Imagen destacada: Obra del escultor Gabriel Beltrán

Por Carlos Eduardo Maldonado* · Fuente: Le Monde Diplomatique*

En la historia reciente del conocimiento y la investigación, las ciencias sociales y humanas están sufriendo una transformación radical, por efecto de una reciente interacción con la teoría cuántica. Expresión del cambio en proceso son: las ciencias sociales interdisciplinarias, las ciencias sociales generativas, las ciencias sociales computacionales, más recientemente las ciencias sociales complejas. Y ahora, asistimos a la emergencia de las ciencias sociales cuánticas. ¿Cómo está ocurriendo esto?

Lo pudieron haber expresado en el siglo XVIII, y lo podemos decir ahora: estamos ante cambios vertiginosos. Hoy, con innegables ecos procedentes desde décadas atrás, las transformaciones producidas por la ciencia en el conjunto del conocimiento y de la forma en que los seres humanos se ven, se acercan y comprenden a la naturaleza, son inocultables. La relación, por ejemplo entre ciencias sociales y humanas con los principios y comportamientos cuánticos es un reflejo de esto.

Producto de estas transformaciones, hoy cabe hablar legítimamente de teoría cuántica y no solamente de física cuántica. En efecto, además de ésta, también existe una química, una biología y toda una gama de tecnologías e ingenierías fundadas en principios y comportamientos cuánticos. Pues bien, de todas las teorías existentes en el mundo, la teoría cuántica es, de lejos, la más testeada, la más verificada, la más comprobada, en fin la más falseada. Más exactamente, esta teoría ha sido testeada hasta el undécimo decimal; esto es, exactamente, 0,00000000001 –lo cual es verdaderamente impresionante. Desde otro punto de vista, una tercera parte de toda la economía mundial se funda actualmente en principios, desarrollos y aprovechamientos de la teoría cuántica.

Sin embargo, del lado de las ciencias sociales y humanas, la situación es muy distinta.

Como es sabido, desde el punto de vista histórico, las ciencias sociales y humanas corresponden al triunfo y consolidación de la burguesía como clase social. Análogamente, por ejemplo, al género de la novela, o a la biografía. Se trata de una forma determinada de ver el mundo.

Es cierto que las ciencias sociales y humanas lograron con el paso del tiempo un avance enorme en el panorama de las ciencias y disciplinas. Un buen ejemplo de estos desarrollos es la interacción entre ciencias sociales y humanas y las ciencias de la complejidad[1]. Esto es, el aprendizaje y las contribuciones, al mismo tiempo, de fenómenos como: falta de equilibrios o equilibrios dinámicos, fluctuaciones, turbulencias, inestabilidades, incertidumbre, impredecibilidad y no-linealidad. Por ejemplo.

No obstante, de modo general, las ciencias sociales y humanas –esto es, por ejemplo, la política, la economía, la sociología y la antropología, la historia, la psicología y el periodismo, entre muchas otras–, son esencialmente pre-cuánticas. Si les va bien, serían acaso relativistas en el sentido de la teoría de la relatividad de Einstein.

Tres momentos en la historia de la teoría cuántica

El estudio de los fenómenos y comportamientos cuánticos tiene tres fases. Lo que la gente generalmente conoce de “física cuántica” tiene que ver con el primero de estos momentos. Esta tres fases son:

1-. La historia que comienza en agosto del año 1900 cuando M. Planck descubre la noción de “quantum”, a raíz de sus trabajos sobre cuerpos negros. Atravesando el annus mirabilis de 1905 por parte de A. Einstein, la etapa más gloriosa de este primer período abarca los años 1924-1926, que es cuando las figuras más clásicas llevan a cabo sus desarrollos más importantes en la materia, y muchos de ellos ganan el premio Nobel. Se trata de científicos como Bohr, Born, Planck, Einstein, Dirac, Heisenberg, Jordan, de Broglie, Schrödinger y varios otros. Esta historia es bastante popular existe suficiente información al respecto. Este primer período va hasta el año 1935, más exactamente hasta el famoso artículo de Einstein-Podolsky-Rosen. Ya Hitler, el 1 de enero de 1933, había subido al poder en Alemania como Canciller.

2-. La física cuántica muere, literalmente, debido a que el paradigma pasa a ser la física atómica, a raíz del Proyecto Manhattan, las bombas sobre Iroshima y Nagasaky, y la historia subsecuente en la Guerra Fría entre los EU y la URSS.

Como quiera que sea, un segundo período de la física cuántica es posible entre 1947 y 1963, pivotando específicamente en torno a los nombres de D. Bohm, R. Feymann, E. Fermi y J. Bell, entre otros. El concepto nuclear en este segundo período es el de “entrelazamiento cuántico”, y los desarrollos más sólidos permiten hablar de entrelazamiento entre dos, tres y más cuerpos.

