“Espero que no tengamos un Internet monitoreado y vigilado. La industria del copyright está cavando una tumba para Internet”. Peter Sunde (PS) · The Pirate Bay Away From keyBoard – Documental.

 

por Allan Enrique Bolívar Lobato

 

Al aire continúa The Pirate Bay (TPB), facilitando que millones de humanos puedan compartir libremente fotografías, libros, música, software, películas, juegos, etcétera. En la actualidad esta página –que es el indexador de torrent más grande del mundo–, sigue enfrentando exitosamente al gobierno norteamericano, al FBI y a los representantes más destacados de los emporios de la comunicación, la diversión y el conocimiento en el mundo. La libertad para compartir, la democratización de la información, y el derecho de acceder al conocimiento de quienes no tienen para pagar por él, navegan a toda vela con banderas piratas en los albores del siglo XXI.

Muchos de quienes establecimos por primera vez conexión a Internet a finales de los noventas, guardamos en nuestra memoria auditiva el simpático y absurdo crujir de un módem de 56 kbps conectándose a la red. Eran épocas en que tocaba disputarse el uso de las líneas telefónicas con abuelos, padres y tíos, porque hablar por teléfono y navegar al tiempo en Internet, era asunto de ciencia ficción. Fantasía y realidad se entretejían en la manera en que hablábamos, pensábamos e imaginábamos las transformaciones de las cuales estábamos siendo sujetos, pero no teníamos la edad para reflexionar sobre las mareas que nos llevaban hacía la nueva sociedad de la comunicación y la información: la generación del ochenta nunca tuvo un antes para ver qué tan diferente se presentaba el ahora de entonces.

Con rapidez avanzamos hacía la hiperconectividad y al desdoblamiento social en escenarios virtuales donde somos comprados, vendidos y consumidos, mientras somos objetos del mercadeo, monitoreo y control desde múltiples poderes. Miopes, dentro de nuestro propio universo intangible, seguimos errando entre millones de posibilidades desplegadas en el mundo virtual pues continuamos escogiendo interconectarnos, exhibirnos, vivir una vida virtual, individual, instantánea y espectacularizada, antes que contribuir con cualquier propósito por fuera de las fronteras del Yo tímido y ensimismado de la actualidad.

Al tiempo que todo esto avanza, una insubordinación iniciada hace trece años en Suecia sigue fraguándose en Internet. Es uno de los pocos levantamientos triunfantes que podremos apreciar en los entornos virtuales creados por la humanidad. Un alzamiento contundente y silencioso, resiliente durante años a los embistes del gobierno norteamericano, el FBI, Hollywood, y un puñado de las más grandes corporaciones de diversión, entretenimiento y conocimiento de la humanidad. Al aire continúa altiva y desafiante The Pirate Bay, mostrando (al menos en los espacios digitales) que en ocasiones pueden ganar quienes no tienen tanto, que en la red el poder puede ser vencido con conocimiento, y que también es posible fraguar revoluciones no inspiradas en doctrinas políticas que precipitan en autoritarismos, planteando novedosos matices donde el intercambio de información y conocimientos ocupan el lugar central.

The Pirate Bay, sin pretenderlo, se constituye hoy en una de las muestras más eficaces de organización, lucha y resistencia en contra de los ordenamientos que pretendieron extender al plano virtual el régimen de posibilidades y apropiaciones entre los humanos, sin sospechar que iban a ser abiertamente confrontados por un puñado de jóvenes desconocidos por la Historia, e ignorados por la mayoría de sus contemporáneos, en esta nueva sociedad en la que, afortunadamente, no están siendo convertidos en las descoloridas efigies de las victorias del ayer.

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Banderas negras estampadas de calaveras surcan el horizonte

¿Qué pasaría con The Pirate Bay si el tribunal los encontrara culpables?

– PS: Nada.

¿Qué van a hacer respecto?

– GS: No han logrado cerrarlo una sola vez. Están invitados a intentarlo y fracasar nuevamente.

The Pirate Bay –Away From keyBoard – Documental.

 

En los albores del siglo XXI, la embestida de las autoridades y de la industria del entretenimiento mundial cercó las primeras plataformas de intercambios P2P que empezaban a consolidarse en Internet (Ver Recuadro 1). Napster y kazaa fueron dos de esos programas de descargas que enfrentaron sendos procesos judiciales con la RIAA norteamericana, acusados de vulnerar o contribuir a vulnerar los derechos de autor.

