[Selección de nueve poemas del libro Madrigales de la pensión de Charles Bukowski. Esta tercera y última publicación contiene tres poemas del autor]*

 


 

 

Por Charles Bukowski*

 

He vivido en Inglaterra

He vivido en Inglaterra y he vivido en el infierno,

pero quizás no haya nada tan horrible

como coger la última revista de literatura

con las últimas lindezas literarias;

K, enseña en L.; M. va a publicar un segundo volumen de poemas;

O. ha sido publicado en las más destacadas revistas;

S. ha ganado una beca para ir París-

 

mira las páginas

al contraluz que crea la lámpara que hay encima de ti

y ni aún así se trasluce nada

es un rompecabezas, en verdad, más rompecabezas que cuando una apuesta de 90 a uno salta en el último momento en el marcador del hipódromo

un caballo puede vivir y, honestamente ¿esperas encontrar poesía en una revista de poesía?

las cosas no son tan simples.

 

 


 

 

Entrevistado por un becario de la Guggenheim

Este sudamericano con una beca de Guggenheim entró su puta y ella se sentó en el filo de la cama y cruzó sus estupendas piernas

y yo sin dejar de mirarles las piernas y él se ajustó la delgada corbata y yo con resaca y me preguntó:

¿QUÉ PIENSA DE LOS POETAS

AMERICANOS?

y siguió con otras

preguntas bastante poco imaginativas

(mientras que las piernas de su puta se incrustaban en una esquina

de mi cerebro), tales como: BIEN, A USTED NO LE PREOCUPA NADA, PERO SI ESTUVIERA ENSEÑANDO UNA CLASE Y LE PREGUNTARA QUE QUÉ POETAS AMERICANOS DEBERÍAN

LEER,

¿QUÉ LES DIRÍA USTED?

ella cruzó las piernas mientras yo miraba y pensé

que podría derribarle de un puñetazo,

violarla en 4 minutos

coger un tren para L. A.

bajarme en Arizona y andar en dirección al desierto

y no le pude decir que yo nunca enseñaría

en un aula,

que aparte de no gustarme la poesía americana

no me gustaban las clases americanas tampoco

ni el trabajo que esperan que yo

haga,

así que dije

Whitman, T. S. Eliot, los poemas de D. H. Lawrence sobre

reptiles y bestias (1), Auden, y entonces

me di cuenta que Whitman era el único realmente americano

que Eliot no era americano, de alguna forma, y que los

otros, con toda seguridad, no lo era, y él lo sabía también, él sabía que yo había metido la pata, pero no me excusé

pensé un poco más en la violación,

casi llegué a amar a la mujer pero sabía que cuando saliera

no la volvería a ver de nuevo

y nos dimos la mano y el becario de Guggenheim dijo que me enviaría el artículo cuando se lo publicaran pero yo sabía que él no tenía artículo y él también lo sabía

y después dijo

le enviaré alguno de mis poemas traducidos al

inglés

y dije que muy bien

y la ví salir

y vi sus zapatos de tacón alto como claqueteaban por los altos

escalones verdes y cómo después los dos desaparecieron

pero seguí recordando su vestido pegado al cuerpo como si fuera una segunda piel y me volví loco de pena y de amor y de tristeza y de ser un tonto incapaz

de comunicar nada y entré y acabé esa cerveza abrí otra y me puse la vieja chaqueta de rey astroso y salí a la calle de New Orleans y esa misma noche me senté con mis amigos y me comporté vilmente maldita sea con mucha labia y mucha villanía

y mucha crueldad y ellos jamás supieron por qué.

 

 

 

(1) Diminutivo cariñoso para referirse a Shakespeare.


 

 

Los reyes de han ido

pronunciar grandes palabras sobre los reyes y sobre la vida,

hacer ecuaciones como un genio matemático; fui a ver una obra de Shakespeare, pero la grandeza no se veía por ninguna parte; no presumo tener un buen oído

o una buena alma, pero la mayor parte de Shakespeare me dejó seco, tengo que confesar, y me dirigí a un bar donde un hombre con manos como cangrejos rojos

me contó su vida miserable entre humos y me fui emborrachando, espejo de mí mismo, los años como una araña

que nos chupa hasta la última gota de sangre, y supe que había juzgado mal a Shakey (1) su voz me hablaba desde el túnel de la tumba y el tráfico pasaba

lo podía ver desde la puerta, pedazos de cosas que se movían, y las manos del cangrejo rojo se movían ante mi cara

y cogí mi copa y la derribé de un manotazo y salí a la calle pero todo siguió igual.

 

 


 

Madrigales de la pensión. Charles Bukowski (1 de 3)

Madrigales de la pensión. Charles Bukowski (2 de 3)

 


 

 

bukowski-writing

Acerce del autor: Henry Charles Bukowski, nacido como Heinrich Karl Bukowski, fue un escritor y poeta estadounidense nacido en Alemania. A menudo fue erróneamente asociado con los escritores de la Generación Beat, debido a sus similitudes de estilo y actitud.Wikipedia

 

Madrigales de la pensión

 

Madrigales de la pensión. Madrid. Visor Libros. 2001. Págs. 25, 26, 27-29, 30, 34, 41, 42-43, 63-64, 65.

 


 

*Selección de poemas tomada, bajo autorización, de la publicación Libros y Lecturas, No 34coordinada por  Óscar Jairo González Hernández. Profesor de la Facultad de Comunicación, en Comunicación y Lenguajes Audiovisuales de la Universidad de Medellín.

 

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