Crónica y fotos de un viaje por la isla

 

Texto por LAG, Fotografías por Ana María Y LAG

 

Antes de empezar

Fueron dos meses intensos recorriendo la isla, de punta a punta, en bicicleta, en guagua, en máquina, en camión, en cualquier medio que nos embarcara en este viaje. Más allá de las convencionales rutas turísticas, la idea era poder “vivir” como lo hacen los cubanos, comer donde ellos comen, quedarnos en sus casas, conversar con la gente, en fin adentrarse en la realidad cubana.

Evidentemente dos meses son insuficientes para pretender conocer un país y su gente; no aspiro hacer una investigación a profundidad sobre la vida en Cuba, pero sí dar un testimonio de lo vivido durante este tiempo en esta controvertida isla.

Mi inquietud política, además del gusto por las artes y la música de la isla, han sido algunas de las causas que nos han impulsado a realizar el viaje. Respecto a la política, no es suficiente con todo lo (bueno y malo) que se dice de Cuba, había que atestiguarlo con los propios ojos.

El recorrido lo realizamos, quien les escribe y Ana. Por su parte, no fue un viaje improvisado, con antelación premeditamos las rutas, consultamos con cubanos y gente que ha viajado a la isla, nos instruimos y divertimos previamente con libros y películas, nos sudamos y soñamos el viaje.

La crónica narra el grueso de lo vivido (aventuras y desventuras) de manera cronológica y entre tanto y tanto hay algunas reflexiones que fuimos destilando a lo largo del viaje y que ahora después del recorrido, logro plasmar, espero de manera amena y nutritiva, en este escrito y registro fotográfico[1] para ustedes las queridas y queridos lectores.

 

 


 

 

El viaje

La llegada a Cuba no fue para nada amable. Luego de un largo viaje, desde Bogotá con escala en EL Salvador, arribamos al aeropuerto José Martí de la Habana. Ya en inmigración una guardia nos hizo a parte del resto de los viajeros, y nos retuvieron más de una hora, querían saber todo acerca de nosotros, nos preguntaron incluso que si teníamos intenciones de “intercambiar opiniones con la gente”.

Creo que esto tuvo que ver con la llegada del papa Francisco a la isla, y quizá el hecho que les haya dicho que trabajo en un periódico. Justo ese día el papa iba a dar un discurso en el la Plaza de la Revolución de la Habana y pensaron que íbamos a cubrir el evento. Al fin nos dejaron seguir, pero la guardia no se despegó de nosotros ni un instante. Nos escanearon las maletas más de cuatro veces, con la supervisión de ella. Menos mal ya estábamos advertidos: “la seguridad cubana es una de las mas rigurosas en el mundo”.

Finalmente logramos salir del aeropuerto y nos pusimos en la labor de armar las bicicletas (traíamos unas bicicletas desde Colombia para hacer parte del recorrido), por desgracia una de ellas tenia la cadena enredada. Viendo la dificultad en que nos encontrábamos unos taxistas que estaban cerca de nosotros nos echaron una mano. De un momento a otro, nos encontramos en medio de un corrillo de personas opinando de cómo debía ser desenredarse la cadena de la bicicleta. Fue algo particular y alentador, era la solidaridad del cubano, así imaginaba que iba ser toda la isla. Al fin uno de los que estaba allí logro enderezar la cadena y pudimos partir felizmente para el Habana.

Esa semana caminamos gran parte de la Habana. Realmente es una hermosa ciudad, es lo más cercano de poder viajar en el tiempo. Las construcciones son antiquísimas, los carros americanos y rusos en su mayoría son entre los años 60s y 80s, la gente anda sin apuros, no hay caos vehicular como en el resto de urbes latinas. De noche es una ciudad romántica, de tonos cálidos, bohemia y misteriosa. La gente tiene el don de la alegría.

dscn0959

El viajar como turista tiene sus consecuencias. Muchos cubanos andan buscando hacerse un peso de más y el turista significa una gran oportunidad, por lo que van a querer sacarle hasta el raspao. Es así como, a modo de comparación, lo que gana un “chofer” al hacer un recorrido turístico en carro por la Habana vieja, equivale a un salario mensual de un trabajador del Estado. Cuba tiene el privilegio (hay que decirlo así) de ser un país donde la gente no se muere de hambre, ni en la puerta de un hospital, para el cubano la vida esta por encima de todo. Esto indiscutiblemente es un tesoro invaluable del modelo cubano. Sin embargo, a pesar de esto la economía cubana está en crisis, bien sea por el bloqueo o por negligencia del Estado o ambas, lo cierto es que la gente esta pasando necesidades y se la tienen que rebuscar. Así que pasearse por la Habana vieja, en pantaloneta, chanclas y cámara terciada puede ser una experiencia agobiante, porque te van a querer vender hasta lo que no existe.

Los primeros días nos quedamos en una casa de renta cerca de la Plaza de la Revolución, luego nos movimos al centro de la ciudad a la casa de una amiga[2] de un amigo cubano, traíamos un encargo para ella y la mamá del amigo, algo de plata, ropa y dulces colombianos. Estábamos ahora de ilegales, pues no es lícito quedarse en casas que no esté destinada a alojar gente, ósea que no paguen impuestos para tal fin, por lo que corríamos el riesgo de ser multados tanto la amiga como nosotros. La casa de la amiga era muy humilde, en un principio fue una cuarto de 10×10 metros, con su cocineta, lavadero, baño y un sofá-cama. Con el tiempo, gracias a que la construcción era alta y lo permitía, construyo un segundo piso donde ahora esta su habitación y un baño más amplio. La amiga trabajó como maestra y directora de un programa de Radio de la revolución. “Toda la vida entregada por la causa”, y ahora, en la propia voz de ella, no tiene ni para darse un gustico. Nos decía “yo quiero viajar como lo hacen ustedes, quiero conocer otros lugares antes de que el cuerpo me lo impida”. Lo que recibe de pensión no le alcanza ni pal’ tinto, ni mucho menos para salir del país.

Aquí las personas que tienen mejores condiciones de vida es por que: 1. Tienen familia en el extranjero que les manda su ración, 2. Tiene un buen negocio bajo cuerda o 3. Pertenece a la elite cubana. Aquella mujer, valiente por naturaleza, está llena de esperanzas en que la economía mejore y que se le pueda retribuir, como debe ser, su aporte al Estado. Mientras tanto tiene unos proyectos en remojo por si la cosa no mejora.

 

***

 

De casa de la amiga empezamos nuestro recorrido en bicicleta. Salimos de la Habana rumbo al este, por la costa norte. No somos muy experimentados en esto de andar en bicicleta, así que hicimos tramos cortos, treinta a cuarenta kilómetros al día; otro factor a considerar es que el sol de medio día tuesta lo que no esté bajo sombra, por tanto procuramos siempre salir bien tempranito.

De este modo empezamos el recorrido pasando por Guanabo, una de las playas más cercana a la Habana; tranquilo como todo pueblo, la gente amable y dilegente, las playas hermosas; esa noche nos quedamos en una casa a dos cuadras del mar. Al día siguiente salimos rumbo a Playa Jibacoa, pero no todo salió como pensábamos, ¡por fortuna!