En el 2001, justo cuando el panorama se tornaba menos esperanzador, fue inventado el protocolo Bit Torrent (Ver Recuadro 2), que permitió que los usuarios finalmente interconectaran sus computadores sin grandes intermediarios y que los megabits empezaran a fluir de manera armoniosa entre máquinas que desde entonces pudieron recibir y transmitir datos en simultánea, sin que se necesitara mayor inherencia de un servidor, es decir, de un equipo encargado de dirigir y armonizar el tráfico de la información.

Este sistema se desempeñaba de una manera no usual: “El funcionamiento del mismo era bastante diferente a otras alternativas Peer to Peer que existían por aquella época: BitTorrent no posee buscador, sino el usuario tenía que abrir un fichero *.torrent a fin de que empezara su descarga de otros usuarios que la tuvieran en su disco duro. ¿Dónde hallabas entonces el *.torrent de algo que quieres bajar? Brotaron, entonces, diferentes sitios en los que se creaba una lista ordenada de torrents y que, por si fuera poco, se dejaba su descarga. En el año dos mil dos nació Suprnova.org, el primer gran referente mundial en lo que a páginas de torrents atañe. Su aventura no duró mucho: en dos mil cuatro cerraba sus puertas. Una vez que la policía se llevara los servidores de su página, su creador se dio por vencido debido a las presiones legales”[1].

The Pirate Bay (TPB) nace en el otoño del año 2003 como una apuesta de la organización sueca Piratbyrån (La Oficina Pirata), que comenzó a promover un movimiento contra los derechos de autor, la libertad de intercambio y copia de información[2]. Un año después, TPB se independizó de Piratbyrån y comenzó a ser un proyecto independiente liderado por Peter Sunde (brokep. PS), Fredrik Neij (TiAMO. FN) y Gottfrid Warg (anakata. GS), padres de la bahía pirata. En Internet, TPB era una página web en la que estaban publicados los archivos .torrent que era necesario descargar para luego ejecutarlos en el PC con programas como Utorrent y BitTorrent e iniciar la transferencia de la información.

TPB se proyectaba como un mal mayor para las corporaciones del entretenimiento y las autoridades a su servicio. En esta oportunidad no se trataba de un software P2P hecho para posibilitar el intercambio de datos en una especie de sub-red, era una página de fácil acceso donde podían encontrarse los enlaces para cientos de descargas e intercambios que podían crecer multiplicándose entre los usuarios de todos los continentes.

Desde su creación la página creció, logrando reconocimiento mundial, pero el poder no se quedaría con los brazos cruzados: no iba a permitir que un desafío de este tamaño quedara impune. El 31 de mayo del 2006 el centro de datos de TPB en Estocolmo fue allanado por 65 policías, quienes confiscaron equipos y apagaron los servidores sacando la página de la red. El portal consiguió volver al aire en apenas 3 días, gracias a que Fredrik Neij había tomado la decisión de hacer una copia de respaldo completa del sitio, ante la sospecha de que estaban siendo vigilados. Esta fue una providencial estrategia que les permitió hospedar la página en los servidores de la holandesa Nforce y empezar a transmitir.

La persecución siguió. En el año 2009 sus tres fundadores fueron juzgados[3] en Suecia y condenados a pagar un año de cárcel, y 2.7 millones de euros[4]. Este proceso jurídico evidenció los múltiples entrelazamientos entre la justicia y asociaciones civiles orientadas a salvaguardar las disposiciones internacionales del Copyright impuestas por gobiernos y grandes corporaciones. En aquel juicio amañado, entre los integrantes de la parte acusadora [Hakan Roswall (State Prosecutor), Henrik Pontén (The-Antipiracy–Boureau) y Monique Wasted (abogada de Hollywood, Warner Bros, Columbia, 20th Century Fox y MGM)], había algo en común: todos tenían vínculos con la Sociedad Sueca del Copyright. Como si esto fuera poco, Tomas Norström, juez del caso, también tenía relaciones con esta asociación, pero consideró que no tenía ningún impedimento para llevar el proceso.

