botero Guerra, entre otros.

Finalizando el siglo XIX, aparece la revista y la tertulia El Montañés (1898 – 1899), a pesar del poco tiempo de trabajo, es una revista influenciada directamente por el modernismo, fue integrada por hombres antioqueños de talento continental: Efe Gómez, Gabriel Latorre, Mariano Ospina, Saturnino Restrepo, Tomás Carrasquilla. El Montañés tiene el privilegio de publicar gran cantidad de los escritos narrativos de Tomás Carrasquilla y Efe Gómez; quienes son los iniciadores del relato moderno en nuestra región.

A finales del siglo XIX, las tertulias salen de las bibliotecas y los salones familiares para llegar a lugares públicos como lo son las librerías o los cafés, es así como, la tertulia de la Bastilla es reconocida por la música y la calidad de la comida y la buena bebida, esto se sabe gracias a la memoria de Ciro Medía quien dejo constancia de las veladas en aquel recinto. Así se da fin a la etapa dorada de la tertulia decimonónica, los lugares públicos ya mencionados, comienzan a ser habitados por jóvenes generaciones con nuevas propuestas estéticas. Es así como la ciudad de Medellín entra en plena etapa de crecimiento, y como centro de operaciones, se convierte en referente urbano.

En última instancia, es importante destacar, que durante éste período nace una nueva generación que no pertenece a la Colombia decimonónica. A finales del siglo XIX nacen los futuros Panidas, estuvo compuesto por jóvenes entre los 18 y los 19 años de edad los pertenecientes al grupo frecuentaron lugares populares, el Café el Globo fue sitio de encuentro, estaba ubicado cerca al Parque de Berrío,. en estos lugares se discutía, y se polemizaba con artistas de renombre o de ideas clásicas, la consolidación del grupo se da en el año de 1914.

Revista Panida duró unos pocos meses (febrero–junio), pero fue importante el aporte de la revista para la renovación y dinamización de las publicaciones en la región. El aporte del grupo Panida a la ciudad, radica en el aire de renovación juvenil, en un estilo propio que fue absorbido por la ciudad, ya que conectaron a la misma con las ideas mundiales, generando un sentido y un criterio autónomo, pues los Panidas “que eran trece”, no tenían la ambición de repetir lo hecho por las otras vanguardias o parecerse a los europeos, sin embargo, buscaban un diálogo entre vanguardias, reconociéndose a sí mismos producto de la tierra americana. La revista contribuirá posteriormente, a conformar el movimiento de Los Nuevos, grupo de carácter nacional, del cual sus mayores figuras son: León de Greiff y Luis Vidales.

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El Nadaísmo en Medellín empieza a gestarse a partir de 1951 con la llegada de Gonzalo Arango a la ciudad, Jaime Jaramillo Escobar, es otro nadaista, poeta y crítico literario que ha elaborado a través del tiempo un trabajo importante. Los jóvenes nadaistas vivieron desde su más tierna infancia los horrores de la violencia política en Colombia. El grupo de Medellín estaba conformado por Jaime Jaramillo Escobar, Darío Lemos, Humberto Navarro, Amílcar Osorio, Jaime Espinel, Diego León Giraldo y Moisés Melo. Los anteriores se conocieron en el ambiente universitario de El Alma Mater y luego en los espacios citadinos de la Bastilla, La Soma, La Librería Aguirre, El Parque de Bolívar o el Paseo Junín. De la papelería y tipografía la Amistad salé en 1958 el Primer manifiesto nadaista. El Movimiento Nadaista no hizo nada que no hayan hecho anteriormente Los Panidas, sin embargo su radio de acción llegó a todo el país, pues éste, tenía unos medios de masificación y de comunicación consolidados, radio, prensa y televisión; los medios masivos de comunicación fueron fundamentales para poner en primera plana al grupo juvenil que fue visto por los hombres de alta cultura como un grupo superficial sin mayor fundamentación. Sin embargo, el nadaísmo influyo en los jóvenes colombianos y en las clases populares, que también encontraron elementos de identidad. Los periódicos más importantes del país seguían cada una de las acciones del grupo o de sus participantes, principalmente de Gonzalo Arango, quien aprovechó la publicidad de manera estratégica para posicionar el grupo y su imagen.

Por último se tiene en cuenta La Revista Acuarimántima (1973-1983) que es el resultado de la amistad y la tertulia de una generación que se encontró en los corredores de la Universidad de Antioquia, sus fundadores principales son Elkin Restrepo y José Manuel Arango. Los escritores nacidos en la década de los años cuarenta se destacan por su frecuente participación en la revista, lo que indica una generación caracterizada por la cercanía al género poético, aspecto determinante en la historia de la literatura para este período. En la Revista Acuarimántima publicaron: Harold Alvarado Tenorio, Santiago Mutis, Juan Manuel Roca, Mario Rivero; los anteriores son poetas renombrados a nivel nacional pues hacen parte del canon actual, en términos de región figuran la mayoría de poetas afiliados o hermanados al Nadaísmo, como lo son: Amílcar Osorio, Eduardo Escobar, J. Mario Arbeláez, Darío Lemos, Humberto Navarro, entre otros.

La Revista Acuarimántima fue punto de encuentro de generaciones y regiones, siendo ejemplo de integración cultural. Por la revista hubo toda una confluencia de distintas voces, sus fundadores Elkin Restrepo y José Manuel Arango hacen parte de las antologías de la generación sin nombre. Junto a estos poetas del orden nacional, también se destacan importantes intelectuales de la región, como lo son los profesores y artistas de las diferentes universidades de Medellín. Puede nombrarse entre muchos otros a Jaime Alberto Vélez, Carlos Vásquez, Luís Iván Bedoya, Luís Fernando Macías, Óscar Castro. La revista se destacó por la inclusión, siendo punto de encuentro nacional, dándose un espacio representativo de muchas de las generaciones y las corrientes literarias durante la vigencia de la revista en el marco de la creación poética. La Revista Acuarimántima reconoció el desarrollo literario y cultural del país, promovió el género de la poesía, y mantuvo estrecho contacto con los movimientos culturales y grupos literarios más representativos del momento.

 

 


 

 

Bibliografía

Mesa Naranjo. J. Alberto. (2009, ene. – jun.). Medellín en la temprana literatura antioqueña. Revista Con – textos, núm. 42. Págs. 67 – 97.

Molina, J. José. (1878). Antioquia literaria. Medellín: Colección de autores antioqueños.

 

*Artículo publicado en el Suplemento Cuerpo de Letras, del periódico desde abajo, el 22 de marzo de 2011

 

 

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