3-. La física cuántica deja de ser la única ciencia interesada en comportamientos cuánticos, y emergen también la química, la biología y las tecnologías de sistemas y comportamientos cuánticos. Incluso la neurología y las neurociencias logran avances magníficos acerca de. De manera significativa, los fenómenos cuánticos dejan de ser microscópicos y existen también comportamientos y sistemas cuánticos macroscópicos, tales como el condensado de Bose-Einstein, la superconductividad, la superfluidez, todas las tecnologías de rayos láser, por ejemplo. La astronomía y la cosmología se interesan crecientemente por la ciencia cuántica y llevan a cabo contribuciones fundamentales. El concepto de “información cuántica” ocupa el foco de todas las miradas, y emergen los temas, problemas y desarrollos vinculados a la computación cuántica. Este tercer período de la teoría cuántica abarca aproximadamente entre los años 1963 hasta el presente. Algunos de los nombres más destacados son A. Zeilinger, Ch. Fuchs, A. Khrenikov, entre muchos otros.

Como se aprecia, las ciencias y las tecnologías con base en la cuántica son magníficas, sólidas y vertiginosas. Un proceso de actualización en los más recientes desarrollos demanda un tiempo suplementario importante.

En cualquier caso, las ciencias sociales parecen no enterarse mucho de estos aspectos. Veamos.

¿Qué es la ciencia cuántica?

El problema más importante que plantea esta ciencia tiene que ver con lo que se conoce tradicionalmente como el debate de Copenhaguen (entre Einstein y Bohr, como figuras principales), así: la realidad, ¿posee un estatuto propio independiente de la conciencia, o bien, la realidad es creada por el observador en el momento de la observación? Técnicamente esto se conoce como el problema de medición cuántica, y se ilustra muy bien a raíz del famoso gato de Schödinger encerrado en una caja con una pistola y una botella de cianuro. Mientras nadie observe al gato, éste estará vivo y muerto al mismo tiempo. Pero cuando se observe al gato, este estará muerto (por obra de la pistola y/o del frasco de cianuro). En el lenguaje tradicional, esta situación se conoce como el principio de superposición. El gato está vivo y muerto a la vez.

El problema fundamental que plantea la ciencia cuántica tiene que ver con lo que es conocido como las relaciones entre el mundo clásico y el mundo cuántico. La siguiente ilustración permite ver bien el problema (Figura Nº1).

La realidad no es lo que parece, y la verdad es que la percepción natural sirve cada vez menos para ver y entender la realidad. El mundo se hace crecientemente complejo y altamente contraintuitivo.

El mundo cuántico se expresa mediante algunas ideas, genéricamente conocidas como “principios” (lo cual es en realidad tan solo una manera de hablar), a saber: de incertidumbre, de complementariedad, de decoherencia cuántica, de superposición, de indeterminación, de exclusión. Por su parte, sin la menor duda, la realidad clásica está fundada en el principio de tercero excluido, formulado originariamente por Aristóteles, y que afirma que las cosas son lo que son y no admiten un contrario: día o noche, vivo o muerto, hombre o mujer, y así sucesivamente.

De manera puntual, la realidad cuántica trata de flujos, dinámicas y procesos, antes que de estados y estabilidades, en cualquier sentido. Por el contrario, la realidad clásica se ocupa de estados, cosas, permanencia y equilibrio.

Sin ser exhaustiva, la tabla Nº 1 sintetiza las características y relaciones entre el mundo clásico y el mundo cuántico:

De la tabla anterior, quizás el elemento más destacable de cara a la conexión con las ciencias sociales cuánticas es el hecho de que no existe una realidad exterior al sujeto o al agente, sino que el acto mismo de la observación crea, y al mismo tiempo modifica, la realidad. Esta idea se aclara inmediatamente abajo.

De manera puntual, puede decirse que una visión básica de la física cuántica hoy implica tres planos, así:

– Mecánica cuántica

– Mecánica de ondas

– Entrelazamiento

En el primer caso, hay que tener en cuenta que la mecánica cuántica es sencillamente un muy refinado –y poderoso– aparato matemático, destinado a explicar el comportamiento de las partículas subatómicas. Por ejemplo, para explicar el experimento de la doble ranura; o bien, para explicar la no-localidad; o bien, para explicar la indeterminación o incertidumbre.

Por su parte, la mecánica de ondas –cuyo referente primero es la obra de E. Schrödinger–, permite estudiar y comprender el comportamiento de las ondas y, más ampliamente, de los flujos o fluidos.

Finalmente, el entrelazamiento cuántico alude a los trabajos pioneros de J. Bell, y más recientemente de A. Zeilinger, entre otros, resaltando que los fenómenos y los comportamientos cuánticos consisten en la superación entre sujeto-y-objeto, y que los fenómenos se encuentran inextricablemente conectados, más allá del tiempo y del espacio, de tal suerte que es la relación entre ellos lo que es definitivo, y no las entidades particulares. En términos algo más técnicos, se habla apropiadamente de entrelazamiento entre dos o entre tres partículas, y más recientemente entre cuatro.