Luego de pedalear toda la mañana y con el sol sobre nosotros, nos encontramos con que lo único que había para pasar la noche eran unos complejos turísticos o campismos, como le llaman allá, el problema es que en estos campismos no pueden alojarse extranjeros, y por más que insistimos no nos dejaron. Ya empezaba a anochecer y no teníamos mas opción que quedarnos en la playa, cuando apareció un personaje que le llaman Pinocho. Nos ofreció quedarnos en su casa y brindarnos comida. Pinocho vive con la mujer y su hija en una finca cerca de la playa. Además de trabajar en la finca, Pinocho vende pizzas en la playa. La mujer trabaja en la casa y todos los días lleva a su hija a la escuela que queda en el pueblo más cercano. Aquello fue lo más parecido a estar en un bohío guajiro, aquel que tanto le cantan en el son montuno. Esa noche tuvimos la “fortuna” de comer carne de res.

El tema de la comida en la isla es paradójico. Está rodeada de mar y no se come casi pescado[3], la de res tiene alto costo y el pollo escasea. Lo único que abunda es el cerdo. Así que poder comer res en una casa es un privilegio que pocos se dan. En una película cubana[4], parodiando un poco esta situación, muestran como al padre, en la historia, al celebrarle su cumpleaños le dan tamaña porción de res con papas fritas que hacía rato no probaba, y es tanta la emoción que siente el pobre viejo, que al ver tremendo plato ¡se infarta!

Este acontecimiento, llevado al extremo de forma satírica, no es pura casualidad. Como dicen los mismo cubanos, al referirse a hechos como este: “nosotros nos gozamos hasta los propios problemas, de lo contrario estaríamos todos locos”.

Al día siguiente seguimos rumbo Matanzas donde pasamos un par de días. Conocimos la ciudad y los alrededores. De aquí echamos un aventón en bus, por cierto muy sufrido, hasta Playa Larga en la Cienaga de Zapata. Resulta que los extranjeros, para sorpresa nuestra, no pueden tomar los buses estatales y solo deben tomar los que están destinados a turismo; el problema es que no habían de estos para el lugar donde íbamos; así que la única alternativa era pagar un carro particular -muy costoso- y no teníamos presupuesto.

El caso fue que toda la mañana estuvimos bregando a montarnos en un bus y no nos llevaban por que les daba miedo, decían ellos, que los multaban. Finalmente ya como a eso de las dos de la tarde un conductor se apiado de nosotros y nos “coló” en un bus, le dimos algo de más dinero por las ciclas y pudimos partir.

Cuba es un país que se quedo en el tiempo, aquí todo marcha a una velocidad pausada, es como estar en cámara lenta. El cubano no tiene prisas ni esos afanes que nos carcomen en las grandes ciudades, por tanto, el que llega se habitúa a este nuevo ritmo. Aquí es normal pasarse una mañana haciendo filas, recogiendo un encargo, sacando un papel, comprando el pan, consiguiendo una cinta, esperando un bus, cualquier vuelta es toda un odisea.

Eso que llamamos “eficiencia y practicidad” por allá parece no haber llegado. Tanto es así que incluso, en la mayoría de tiendas y mercados aun facturan y hacen las cuentas a puño y letra. Esto visto desde nuestras sociedades “modernas” podría resultar “aterrador”, pero a diferencia de lo que podría pensarse, además de ser un tema romántico (por aquello de que los trabajos manuales están en vía de extinción, por una u otra razón) la gente todavía no depende de la tecnología para subsistir.

dsc01306

***

 

De Playa Larga llegamos hasta Cienfuegos, nos gastamos más de una semana, fue el trayecto más bonito y difícil que hicimos en bicicleta. Esta región del sur de la provincia de Matanzas, que comprende la Cienaga de Zapata y Bahia Cochinos, está marcada por su historia reciente. Aquí se libro un batalla en 1961, dos años después de la revolución, contra un intento de invasión por parte de exiliados cubanos y con el apoyo de Estados Unidos, “la contraofensiva cubana logro neutralizar y vencer en 72 horas el intento de apropiación”.

Pasados más de cincuenta años, aun toda esta región esta llena de vallas alusivas al triunfo de la batalla, así mismo cuenta con dos grandes museos en Playa Larga y Playa Girón, cabeceras provinciales más importantes.

De Playa Larga seguimos hasta Playa Girón; lejos de aquel momento histórico, hoy en día se respira paz y tranquilidad. Es una hermosa zona costera de playas extraordinarias, cual acuarios marinos, invadida de mangle y una rica fauna silvestre. Aquí sí se come pescado y mariscos por montones, la gente vive mejor que en cualquier otra parte.

dsc01328

De Playa Girón llegamos a Guassasa, un pequeño poblado de pescadores que ni figura en el mapa. Recién llegamos, unos pescadores traían un enorme pez en una carreta (me recordó mucho a Hemingway, con su novela El viejo y el mar). El pez lo llevaban a una casa a pesarlo, era enorme, su boca era del tamaño de mi cabeza y era casi tan alto como yo.

Todo iba muy bien, hasta que alguien le dio por apostar cuanto pesaba el animal, y aquí se armo la trifulca. El hombre decía, juraba, que no pesaba más de 100 libras, otros aseguraban que sí pesaba más. La cosa se iba calentando hasta que por fin alguien trajo una báscula y con gran esfuerzo tres hombres lograron colgar el pez de la báscula a una rama de un árbol. No fue poca la sorpresa y la algarabía que se armo al ver que éste pesaba más de cien libras. Pero aquel hombre, quien hizo la apuesta, no tuvo con esas y fue saliendo con que el decía que pesaba menos de 100 libras pero sin tripas! Y hay sí que se armo la gorda!

A fin de cuentas, hasta el día que nos fuimos, éste fue el acontecimiento más importante del pueblo por esos días. Todo el mundo tenía que ver con lo ocurrido. Nos enteramos, por una y otra boca, de las aventuras y desventuras (sobre todo desventuras) de aquel hombre (el apostador) y sus ímpetus de ser el mejor pescador de la región.

Pero no todo fue un relajo, Ana agarro una tos por esos días y fue necesario ir donde el médico. A estas zonas tan aisladas son pocos los médicos que llegan y el que había era un recién graduado de medicina[5]. El trato con el médico nos sorprendió, lejos de una cita médica tradicional en donde el médico tras su pantalla parece más bien haciendo una encuesta que tratando a una persona, aquello parecía un encuentro-sin dejar de ser profesional-entre dos amigos.

El ser médico en Cuba no le hace un ser superior al resto de la gente[6]. Es tan así que fácilmente puede ver uno en cualquier calle, en una partida de dominó, a un médico especialista, un albañil y un chofer jugando tranquilamente. Este acontecimiento, por simple que parezca, en mi opinión es otro de los valores indiscutibles que ha logrado el modelo cubano.

