Obra destacada: Autorretrato. Eduardo Esparza

 

Texto por Luis A. Gutierrez

 

Un breve recorrido por la vida y obra del artista plástico palmirano Eduardo Esparza, quien generosamente nos abrió las puertas de su taller, y que al son de Richie Ray, entre anécdotas, piruetas de trompo y pandebono, nos enseñó su prolífica y sugestiva obra. Este fue el comienzo de una serie de video que llamamos vida y obra*, dedicada, en su primera parte, a artistas plásticos. Al final de esta pequeña crónica esta el video que realizamos del maestro y amigo Eduardo Esparza.

“somos los artistas (expresionistas) que pintamos con las entrañas, con el sentimiento, con la berraquera, de cómo interpretamos esta sociedad, de que es lo que nos duele, de que es lo que nos atormenta… pero no solo pintamos el dolor…también la rumba, también la vida, también el goce, también el erotismo”. E. Esparza

 


 

“Los artistas somos las antenitas sensibles del latir de este país” decía Eduardo Esparza en su taller en Tabio, municipio cercano a Bogotá, mientras aplicaba una capa de tinta sobre una pieza de madera minuciosamente labrada, para luego, tal como un sello, dejar impresa una huella en la memoria colectiva del país. Así fue, por medio de la xilografía[1], que las más grandes obras de los expresionistas alemanes, contaban las atrocidades de las guerras sufridas. Y que Esparza, sumergido en su taller, trabaja en su más reciente serie: Los Visibles o La danza de las desapariciones[2].

 

“En nuestro país, con tanta tragedia y tanta muerte, la izquierda perdió la risa” continuaba Esparza, tal vez inspirado por un disco de Richie Rey y Bobby Cruz, Sonido bestial, que sonaba de fondo. “(…) pero yo creo que habría que volver a recuperar eso. Nosotros éramos mamagallistas… somos mamagallistas!”, tras cavilar un rato, y sin parar de aplicar tinta a su pieza de madera grabada, continúo: “yo creo que tenemos que empezar por renovar nuestro lenguaje (…) el término izquierda y derecha… esa vaina la venimos usando desde hace más de cien años!… tenemos que empezar a hablar del ser humano, de humanismo, de solidaridad, de demócratas (…)”. Al mismo tiempo que terminó de hablar, se detuvo en su labor y nos dijo: “bueno yo creo que esta vaina ya está!”. Calcó la pieza de madera en un papel especial, Fabriano, rico en algodón y que según cuenta, lo han elaborado los italianos por más de doscientos años. Se retiró a un rincón del taller y recogió una cuchara de madera, que según él, se la dio Jorge Velosa, y que ahora le sirve para frotar la hoja puesta sobre la pieza de madera impregnada en tinta. Antes de empezar a frotar, sonó el ritmo de clave (ta-ta-taaa-ta-taaa) con la cuchara al son de Ana Mile del Grupo Niche. Y nos contó que cuando la cuchara no está en el taller haciendo música o frottage, está en la cocina revolviendo el sancocho… Una vez terminado el traspaso de la huella al papel, impecable trabajo de filigrana, puso su firma junto con la serie y nos mostró la obra: “Esparza, Visibles 35, 2013”[3].

 

Subimos al segundo piso del taller, donde tenía sus más recientes obras, y que gustosamente compartió con nosotros. Cada obra tenía su historia, su vida propia, su propio universo… fue un espléndido viaje lleno colores intensos y expresivos, donde predominaban formas volátiles, encendidas, insinuantes y punzantes. Y que contrastaban con su última serie, a blanco y negro, los visibles: flotantes sombras mutiladas que pareciera que se resistieran a extinguir, una especie de muerte resurgida, de luces entre sombras, de memoria y de esperanza…

 

Finalmente, ya de vuelta al primer piso, apasionado y esperanzado como su obra, nos cuenta que últimamente ha empezado a reencontrarse con sus amigos escritores, pintores, músicos, teatreros… que por largo tiempo, a causa de su marginación, exclusión y falta de oportunidades, se han visto obligados a refugiarse en sus talleres o por fuera del país, pero que ahora, juntos de nuevo, atraídos quizá por un mismo destino, y que, como lo hicieron las vanguardias en su tiempo, se están fortaleciendo colectivamente en su trabajo, para seguramente dejar más que una marca en la historia del país.

 

“(…) y ahí están, Augusto Rendón, Pedro Alcántara, Ángel Loochkartt, Umberto Giangrandi… y los que seguimos detrás… (…). No nos han podido matar nuestra alegría y nuestra vida, nuestra capacidad de soñar… seguimos soñando, seguimos creyendo en nuestros proyectos… y eso es lo que nos mantiene vivos!”.

 

 


 

 


 

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* Tomado de la serie: Artistas, vida y obra: Eduardo Esparza, dirigida por Carlos Fajardo y realizada por desde abajo televisión (daTV) y Le Monde Diplomatique, que busca, principalmente, acercar a los lectores y televidentes, con artistas plásticos, escritores, poetas, entre otros personajes “sensibles al latir de nuestra realidad”; a fin de visibilizar y fortalecer la gran labor que realizan éstos a nuestras sociedades, y que por una u otra razón, solemos denominar peyorativamente como locos o vagos.

Valorando el significado que tiene poner en común de la sociedad la obra y pensamiento de estos magníficos seres, en su sentido sensibilizador y forjador de conocimiento, además del insumo histórico que esto representa para las generaciones venideras.

*Artículo publicado en el periódico Desde Abajo, Ed. 191, el 25 de mayo de 2013.


 

[1] Técnica de impresión con plancha de madera, originaria de China, que con el concepto de positivo y negativo, traspasa una huella, de una placa de madera tallada a un soporte cualquiera.

[2] Tomado de un texto escrito por Carlos Fajardo Fajardo, a cerca de la obra Los Visibles.

[3] Esta obra se expuso, junto con las obras de otros artistas colombianos, en una galería en París, La Vaca Azul, el mes de mayo.

 


 

 

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