Después del juicio, TPB seguía desplegando sus velas en la red, pero había quedado bastante claro que la RIAA norteamericana, el FBI, y un puñado de las principales corporaciones del entretenimiento en el mundo, harían todo lo que tuvieran que hacer para impedir que siguieran afectando su billonario negocio. Desde entonces frágiles serían las fronteras, endebles las soberanías y dóciles los gobiernos, para respaldar las luchas que desde los Estados Unidos se desataron contra este puñado de activistas que empezó a proclamar, en los primeros años del siglo XXI, la posibilidad de usar la red como un espacio para compartir contenidos digitales ricos en conocimiento e información.

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Imagen del Documental The Pirate Bay – Away from keyboard

 

El disputado significado histórico de TPB

– PS: A The Pirate Bay no le interesa música ni películas. TPB es un medio de distribución para todo tipo de archivos. La gente no debería decir que TPB solo trata de diseminar películas y música ilegalmente. Lo dicen porque su mundo es pequeño. Ustedes pierden. Mejor podríamos decir que compartir archivos es algo bueno.

The Pirate Bay Away From keyBoard – Documental.

 

Desde sus albores The Pirate Bay fue una Web con vocación de lucha por un tipo de libertad y de ruptura frente a tipos de ordenamientos considerados lesivos para la humanidad; pese a ello muchas han sido las críticas que le llegan desde numerosos sectores y la página tiene el acceso bloqueado en países como España y Alemania. Algunos cuestionamientos también se han hecho Colombia como puede constatarse en el artículo “¿Ha muerto The Pirate Bay? Larga vida a BitTorrent/Análisis”[5], en el cual Édgar Medina afirma: “Sin embargo, el sitio ha recibido pocas modificaciones tendientes a mejorar la experiencia de usuario. De hecho, se pobló de avisos publicitarios que le restaron atractivo. Para su cofundador Peter Sunde, The Pirate Bay se convirtió en una institución despreocupada por su comunidad y con un único interés: ganar dinero”.

Aunque algunas de estas interpelaciones correspondan a legítimas inquietudes inspiradas en el funcionamiento del portal, es importante señalar, al menos, cuatro rasgos que pueden dilucidar la importancia que muchos atribuimos a TPB en la historia del Internet.

  1. Fue una apuesta informática orientada a desafiar las disposiciones del Copyright, una especie de jurídica transnacional a favor (en teoría) de los derechos morales y patrimoniales de los autores sobre sus obras. No pocos son los debates suscitados al respecto, pero muchos adherimos a la hipótesis de que esta jurídica (apuntalada por la mayoría de las naciones) contribuye al enriquecimiento de las corporaciones e intermediarios que han: a. encontrado un lucrativo negocio y enormes posibilidades de acumulación tranzando con el producir artístico e intelectual de los humanos; b. contribuido a ampliar la desigualdad sobre el acceso a la información y al conocimiento que las nuevas tecnologías de la información bien pudieran zanjar; b. negado la posibilidad de que millones de humanos accedan a experiencias y conocimientos que no pueden pagar.
  2. Desde sus albores, TPB fue una demostración de acción colectiva soportada en el trabajo de humanos con habilidades específicas que en todos los continentes confluyeron en torno a propósitos delimitados: luchar por la libertad de la información, del conocimiento y del derecho de compartir. Algo que indudablemente había tenido precedentes en la Historia, pero en pocas ocasiones había sido desarrollado desde entornos virtuales, desde espacios/tiempos que siguen haciendo de las prácticas de lucha tan dinámicas, rápidas y eficaces, como aquellas orientadas a mantener el ordenamiento global de la difusión/distribución de la información y el conocimiento. Como en pocas oportunidades el poder político, económico y punitivo ha sido puesto en jaque por la inventiva y el conocimiento en un espacio donde sus prácticas de control son incapaces de ser hegemónicas e incluso de tomar la iniciativa.
  3. TPB puede leerse como una importante experiencia de lucha nutrida por prácticas técnicas, adaptadas (sin dogmatismos) al constante trasegar y evolución del campo donde tienen posibilidad. Aquí las estrategias de resistencia han sido delineadas, constantemente, por los avances tecnológicos que han constituido su arquitectura, al tiempo que las han ungido de un pragmatismo técnico capaz de hacer ponderable (en la propia sintaxis del campo) antiguos valores inspiradores de luchas “no virtuales”. Principios como libertad, igualdad y democracia, acá nunca tuvieron que ser (re)definidos en el plano conceptual, para luego luchar por ellos, acá se muestran en la forma de “seeders”, “leechers”, megabits intercambiados por lo que había confrontar, poniendo toda la carne en el asador, proporcionada por la innovación tecnológica y la pericia informática.
  4. La experiencia de TPB puede leerse como un nuevo tipo de lucha transnacional y deslocalizada que ha prescindido de creación de un protagonista (sujeto) idealizado en términos políticos y de accionar. Los artífices de esta insubordinación siguen siendo jóvenes como Frederik Neij quienes abiertamente reconocen que no les interesa el aspecto ideológico de estas batallas, pero siguen encontrando motivación en la capacidad de interacción, gestión y manejo que posibilita administrar TPB. En esta lucha es el placer por la operación de sistemas operativos, el manejo de grandes equipos y de complejos lenguajes de programación, uno de los principales aglutinantes de estos jóvenes en estas luchas que responden a sus expectativas y ambiciones intelectuales.