La otra novedad para nada alentadora, por el contrario desesperante, fue que por aquellos días llego una plaga de zancudos a la región. Literalmente una nube. No había parte del cuerpo descubierta que se salvara de la voracidad de estos bichos. Ni hablar de usar repelente, estos bichos picaban incluso sobre la ropa.

Tal fue la situación que, sumado esto a la tos de Ana, nos obligó a acelerar el paso. Así que apuramos las ciclas y llegamos cerca de Cienfuegos. Este trayecto a pesar de la plaga, fue realmente hermoso; el camino (no carretera) era a través de manglares que por su altura y densidad formaban una especie de túnel natural. Esto nos protegía del sol y el calor. Por ser zona de ciénaga, había cantidad y variedad de cangrejos de todos los tamaños y colores, que era necesario esquivar constantemente para no pisarlos. Del camino principal salían otros caminos que conducían al mar, único refugio libre de zancudos, donde aprovechamos a refrescarnos. Las playas son bordeadas por una roca que le llaman “diente de perro”, que alguna vez fueron corales; el mar es de un azul turquesa transparente, que a medida que se aleja de la playa se pone más intenso. Es un lugar perfecto para caretiar. Estas playas son frecuentadas por los pescadores, quienes van equipados de arpón y careta. La pesca gracias a que sigue siendo controlada abunda, siempre hay algo que pescar.

dsc01322

A eso de las tres de la tarde salimos a una carretera. El saldo fue de dos pinchadas Ana, tres yo, ningún cangrejo estripado, por lo menos 100 picaduras de zancudo cada uno, un cansancio el berraco y nada de agua.

Cerca de donde estábamos se veía la enorme cúpula de lo que fue una planta nuclear, esto era más una imagen surrealista, que cualquier otra cosa, semejante construcción abandonada en aquel paraje tan inhóspito! Allí aprovechamos y pedimos agua a un guardia que había en la portería. Finalmente llegamos a un pequeño puerto donde se tomaba una embarcación que cruzaba al otro lado de la bahía de Cienfuegos. Cerca del puerto encontramos como caído del cielo, un muy buen lugar para quedarnos. Justo y merecido descanso después de tremenda jornada.

dscn1161

***

En Cienfuegos permanecimos una semana, mientras Ana se recuperaba. La ciudad es encantadora, entre todas las que conocimos esta fue una de la favoritas. Tiene calles amplias, dos importantes pasajes peatonales, en uno de ellos hay una escultura del famoso cantante y compositor Benny Moré. Además, tiene el malecón que bordea parte de la bahía y un amplio y tranquilo parque principal, José Martí, el cual cuenta con un imponente y conocido teatro: el Teatro Terry. No en vano, es conocida esta ciudad, como “la perla del sur”.

dscn1192

dsc01338

De allí nos dirigimos más al interior, a Santa Clara, una ciudad tranquila, de tono campesino. En esta urbe se libró la Batalla de Santa Clara, un decisivo triunfo en tiempos de la revolución, en donde unas tropas rebeldes comandadas por el Che, descarrilaron un tren que iba cargado de armas, según cuentan eran sólo 18 revolucionarios con fusiles y bombas caseras contra 200 soldados que llevaba el tren, armados hasta los dientes.

En homenaje a este hecho hay una especie de museo donde están los vagones volcados del tren. Adicional a esto esta el famoso mausoleo del Che, en la Plaza de la Revolución homónima. Lo que mucha gente desconoce es que frente a la sede del Partido Comunista Cubano hay otra escultura del Che a escala humana, por cierto, mucho más natural y cercana que aquella donde parece estar codeándose con los dioses.

Por esas casualidades de la vida, caminando la ciudad nos encontramos con una directora de teatro y actriz, Roxana de Pineda, con quien habíamos publicado un video en Bogotá, a propósito de su más reciente obra de teatro[7]. Nos contó que ese mismo día se inauguraba el Festival de Teatro de Santa Clara. Por su parte, nos sorprendió sobremanera dos cosas respecto al festival. 1. la gran calidad de las obras de teatro y 2. su poca asistencia. Roxana nos contaba que la cultura en general, y sobretodo el teatro, esta pasando por un momento difícil, que los jóvenes andan pensando en otras cosas, y van por caminos diferentes a las artes; por lo tanto, el reto que tiene los promotores del arte y artistas es grande.

Cuba es un país que le apostó a la cultura y al arte, hay cantidad de programación cultural en todas las provincias: Teatro, exposiciones de artes plásticas, cine, ballet, música, entre otros. El acceso es para toda la gente, los precios de las entradas si no son gratis, son casi regalados[8]. Por su parte, los artistas en Cuba tienen la ventaja de poder seguir su vocación sin mayores inconvenientes; El Estado es quien paga a los artistas para que se dediquen a sus trabajos y los divulguen. Desafortunadamente, como ya lo he comentado, la economía esta en crisis, los resultados son salarios son muy bajos (20 a 25 dólares al mes[9]), sin embargo, hay que tener en cuenta que al cubano el Estado le provee las condiciones básicas para subsistir: Vivienda, salud, educación y alimentación. Lo que significa que un artista puede “dedicar su vida sistemáticamente a las artes”. En el resto de países latinoamericanos, ser artista es más un acto de valentía que cualquier otra cosa, en muchos casos se estudia más por necesidad que por vocación.

***

 

De Cien Fuegos seguimos hasta Trinidad, fue el último trayecto que recorrimos en bicicleta. El tiempo que nos hizo fue inmejorable, estaba nublado y fresco; la carretera, en gran parte de su trayecto, bordea el mar. La primera noche acampamos en una playa donde desemboca un río. Era un lugar paradisiaco con la bondad de tener las dos aguas, dulce y salada. Esa noche soñamos cosas muy extrañas… Coincidimos en que ese lugar tuvo que ser sagrado o algo parecido.

dsc01347

Al día siguiente llegamos a Trinidad. Una de las ciudades más antiguas de Cuba. Fue fundada hace 500 años por la corona española. Hoy día es una de la ciudades más turísticas que tiene la isla. Conserva muy bien su centro histórico, las calles son empedradas y la arquitectura colonial. Tuvimos la suerte de quedarnos en una casona antigua muy bien conservada, que perteneció a un médico español hace más de doscientos años. La habitación tenía una enorme terraza donde se divisaba todo el pueblo. Allí nos dedicamos a la buena vida, leímos bastante, tomamos ron y fumamos tabaco.

dscn1271

Continuando el viaje de Trinidad seguimos a Sancti Espíritu, capital de la provincia homónima. Aquí dejamos parte de nuestro equipaje y las bicicletas, y emprendimos, lo que pudiera llamarse la odisea cubana del transporte.

El transportarse en Cuba es difícil, y más si no eres cubano. Con pocas excepciones, siempre van a querer cobrarte el transporte por encima de lo que cuesta. Pero para todo hay trucos, así que aprendimos a hacernos pasar por cubanos. Claro, desde que no habláramos!. Así fue que siempre tomamos el transporte no en las terminales (pues no nos dejaban tomar transporte desde allí), sino en las afueras de las ciudades o en puntos donde se concentran transportadores particulares. De este modo montamos en todos los tipos de transporte existentes en la isla: guagua (bus), maquina (Carros norteamericanos antiguos), volqueta, campero, camión, barco, motocicleta, bicitaxi, y otros menos en tren, y la razón fue por que el día que lo íbamos a tomar no llegó.

