Por AmintaSeriorriente · Tomado del Suplemento des-orbita Nº 3 (Periódico desde abajo)

Los ladrillos del ladrillo

Una pared comprometida y sensible, una pared que soportaba como ninguna el peso de un gran edificio quería ser presidenta de la república, desprendiose del edificio e inició una dura correría política por todo el país a cuestas de un zorrero solidario que no acogió el llamado de un alcalde para cambiar burro por máquina. Para ocultar las varillas de sus costados y una que otra grieta fue cubierta por un lindo traje de corbata, pero aun así los medios le acusaron de dejar algo de escombros en cada uno de sus discursos. La pared quería ser presidenta de la república pero carecía de carisma y sobre la tribuna pública era supremamente plana en la oratoria –Que quieren si soy pared– respondía la muy sincera.

Al descubrir la imposibilidad de acceder en las altas esferas de la política que exigía apellidos memorables, amistades y grandes fondos, decidió dedicarse al asistencialismo y sirvió de abrigo para indigentes, baño para borrachos, cubierta para amantes y sombrita para perros. Pero un día, indignada indignadísima en medio de un desalojo gritó a unos muchachitos de maleta que la picaran para detener o por lo menos insultar a esos hijueputas. Terminó esta pared que quiso ser presidenta de la república volando por los aires para caer en el casco de 10 señores encargados de mantener el orden. La pared fue acusada de rebelión, terrorismo e inmolación pública. Con sus pedazos construyeron un pedazo de muro en la cárcel principal.


Escultura interzapato

En homenaje a ella y a la obra de las máscaras,
de cuyo encuentro salió este cuento.

Cuando uno está enamorado quiere completa a la otra persona: cuerpo, olores, sabores, curvas, lágrimas, babas, genios, pensamientos, sonrisas, presencias, silencios, ideas y palabrejas. De no ser así, de ser a medias la cosa, estamos hablando de arrechera, de ganitas carnales, o en su defecto, de amistad lo más de bonita. Yo, estoy enamorado hasta las pestañas de la Martica estudiante. Yo, a ella la deseo y la quiero completa, completísima completamente hasta lo que no ve nadie sino yo incluyendo lo que ni yo ni ella podemos ver. No es sino que aparezca Martica con los cuadernos en la maleta y puede irse el mundo al carajo mañana trabajo doble.

Hubo una noche de esas en que después de despeinarnos mucho la luna le dio campito al amanecer para que se encontrara con nosotros en parejita desnuda diciéndose cosas bonitas yemas de los dedos deslizándose por todo el cuerpo. Con luz mañanera linda, entre sonrisa y sonrisa me di cuenta de los pies de Martica, sobre todo del pie derecho después de que jugueteó con los deditos como todo el mundo juguetea cuando no tiene los pies disfrazados de zapato.

El hallazgo: pie derecho de Martica, armado con dedos uno más gordo que el resto, nada raro, nada lindo, pero me encanta, la parte resalta en medio del todo, pie de Martica te encuentro en sueños y te imagino lleno de chocolate para pasarte la lengua, pie de Martica ¿qué será de ti cuando hago el amor con Martica?, quiero ver el pie de Martica cuando ella estudia, camina, corre y cuando nos enredamos los dos estando solitos.

La consecuencia: Obsesión desproporcionada por el pie derecho de Martica, amar al pie más que a Martica misma, recorrer todo su cuerpo con el objetivo único de llegar al pie –mi táctica es besarte para el piecito agarrarte–.

El desenlace: Entre Martica, su pie derecho y yo apareció la cotidianidad arrastrando con la costumbre y eso aburre a cualquiera, sobre todo a ella que es tan joven y tantas ganas de niña carga. –Te quiero, te quiero pero me voy porque encontré inesperada aventura con incierto desenlace y esta costumbre nuestra se hace cuna chiquita para dormir y no quiero andar yo durmiendo. –Que no te vayas Martica que yo te quiero y es triste, –mejor no nos vemos más, perdón si trauma he causado–. Mientras Martica se despide a mí se me llena la garganta con lágrimas y cuando trato de tragármelas se me encaraman a los ojos y hay mismo empiezo a llorar como un niñito sin teta (des-pecho).

El mundo mío eran sólo lagrimas tristes, y ella como es tan noble y me quiere volvió para dar un último consuelo al llanto que cargo. Martica que me abraza y yo que la abrazo fuerte, arrimo mis caricias hasta su cuello y aprieto tanto que después de patalear Martica queda sin aire. Agarro la segueta y corto desde la rodilla para que el pie no se vaya a sentir tan solo, beso a Martica en la boca y me marcho a lugar más noble y sin tanta sangre…
Embadurnado de chocolate pie divino paso mi lengua entre tus espacios, bailo contigo, te beso, te abrazo, te amo…

¡CARAJO! ¿Qué es lo que hacen los días sobre este divino pie que ahora huele horrible, que se ha hinchado fétido y su color casi olvido? ¿No pueden las partes vivir sin el todo? ¿Tanto lo necesitan? ¿Y estos putos gusanos que, de donde salen si aquí no hay tierra? Piecito antes divino ¿estas embrujado acaso? Tristeza amarga me invade, que carguen las moscas también conmigo.

Música melancólica, como para cuando uno está existencialista, luz muy tenue, dirigida hacia un hombre muy triste que llora en silencio al mirar un pie descompuesto, el público está conmovido y guarda silencio, mucho silencio.

 


 

 

Salvajismo Literal:

Manifiesto de un maní de fiesta

¿Me amas? Sí a meses

Mezcolanza bestial o cadáver ex quesillo

Cemento o agua tiesa

Poe. Cía. Ltda.

El Colmo

El Sayayin

Conclusiones

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