Pues bien, el elemento o el factor que atraviesa, integra o unifica a la mecánica clásica a la mecánica de ondas y al entrelazamiento es la información; y más exactamente la información cuántica, y que técnicamente se designa como qubits.

Es fundamental atender al hecho de que la teoría cuántica no permite establecer, en manera alguna, una distinción de ninguna clase, entre fenómenos macroscópicos y microscópicos. Mucho mejor, lo cuántico alude a tiempos vertiginosos. Estos tiempos son, respectivamente, miliescalares, microescalares, nanoscópicos, picométricos, femtoescalares, attométricos, zeptoescalares y yoctoescalares. La tabla Nº 2 suministra un cuadro que contrasta los tiempos macroscópicos, los habituales en toda la historia de la cultura, y los tiempos cuánticos:

Las ciencias sociales cuánticas

Sin establecer oposiciones ni jerarquías de ninguna clase, lo cierto es que las ciencias naturales nos permiten entender qué es la realidad; esto es, la naturaleza y el mundo. Por su parte, las ciencias sociales y humanas nos ayudan a pensar cómo vivir en un mundo semejante. Es absolutamente necesario un diálogo, un aprendizaje recíproco, una interacción permanente entre ambos grupos de ciencias.

La verdad es que existe incipiente aunque crecientemente un diálogo entre la teoría cuántica y las ciencias sociales y humanas. Un resumen de las ciencias sociales y humanas que más se han acercado la teoría cuántica puede verse en el gráfico 1.

Como quedó anotado al inicio de este artículo, las ciencias sociales y humanas corresponden, históricamente hablando, al surgimiento y consolidación de la burguesía como clase social. Esto, análogamente, a la invención de la novela, como género literario. De manera natural, emergen diversas ciencias y disciplinas con la intención de pensar el nuevo mundo que por entonces emergía, consolidándose políticamente con la revolución francesa de 1789 y económicamente con la Revolución Industrial.

Aunque parezca un pleonasmo, lo específico de las ciencias sociales y humanas es que son específicamente antropocéntricas, antropológicas y antropomórficas. En este sentido, constituyen la expresión mejor acabada de toda la civilización occidental cuyos orígenes se remontan a la Grecia antigua, en el siglo V a.e.v. La asunción fundamental es que los seres humanos en general ocupan un lugar preeminente y destacado por encima de la naturaleza, la que es un medio o recurso para los fines, intereses y necesidades de los seres humanos. Naturalmente, esta expresión genérica tiene concreciones de tipo político, económico o religioso, por ejemplo.

Pues bien, las ciencias sociales cuánticas no trabajan, en absoluto, a partir de las distinciones entre sujeto y objeto, o entre sujeto y realidad. Existe una conexión –entrelazamiento, si se quiere–, que es más determinante y que está cambiando permanentemente.

Esta idea puede ser expresada de manera más radical: el cerebro y la mente son sistemas cuánticos, pero que se comportan clásicamente debido al peso de la cultura. Es decir, se comportan en términos de constricciones, restricciones, recetas y normas, y otras características semejantes, como si fueran comportamientos normales. El cambio social está encubándose en medio de la revolución del conocimiento que desde hace varias décadas está en marcha. La superación del comportamiento clásico es cada vez más imperativo de cara al cuidado de la vida y a las relaciones con la naturaleza; antes, sin duda alguna, las ciencias sociales y humanas habrán sufrido su total transformación. Sólo que tal cambio se corresponderá con el cambio mismo del mundo al cual se refieren o del que se ocupan.


[1] Cfr. Maldonado, C. E., (2016). La complejidad de las ciencias sociales. Y de otras ciencias y disciplinas. Bogotá: Ed. Desde Abajo.

complejidad


carlosmaldonado

*Acerca del autor: Carlos Eduardo Maldonado. Profesor titular de la Universidad del Rosario en Bogotá, Colombia. Autor de numerosos libros, artículos y ensayos sobre ciencia, política y cultura. Ph.D. en Filosofía por la Universidad Católica de Leuven (KU Leuven, Bélgica). Postdoctorados en Universidad de Cambridge, Universidad Católica de América (Washington, D. C.), Universidad de Pittsburgh. Mas del autor: carlos.maldonado@urosario.edu.co  @philocomplex  www.carlosmaldonado.org

*Video acerca del escultor colombiano Gabriel Beltran: Una poética del metal. Gabriel Beltran. Realizado por Le Monde Diplomatique / Desde Abajo


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*Articulo tomado de Le Monde Diplomatique, edición Colombia, bajo autorización, No. 165. Año XIV.

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