El cubano es por naturaleza creativo -creo que la necesidad inspira la recursividad- las deficiencias del Estado en transporte, las suplen ingeniosamente los trasportadores particulares. Sin embargo por recursivas y creativas que sean los inventos en adaptar camionetas, volquetas y camiones para transporte de pasajeros, se viaja en condiciones muy precarias. Para uno que esta de paso resulta sin inconveniente, pero imaginar a una persona mayor que tenga que movilizarse seguidamente en estos medios es un sacrificio.

img_20150929_085648711_hdr

Cuba es un pueblo orgullos de su historia rebelde, tanto que el país y los medios están llenos de mensajes en vallas, programas, afiches, murales, etc. alusivos a la revolución, a ser un pueblo rebelde. Y la gente poco o nada hace para reclamar sus derechos como ciudadanos. “Entre amigos hacen y deshacen, más a la hora de párasele al estado, nadie pone la cara” nos comentaba alguien en un pueblo en Granma. Patria y Libertad es el emblema actual cubano[10], puede que patria si, ¿pero libertad?. Cuba es un país que sobreprotege los intereses del “Estado”, el cual para muchos casos representa no a la población cubana sino a los altos funcionarios. Mientras esto no cambie Cuba no puede hablar de libertad. “Ahora con Raúl se han abierto más las cosas, Fidel cometió muchos errores…” nos comentaba, sin dejar de sonreír, un señor mayor que se autoproclama fidelista.

De alguna manera hemos sido testigos de estos cambios por medio del cine y el teatro. Muchas de las obras presenciadas hacen profundas críticas al Estado en temas como la diversidad sexual, el machismo, la incomunicación, el régimen militar, la burocracia, la económica, y el que no puede faltar, el sacrificio de ganado[11].

Considero loable el momento histórico de la revolución y comprendo su preocupación de mantener el control, no debió (o debe) ser nada fácil, pero existe una realidad latente, que pulula por todas las calles y eso no se puede evitar, el gobierno cubano no puede tapar el sol con un dedo. Como dijo el Papa Francisco en su discurso de la Habana, es el pueblo cubano el garante de que los cambios que se están generando en la isla[12] lleguen a buen término.

***

 

De Sancti Espíritus seguimos a Morón, pasando por Ciego de Ávila. Allí decidimos visitar Cayo Coco, uno de los más famosos cayos que tiene Cuba. Este está unido a la isla a través de una carretera que construyeron sobre el mar de aproximadamente 25 km de extensión. El tramo es todo recto y atraviesa un manglar donde se pueden ver manadas de flamencos rosados buscando alimento en el fondo lodoso de la Ciénaga.

La playa a la que llegamos es la típica que aparece en las revistas de turismo, “la perfecta playa tropical”: de arena blanca, mar azul transparente, palmeras y una pareja de jóvenes de piel blanca y ojos azules, riéndose y tomando piña colada en un coco. Aquí solo llegan turistas, los únicos cubanos que van al cayo son los que trabajan en los hoteles cinco estrellas al servicio del turismo. Esta es la otra Cuba, la que vende el turismo, la Cuba abundante, de comida internacional, lobbies y botones, de piscinas, caipiriñas y daiquiris, de ron Habana y tabaco Cohiba, la Cuba negada para los cubanos.

Esa misma tarde nos volvimos para Morón, íbamos siguiendo el sol que se perdía tras las montañas, fundiéndose en un mar de colores rojizos, violetas, verdes y naranjas, esto era un espectáculo. Llegamos en la noche y al día siguiente seguimos para Camaguey, una de nuestras ciudades favoritas.

dscn1372

Camagüey es una ciudad extraordinaria; a diferencia del resto de ciudades de calles trazadas como cuadriculas, esta es como un laberinto, llena de callejones estrechos y curvos, que conducen a parques insospechados.

Camagüey fue cuna del gran poeta Nicolás Guillén, quien entre tanto, reivindica la cultura afro dentro del mundo cubano a través de sus escritos. Su casa ya abandonada está sostenida con grandes vigas de madera, en una lucha contra el tiempo y el olvido.

La vida cultural allí se siente, hay una calle dedicada al cine, con varios teatros, videotecas y restaurantes temáticos. También esta una de las más importantes compañías de ballet nacional, el Ballet de Camagüey. Allí en la centro histórico, en la Casa de la Cultura, tuvimos la fortuna de presenciar una de las mejores obras que vimos en el viaje. Era una obra de danza, coros y orquesta en vivo; los artistas haciendo un recorrido a través de la historia, fusionaban el flamenco con los ritmos rituales africanos, reafirmando la riqueza de sus culturas maternas, en un trabajo por lograr la identidad, el respeto e igualdad de los cubanos. La presentación tuvo lugar en el patio de una gran casona antigua, y desafortunadamente fue interrumpida por la lluvia. Estuvimos buscando al director para conseguir algo de la música, más no pudimos encontrarnos.

dscn1380

De Camagüey logramos un aventón hasta Bayamo, capital de la provincia de Granma. A medida que más nos movíamos al oriente la gente parece ser más querida. Esta ciudad es pequeña y muy tranquila. Todo es más económico aquí. Los restaurantes, “paladares” y tiendas son en moneda nacional. El turismo no se siente, por lo que se puede vivir más naturalmente con los cubanos y cubanas. Bayamo fue incendiada en 1869 por sus propios habitantes ante la invasión de los españoles cuando se libraban las primeras guerras de liberación, la ciudad fue destruida casi en su totalidad y reconstruida hacia finales del siglo XIX y principios de XX, por lo que no conserva parte de la arquitectura colonial de aquella época. En la historia más reciente, gracias a la cercanía con la Sierra Maestra jugó un papel decisorio en el proceso de la revolución.

Aprovechando la cercanía con la Sierra Maestra, decidimos conocerla. De Bayamo había que llegar a Bartolomé Masó y de aquí ascender hasta un pequeño poblado que se llama Santo Domingo. Lo difícil fue este último trayecto. El transporte es irregular. Hay una ruta que sale un día por semana y estaba programada para el día siguiente, la otra alternativa que nos quedaba era esperarse en la carretera que un carro nos subiera. Estuvimos más de cuatro horas a la espera, hasta que finalmente pasó una volqueta que nos transportó, junto con otras personas. La distancia no era mucha, 18 km aproximados, pero el recorrido fue el más lento que hicimos en todo nuestro viaje, duró por lo menos dos horas. Por ser tan pocos los carros que subían, este iba con recados, mandados, carga, mucha gente y un marrano abordo.

Se detenía en cuanto rancho había, descargaba y cargaba cosas, hacían visita, cuadraban esto y aquello. Con todo y esto, fue interesante poder ver de cerca la vida de la gente en estas zonas de montaña y observar, el cuidado ambiental de la serranía. Esta zona hace parte de una reserva ambiental, por lo que no hay explotación del ecosistema. Y quienes habitan la montaña son protectores del medio ambiente.

