[Selección de nueve poemas del libro Madrigales de la pensión de Charles Bukowski. Esta segunda publicación (de tres) contiene tres poemas del autor]*

 


 

Por Charles Bukowski*

 

 

En una noche en que no duermes

junto al mar en la playa en la oscuridad había alguien

sentado en un coche al lado de la costa que tocaba un tambor

como en África y los polis aparcaron sus motos en la acera

y yo bajé al descorazonador mar y vi dos luces azules en el agua y un barco

y un hombre que pasaba en camisa blanca y se agachaba

junto a la orilla y se levantaba y caminaba por la orilla

y después otro hombre vino y lo siguió: ambos anduvieron por la costa junto al agua

a unos 12 pies de distancia el uno del otro y les observé hasta

que desaparecieron y entonces me levanté anduve por

la arena hasta el cemento y a través de la puerta de un bar vi

a un negro que cantaba con una luz en su cara

se quejaba con una extraña canción y el sonido del canto se revolvía

en el aire y todo estaba vacío y seco y tranquiloy entré en mi coche y conduje de vuelta a la ciudad calurosa

pero supe que siempre recordaría aquel tiempo

y lo que de él queda –la forma en que la noche

impenetrable permanecía

con gente que por ella andaba como por una silenciosa alfombra

y una pequeña barca que se mecía valiente en un agua enfurecida

y las luces de color del muelle como una mente rota y enferma en el mar.

 

 


 

 

Al volver a la calle tras visitar una exposición de arte

ellos nos hablan a través de los siglos, y es algo que necesitamos cada vez más, las estatuas y los cuadros, en la edad de la medianoche mientras caminamos cogidos de unas manos que están muertas

y diríamos

antes de que lo desconocido se borre de nuestra mente:

una magnífica exposición,

pero no lo suficientemente buena como para dar de comer a un caballo,

y afuera en la calle soleada, donde

la vista se entretiene con caras metazoicas, decido de nuevo que en estos siglos les han ido muy bien las cosas,

considerando la naturaleza de sus hermanos: ya es bastante que algunos de ellos

(más cercanos al ratón de campo que al halcón)

hayan sido lo suficientemente osados para intentarlo.

 

 


 

 

Una palabra sobre los fulgurantes y modernos hacedores de poemas

es bastante fácil parecer moderno

cuando en realidad se es el mayor imbécil jamás nacido;

Lo sé: he salido impune después de hacer cosas horrorosas

pero no tan horrorosas como las que leo en las revistas;

tengo una honestidad que me viene de las putas y los hospitales

que no me permite fingir ser lo que no soy

-lo cual supone un doble fracaso: el fracaso de la gente

en la poesía, y el fracaso de la gente

en la vida, y cuando fracasas en poesía, fracasa la vida, y cuando fracasas en la vida, es que nunca naciste, digan lo que digan las estadísticas o el nombre que te puso tu madre.

las gradas están llenas de muertos que piden a gritos un vencedor,

que desean

a la vida,

pero no es

-igual que

un número que los lleve

tan fácil con el poema:

si tú estás muerto

más vale que te entierren

y tires la máquina de escribir

y te dejes de tontear con poemas, con caballos, con

mujeres, con la vida: estás taponando las salidas, así que sal rápido y desiste de esas pocas y preciosas páginas.

 

 

 

 


 

Madrigales de la pensión. Charles Bukowski (1 de 3)

 


 

 

bukowski-writing

Acerce del autor: Henry Charles Bukowski, nacido como Heinrich Karl Bukowski, fue un escritor y poeta estadounidense nacido en Alemania. A menudo fue erróneamente asociado con los escritores de la Generación Beat, debido a sus similitudes de estilo y actitud.Wikipedia

 

Madrigales de la pensión

 


 

 

*Selección de poemas tomada, bajo autorización, de la publicación Libros y Lecturas, No 34coordinada por  Óscar Jairo González Hernández. Profesor de la Facultad de Comunicación, en Comunicación y Lenguajes Audiovisuales de la Universidad de Medellín.

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