Finalmente arriba en la sierra fue algo decepcionante. Con lo que nos cobraban por el ingreso al parque y la subida a la Comandancia[13], pagábamos una semana de hospedaje. Como nos decía, muy convencida, la señora de la casa donde nos quedamos: “Es que hay lugares que no son para todo el mundo (Quería decir: para los propios cubanos y viajeros chichipatos como nosotros)”. Al día siguiente nos bajamos a primera hora.

dscn1443

Además, se deja ver que muchos cubanos jóvenes están convencidos de que son pobres y que fuera de la isla todo el mundo esta forrado en plata. Fue así que nos sorprendió un niño pidiéndonos plata en una calle de Santiago, decía: “Dame un dólar porque tu eres rico y yo soy pobre”. Supongo que esto se debe a la idea, mal entendida, que al pobre por ser pobre se le debe dar todo, incapacitándolo para trabajar. Esta que ha sido punta de lanza en muchas campañas políticas “populistas” y que hoy por hoy se han convertido en un problema, dista mucho de los principios del socialismo, donde el trabajo, como bien dicen, dignifica al ser humano y lo convierte en un ser productivo para la sociedad.

Por otro lado, las juventudes tienen un imaginario de que el capitalismo les va traer mejor vida. Además, ya se perdieron las convicciones de antes y no quieren vincularse con el Estado. “Es que esto ya no es como antes que la gente trabajaba por el bien común, comprometida con un ideal”, nos decía una señora mientras esperábamos un bus, “hoy en día la gente hace como que trabaja y el Estado hace como que le paga”. Los jóvenes, más que trabajar por un ideal, quieren mejorar sus condiciones económicas, así sea bajo el “yugo capitalista”.

Cuba es un país que trae muchos turistas interesados en conocer al “ultimo dinosaurio”, o bien como dicen ellos mismos “la manzana prohibida”, y más ahora que está adportas, según creen muchas personas, de convertirse en otro país capitalista. Por su parte, hay opiniones encontradas respecto a las conversaciones con Estados Unidos; los mayores por lo general miran esto con recelo y los jóvenes lo ven como algo positivo.

La juventud cubana, según lo que percibimos, tienen muchas expectativas con la apertura económica y quizá tengan una mirada muy romántica (ingenua) del capitalismo. Y bien es cierto que el capitalismo no es una perita en dulce, y seguramente muchos de los privilegios con los que cuentan los cubanos van a peligrar. Como dice el refrán: nadie sabe lo que tiene hasta que no lo pierde. En el sentir de los mayores hay una clara añoranza del pasado, de los años 70s, de los tiempos de bonanzas, “eso era otra cosa, nada se parece a lo que es ahora. La actitud de la gente era diferente, la economía (gracias al apoyo de Rusia) era prospera, la gente vivía muy bien. (…)podíamos viajar en el carro a visitar a nuestra familia en otra provincia”, nos narraba un médico que trabaja, además de su profesión, como guía turístico y vendedor de libros especializados en medicina, “yo esperaría que con las relaciones con Estados Unidos podamos volver a como se vivía en aquellos tiempos, claro, con los avances que se han logrado hasta el momento”.

***

 

De la sierra partimos para Playa Las Coloradas, justo a la entrada del Parque Natural Desembarco del Granma. Llegar allí fue toda una hazaña. Como no había transporte directo, utilizamos cinco tipos de carros distintos, finalmente pudimos llegar en las horas de la tarde. Pero todo no fue difícil, porque por fortuna encontramos un personaje que nos alquiló una bella casa frente al mar. Aquí nos dedicamos a leer y a caminar por los manglares.

dscn1468

 

De Playa Las Coloradas seguimos para Cabo Cruz, un pequeño y hermoso pueblo costero, ubicado en el extremo suroccidental de la provincia de Granma. El pueblo en mi opinión es el más bonito que conocimos, tiene una calle principal que bordea el mar, y las casas están de lado y lado. Al final de la carretera, junto a la casa del farero hay un enorme faro. Las playas son especiales para bucear y pescar.

La vida allí es tranquila y la gente vive bien. El único problema es que no teníamos donde quedarnos a pasar la noche, pues no habían casas de arrendamiento en aquel pueblo, y la carpa la habíamos dejado junto con las bicicletas en Sancti Espíritu.

Al respecto, anotamos que en Cuba las leyes son estrictas y a la gente le daba miedo recibir a extranjeros en sus casas[14] por temor a las multas. Es una paradoja que la solidaridad esté restringida en una ley, pues la gente quería colaborarnos pero a la final no se decidían por temor a las represalias. Finalmente optamos por comprarnos una botella de ron, algo de comida e irnos a pasar la noche en un kiosco (o enramada) frente al mar en la playa. Fue una la noche más fantástica de todo el viaje.

dsc01470

***

 

Hablando de seguridad, la isla es reconocida por su sistema llamado, la inteligencia cubana. Diversas opiniones afirman, que es una de las mejores del mundo. “es que aquí todo cubano es un policía” nos decía un pescador en un poblado. Él todos los días viajaba al pueblo más próximo por su lancha pesquera (que estaba a nombre de su hermano pues él no tenía permiso para tener lancha[15]) y nos decía que: “antes de que llegara al pueblo a recoger la lancha, los policías ya sabían que yo iba”.

En Cuba funcionan un mecanismo de seguridad y control de la sociedad, que en mi opinión, es tan bueno como malo, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), los cuales fueron creados con la revolución y están repartidos en todas las cuadras de todas las ciudades y pueblos, mejor dicho en todo lado!. En teoría es positivo puesto que hay una veeduría ciudadana que permite que los vecinos se cuiden entre ellos mismos, y garanticen el correcto funcionamiento de la ley en todo el país. Pero por la otra cara, es tener una persona al lado de tú casa supervisando lo que haces todos los días. Siempre que las personas hablaban de los CDR, bajaban el tono de la voz, ¡vaya y no se entere el vecino!

La figura del Estado, allí y en todo el mundo, se caracteriza por ser paquidérmico, llega tarde a todo. Así, cuando hay realidades sociales que implican cambios que están por encima de la ley, la gente no puede esperar, en muchos casos, a que el Estado las apruebe; es aquí donde se crean tensiones entre vecinos. El ejemplo son los trabajos de particulares o “cuenta propistas” que anteriormente eran ilegales (y funcionaron mucho tiempo como tales), y que hoy algunos son permitidos, estos son: Hospedajes, restaurantes, algunas tiendas y transporte de particulares. Por consecuencia, en su momento quienes ejercían estos trabajos “ilegales”, que era gran parte de la población, entraban en conflicto con los propios vecinos, y por su puesto, con la ley.

***

 

El 95% de los cubanos y cubanas que conocimos han visto novelas colombianas, sobre todo las narconovelas. Las más famosas son las mexicanas y colombianas. Consiguen las series completas con gente que las piratea. Por esta razón el tema obligado en las conversaciones era acerca del narcotráfico en Colombia, de la seguridad, de las drogas y de la violencia, y por supuesto del El capo Pablo Escobar. Como consecuencia, por causa de estas novelas, el cubano se imagina a Colombia como un país muy inseguro, donde se consume muchas drogas y está lleno de narcotraficantes y putas. El estado cubano por supuesto no transmite estas novelas por la televisión, mientras que en Colombia son transmitidas por los canales más populares[16]. No obstante, más allá de lo que dicen los creadores de estas narconovelas, en mi opinión generan más malestar a la sociedad y plata a productoras y canales, que supuesto recuentos históricos: “para que no se vuelva a repetir la historia”. Por su parte, también existen buenos referentes, otro personaje común en los temas de conversación es el cantautor cubano Polo Montañez, quien logró gran influencia y cercanía tanto en Colombia como en Cuba. Su accidentada partida dejo de luto ambos países y millones de corazones. Por fortuna y a pesar de su pronta ida, dejó un importante legado musical a la humanidad.

Después de más de un mes de haber recorrido la isla, con sus encuentros y desencuentros, puedo decir que el mayor choque que he tenido en este viaje, y sobre todo con mis convicciones, tiene que ver con el tema de la educación, lo cual me lleva a preguntarme ¿La educación garantiza que un pueblo sea culto?. El sistema cubano se ha preocupado por seguir el legado que José Martí dejó a la sociedad respecto a la educación; allí, prácticamente todo habitante está en la obligación de estudiar, la educación en la isla es un pilar fundamental.

Sin embargo, de acuerdo a lo vivido, nos hemos encontrado a un pueblo[17] inculto, despreocupado del saber, con ambiciones más materiales que por su crecimiento personal y colectivo, igual que en Colombia y por encima de Estados Unidos y de otros países que se auto denominan del “primer mundo” (y que por cierto son los más incultos del mundo). Esto, contrario a lo que pensaba, ha sido mi mayor desencuentro con mis expectativas de viaje. Quizá haya ciertos niveles de calidad en la educación superior, en carreras afines a medicina, farmacéutica, artes, entre otras, pero no se puede hablar de una educación de masas, de un pueblo culto. Quedan por lo tanto, además de un desconcierto, interrogantes: ¿Es acaso el tipo de educación tradicional que está obsoleta?, ¿es un fenómeno global de las juventudes?, ¿es incapacidad de comprender el mundo que nos rodea?, ¿es el capitalismo o el socialismo?

Otro tema que deja mucho que decir es la música tradicional y folclórica. El son cubano, por ejemplo, es un género que no está de luto gracias al valor y perseverancia de unos pocos viejos y jóvenes (sobre todo viejos). La música autóctona cubana está en todas las ciudades pero limitada a los centros culturales, a festivales y restaurantes para turistas. Mientras que el reguetón y la bachata salen hasta por los poros; es la música de moda que está devorando al folclor. Y no es que tenga nada contra estos géneros, pero si creo que de tanto repetir las mismas canciones, además de ser muy monótono, aturde la entendedera y la creatividad. Tres canciones en particular que no dejaron de sonar por lo que quedaron como himnos del viaje: Ay Vamos de J. Balvin, El perdón de Niky Jam y Enrique Iglesias y Rikiti, de varios artistas. No obstante, a pesar de este influjo, Cuba nos ha dejado un legado musical invaluable al mundo entero y especialmente a los países del caribe, que se han nutrido de esto para seguir su tradición y crear sus propios sonidos y ritmos. Agrupaciones como la Sonora Matancera, la Orquesta Aragón, Buena Vista Social Club, músicos como Benny Moré, Celina y Reutilio, Celia Cruz, Daniel Santos, Arsenio Rodríguez, Bebo Valdés, Cachao, Leo Brouwer, Compay Segundo, entre otros muchos grandes, han permeado y nutrido nuestra cultura musical y sobre todo, de alguna manera hacen parte de nuestra cotidianidad.

Por su parte, Cuba es el paraíso de los amantes de la lectura, allí comprar un libro es menos costoso que tomarse una cerveza. En todas las ciudades y pueblos hay bibliotecas y librerías; si la gente no lee, no es por que no haya acceso a los libros o sean costosos. En Colombia por el contrario un libro promedio equivale a un petaco de cervezas[18] o a una garrafa de aguardiente, y entre lo uno y lo otro la gente prefiere (preferimos), parrandearse la platica.

Otro de los baluartes cubanos (de lo que poco se habla), es la solidaridad frente a causas mundiales, como por ejemplo la epidemia del Ébola en África o el trabajo con poblaciones con VIH. Cuba es un país que exporta excelentes médicos, como también arte de muy buena calidad y grandes deportistas. Indudablemente la isla le ha apostado a aspectos que en otros países no suelen tener el valor que merecen, o que sus fines son más lucrativos que verdaderos aportes a la sociedad.

***

Continuando el relato tomamos rumbo al éste de la isla. De Cabo Cruz seguimos a Santiago de Cuba. Viajamos en un camión que iba atestado de gente, aproximadamente cuatro horas; el camino que tomamos bordeaba el mar. A pesar del calor y la incomodidad la gente estaba muy alegre, el espíritu de la jocosidad corre por la sangre cubana.

En el camino conocimos a alguien que nos llevo a una casa en Santiago. Esta ciudad es la segunda ciudad más importante después de la Habana, por su economía y población. Gracias a sus excepcionales condiciones geográficas, ubicada al extremo oriental y con la enorme bahía santiaguera, la convirtieron en el principal puerto donde llegaron los primeros esclavos negros, por lo que hay una mayor población afro que en el resto de la isla, así como también se conservan más las raíces africanas en cuanto a cultura y religiosidad. En esta región aun se practica la santería[19] y se adoran a los Orishas, que son las deidades que gobiernan diversos aspectos del mundo, y velan por que cada mortal cumpla con el destino que le ha sido marcado desde su nacimiento. Esta diversidad cultural y religiosa, se considera un valuarte en cuanto a que aporta al arraigo de las identidades originarias, reivindicando las riquezas de un pueblo negro subvalorado a lo largo de la historia. Por otra parte la diversidad cultural en las sociedades es tolerancia y respeto al prójimo, algo que debería aprender muchas de las poblaciones herméticas y pacatas de nuestras culturas latinas.

dscn1531

En Santiago permanecimos cinco días, de allí fuimos a la Gran Piedra, que es el segundo pico más alto de la sierra Maestra, después del Turquino. Esto era realmente hermoso, por su cercanía al mar y su altura, parecía que uno estuviera sobrevolando la costa. El horizonte marino se fundía suavemente con el cielo azul. De cuando en cuando se cubría todo por una espesa neblina que no deja ver a más allá de cinco metros a la redonda. A la subida estuvimos de suerte, de bajada no tanto.

Descendimos caminando, porque no pasó ningún carro. El camino fue agradable, el problema es que teníamos unos libritos de más, por aquello de que son tan buenos y económicos. Aquella regla del viajero que dice que se debe viajar con lo mínimo, aquí no tuvo cabida, además de lo esencial llevaba una bolsa con libros a la mano, nada cómodo para atravesarse un país “mochiliando”.

dscn1562

Ya en las horas de la tarde descendimos de la sierra y logramos tomar transporte hasta Guantánamo. Allí pasamos noche y arrancamos al día siguiente para Baracoa. Esta ciudad resultó ser encantadora. Su lejanía y difícil acceso con el resto de ciudades la hacen atractiva, es un paraje selvático, con espesa vegetación y humedad. El mar es agresivo, con grandes olas que revientan, sin tregua alguna, en los muros que protegen la ciudad. Tiene un enorme montaña en forma de yunque que se divisa desde cualquier parte de la ciudad. Parece puesta a propósito por algún gigante que anduvo estas tierras en tiempos remotos.

dscn1565

Fuimos a un Parque Natural cercano al poblado. Se llega caminando por la orilla del mar hasta toparse con la desembocadura de un río. Allí conocimos una pareja que vive en una carpa hace más de seis meses, son pescadores del Estado y se dedican a pescar angulas, que son los alevinos (crías) de las anguilas[20]. Las pescan con unas redes muy finas que clavan en la arena justo en la desembocadura del río. Mientras dejan las redes se dedican a pescar la comida del día con anzuelo y nailon. Nos cuentan que las angulas son muy apetecidas en Europa y Japón, y que pagan muy bien por ellas. Sin embargo, nos decían algo resignados, que el Estado se las compra a seis dólares el kilo, mientras que este las vende entre 100 y 150 dólares al exterior.

Cruzamos la desembocadura nadando. En la otra orilla conocimos un artesano que hace pulseras y collares con caracoles y semillas. Se dedica a vender a los pocos turistas que llegan allí. Compramos dos collares y unas aretas de caracoles. Seguimos caminando y llegamos a una encantadora playa escondida. Tenía una pequeña piscina natural protegida de las fuertes olas del mar. Los alrededores eran en piedra coralina y con vegetación que crecía, insólitamente, sobre este lecho rocoso. Era el bosque recuperando el espacio que algún tiempo atrás le perteneció al mar.

La fauna allí tampoco pasaba desapercibida; hallamos singulares habitantes en las rocas, eran como especie de lagarto que envés de tener la cola estirada, como comúnmente se les conoce, tenían la cola enrollada. Se parecían aquellos silbatos de piñata que se enroscan y desenroscan al soplar. Era, definitivamente, un paraje maravilloso.

dscn1019

dscn1098

Finalmente de Baracoa seguimos a Holguín, pasamos por Moa y Mayarí, ciudades industriales. En Baracoa permanecimos un par de días. Pudimos presenciar dos obras de teatro interesantes. Una era de un grupo alemán que estuvo en el Festival de Teatro de la Habana y se quedó de gira por la isla. La historia transcurría en una sala de espera de un aeropuerto de Alemania, en donde unos personajes, cargados de expectativas, sueños y rencores, esperaban abordar el vuelo para la Habana; La obra muestra un poco como el extranjero concibe la isla, desde su imaginario o desde la experiencia.

La otra obra era cubana, se llama Pasaporte, el tema era sobre el ideal que tiene el isleño de hacer una vida mejor en el extranjero, el famoso “sueño americano o europeo”. A través de diferentes historias, cargadas de humor, evidencian que tal sueño no es color rosa como se cree, por el contrario termina siendo una pesadilla. Era un mensaje claro para los cubanos que piensan dejar la isla, un tema de identidad y añoranza a la tierra. La obra fue premiada por su actuación, realmente muy conmovedora y apasionada.

Puedo afirmar, sin lugar a dudas, que el teatro en Cuba es de excelente calidad. De todas las obras que tuvimos la fortuna de conocer, con excepción de una que otra, nos dejaron muy sorprendidos e inspirados. De igual manera se puede hablar del ballet, el cual es reconocido en el mundo entero, de la danza, de la música ni se diga, de la plástica, de la literatura, el cine en fin.

El arte y las humanidades en Cuba son un baluarte incalculable al que el modelo cubano le ha apostado, y del cual deberían aprender a valorar como se debe en el resto de países de America latina y el mundo, que al parecer están más preocupados de capitalizar que de humanizar a la sociedad. Más que máquinas productoras de dinero, el mundo necesita humanos pensantes y creativos.

De Holguín fuimos a las playas de Guardalavaca, una de las más hermosas que conocimos en todo el viaje. Las playas eran de arena blanca y el mar tenía todas las tonalidades conocidas del azul. Era un espectáculo visual, un manjar para el espíritu.

dscn1579

Finalmente tomamos camino de regreso a la Habana. Teníamos ya pocos días y quisimos conocer más la capital. No podía faltar conocer el Museo Nacional de Bellas Artes, la sede dedicada al arte cubano. Es un viaje por la historia del arte contemporáneo de la isla. Con salas dedicadas a maestros y maestras como Wifredo Lam, Víctor Manuel García, Carlos Enríquez, Tomas Sánchez, Amelia Peláez, Jorge Arche entre otros grandes artistas. Por su parte, otros lugares que visitamos fue la casa natal de José Martí y el bar Two Brothers, ubicado en el puerto de la Habana vieja y que fue en su época un “antro de mala muerte” por donde pasaron personajes como Hemingway, García Lorca, Alejo Carpentier, corsarios, piratas, asesinos a sueldo y muchas putas y putos. Hoy en día es un inofensivo bar-restaurante para turistas.

También, caminando la ciudad, nos dedicamos a escudriñar cuanta librería encontramos, cual ratones de librería. Conocimos todos los teatros y centros culturales posibles. Recorrimos el oeste y este de la Habana, caminamos entre los barrios, unos más deprimidos que otros, así como también nos adentrarnos más en la vida nocturna y bohemia de la ciudad.

Nos quedamos en casa de un yerbatero, en el centro de la Habana. Vendía plantas medicinales y recetas preparadas en el barrio. Vivía con la mujer y un hijo, la otra hija se fue a vivir a Argentina hace algún tiempo con un novio. Ambos, el señor y la señora, ya pensionados, salían todas las mañanas a caminar y practicar artes marciales en un parque cerca de la casa. Estaban construyendo un apartamento independiente para alquilar dentro de la misma casa; según ellos porque necesitaban independencia, “eso de estar compartiendo la casa con extraños[…] como los hay buenos también los hay malos” por lo que prefieren, en la medida que vayan juntando algunos ahorros, terminar el apartamento para que así se puedan quitar es peso de encima. “Es que si tuviéramos una buena pensión no estaríamos en estas”.

Con las maletas llenas de libros, y en un carrito que parecía de juguete, nos llevaron al aeropuerto el viejo de la casa y un sobrino. Recuerdo que en el trayecto se habló hasta de las formas en que se debían resolver los problemas de mundo. A la una de la tarde estábamos Ana y yo, esperando el avión que nos traería de regreso a Colombia, un merecido y justo regreso.

dscn1640

***

Conclusiones

A manera de conclusión podría decir que juntando todo el viaje, con sus sazones y desazones, Cuba es un destino insólito, tan exquisito como amargo, es un amalgama de colores intensos con grandes vacíos: tiene el sabor y la gracia intrínseca del caribe pero la frialdad rusa y rigurosidad militar. Cuba es historia viva, es viajar en el tiempo, es cultura e identidad, es inquieta y jovial, es estricta y recurrente, creativa y bondadosa, es rebelión y represión, es pobreza material y riqueza humana.

Definitivamente Cuba es un referente en materia de humanidades. La apuesta que la isla ha hecho en crear individuos y no máquinas es un valuarte, en mi opinión, indiscutible. A pesar de los problemas contemporáneos (economía), hay una riqueza humana como en ningún otro lugar. La indiferencia, la insolidaridad, la prepotencia son cuestiones que no pasan por la isla y que sí son baluartes de la sociedad cubana. Mejores personas significa, entre tanto, convivencia pacifica y solidaria, tolerancia y respeto, algo que hace tanta falta en países como Colombia, sobre todo en estos tiempos que se avecinan de postacuerdos.

Contrariamente a lo que se piensa, seres formados en humanidades y artes son personas que a largo plazo son más productivas en las sociedades que aquellas con formaciones técnicas y meramente mecánicas. La creatividad potencia la productividad y el uso razonable de los recursos, y de la vida en sí.

Cuba sigue siendo un país represivo y con mucho control de la gente, a pesar de tener esta riqueza humana de la que hablamos, los cubanos están marchando por una cuadricula de muros altos. El régimen militar, con el disgusto de muchos, debe cambiar. Las sociedades no son manadas que hay que pastorear, por el contrario la apuesta esta en darle grados de libertad. Independiente de su matiz político los pueblos deben madurar por si mismos, son ellos los que deberían llevar la batuta.

Finalmente considero que un viaje tiene, como uno de los objetivos, mirarse en su propio espejo, compararse con lo que uno conoce y en el mejor de los casos sacar ese sedimento que nos deja todo lo vivido, bueno y malo, y poder aplicarlo de manera que nutra nuestras realidades políticas, económicas, sociales y culturales. En fin que nutra nuestra vida y nuestro entorno.

 

 

***

 


 

 

[1] Por razones descritas en el texto, y que tienen que ver con la idea que teníamos de pasar “desapercibidos”, en otras palabras, de que la cámara no cree un distanciamiento con las personas, la fotografía más que hacer un registro de la gente en su cotidianidad, cumple el papel de recrear los diferentes ambientes y paisajes de campo y ciudad por los que vivimos.

[2] No digo el nombre por discreción

[3] El poco pescado que hay, además de ser tres veces más costoso comparado con el cerdo, escasea debido a que los restaurantes para turismo compran grandes cantidades dejando al pueblo sin abastecimiento.

[4] Película Botero, del director cubano Alberto Yoel Garcia

[5] Según nos contaron, a los estudiantes de medicina les dan facilidades e incentivos en becas de estudio por llegar a estos parajes inhóspitos.

[6] En Colombia, por ejemplo, los médicos tradicionales en su mayoría son los “poseedores absolutos de la verdad”, y así mismo, como con otras profesiones (académicos, políticos, artistas, entre otros), mientras más títulos tengan más ego manejan y menos humildes y sencillos (en el buen decir) son con la sociedad.

[7] Obra: Hojas de papel volando

[8] Los precios de las entradas a los eventos culturales para el extranjero son mucho más costoso; lo que al cubano le cuesta menos de un dólar (el costo promedio) al extranjero le vale alrededor de 20 dólares. Nosotros no teníamos forma de estar pagando tal cantidad de plata, por lo que nos hacíamos pasar por cubanos o estudiantes. Esto de los precios diferenciados aplica sobre todo en la Habana, en las demás ciudades y pueblos no hacían diferenciación.

[9] Este es el salario promedio que gana cualquier trabajador del Estado: médicos, albañiles, químicos, barrenderos, artistas, etc. Con excepción de los militares que pueden estar ganando hasta 60 dólares al mes.

[10] Anteriormente Patria o muerte, afortunadamente esto cambio

[11] Controvertida ley en que sacrificar ganado sin autorización del Estado, es un delito. Los cubanos suelen decir, en forma de chanza, que las vacas son tan sagradas en la isla como en la india.

[12] A propósito de los diálogos con Estados Unidos.

[13] Centro principal de operaciones rebeldes en tiempos de la revolución; por hay paso Fidel, Raúl, Camilo Cienfuegos, el Che, entre otros.

[14] Casas particulares que no tienen permiso para alojar extranjeros.

[15] Hay un control con la gente para poder tener una lancha con motor, pues es un medio que facilita que la gente salga de la isla.

[16] Por lo visto, este fenómeno (la popularidad y demanda de las narconovelas) trasciende tanto la prohibición como la permisividad, es una cuestión de la sociedad.

[17] Cuando digo pueblo me refiero a las masas.

[18] Aproximado 24 Cervezas.

[19] Creencia religiosa surgida del sincretismo entre elementos africanos y europeos, la cultura tradicional yoruba con el catolicismo.

[20] Peces de forma alargada similares a las serpientes.

 

 


 

 

Bibliografía y películas

Libros:
Angusola y los cuchillos, Lino Novás Calvo.
Pedro Blanco, el negrero, Lino Novás Calvo.
20 relatos cubanos, Varios autores
cuentos completos, Onelio Jorge Cardoso
Ese misterio que nos acompaña, José Lezama Lima
Paradiso, José Lezama Lima
Los Pasos perdidos, Alejo Carpentier
Martí en la universidad, José Martí
Antología de la poesía cubana, Aurora Luque y Jesús Aguado
Obra poética, Emilio Ballagas
Obra poética tomo I y II, Nicolás Guillen
Nuestros reveses y victorias: causas y experiencias (1868-1959).
Orbita de Orto (1912-1957)
Mitología cubana, Samuel Feijo
Fiebre de Caballos, Leonardo Padura
Palabras sin velo, Varios Autoras
Cuentos completos, Pablo de la Torrente Brau

Películas:
Fresa y chocolate, Tomás Gutiérrez Alea
Guantanamera, Tomás Gutiérrez Alea
Muerte de un burócrata, Tomás Gutiérrez Alea
Memorias del subdesarrollo, Tomás Gutiérrez Alea
Esther, en alguna parte, Gerardo Chijona
Se vende, Jorge Perugorría Rodríguez
Fatima o el Parque de la Fraternidad, Jorge Perugorría Rodríguez
7 días en la Habana, Varios directores
El puente rojo, Juan Pin Vilar
Penumbra, Charlie Medina
Regreso a Ítaca, Laurent Cantet
Lo que no te dije, Alberto Luberta
La Pared de las Palabras, Fernando Pérez
Vuelos prohibidos, Rigoberto López
Entre Ciclones, Enrique Colina
Chivicana, Ulises Toirác y Gustavo Fdez
Plaff, Juan Carlos Tabio
Hacerse el Sueco, Daniel Díaz Torres
Looking for Fidel, Oliver Stone

Anuncios