Cuatro aspectos de los que pueden emerger serios cuestionamientos a la manera como siguen siendo concebidas, y llevadas a cabo, las mismas luchas por la libertad y la democracia en los escenarios tangibles de lo social, luchas en gran medida ineficaces, erráticas, pletóricas de “Bugs”.

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Una prodigiosa inventiva les permite sobrevivir

El nueve de agosto del 2013, TPB celebraba sus diez años al aire. En aquel entonces el equipo de trabajo se dirigía a sus seguidores: “Oh, mira, lo conseguimos. Una década de agresión, represión y risas. De veras no pensábamos que llegaríamos tan lejos. No por culpa de los polis, la ‘mafiaa’ o los políticos corruptos, sino porque pensábamos que tarde o temprano seríamos demasiado viejos para esta mierda. Pero, eh, estar al frente de este barco nos hace sentir jóvenes. Y vamos a seguir siendo jóvenes hasta que muramos. Gracias por todo. No seríamos nada sin vosotros. Amor”[6].

Hoy completan trece años aguantando la embestida de las “autoridades” y del gran capital del entretenimiento mundial, que no han logrado tumbar el sitio web. Así dijo Peter Sunde, en el 2009, de la forma como había logrado mantenerse al aire: “Ellos intentan con trucos legales y nosotros con trucos técnicos. Es como un juego constante con distintas armas”.

Muchos han sido sus movimientos. Lograron permanecer flotando en la red antes del 2009, cuando el Partido Pirata de Suecia los cobijó con inmunidad diplomática al ofrecerles su ISP[7], pues por orden judicial habían sido despojados de la que les proveía la empresa “Black Internet”. En el 2006, la intervención sobre sus servidores les otorgó una enorme capacidad de resiliencia. En la actualidad: “Utilizan máquinas virtuales distribuidas por todo el mundo y ‘camufladas’ en centros de datos de servicios comerciales que ni siquiera saben que están hospedando The Pirate Bay. ¿Que la policía irrumpe? Ya no tendrá servidores que llevarse y, además, todas las máquinas están dispersas por la geografía mundial, con lo que hace más difícil el acceso a ellas. Aseguraban también tener dominios de repuesto en el caso de las autoridades fueran por ellos”[8].

Han sobrevivido por la fuerza del ingenio: “The Pirate Bay parece haber encontrado el secreto de la eterna juventud: prevenir, anticiparse y adaptarse. Jamás se han estado quietos. Primero dijeron adiós al ‘tracker’ y se convirtieron en un simple repositorio de enlaces, para después abandonar los ‘torrents’ en beneficio de los ‘magnets’, menos pesados, para facilitar que la web fuese replicada y no hubiera forma de acabar con ella. Más tarde se subieron a la ‘nube’ metafórica, experimentaron con las ‘nubes’ literales e incluso estuvieron a punto de atravesar la estratosfera. Todo esto mientras saltaban de un país a otro en busca del paraíso de los ‘piratas’, cambiando constantemente ‘hostings’ y dominios”[9].

Hoy, The Pirate Bay es administrado por una compañía llamada Reservella, registrada en la República de Seychelles, un país conformado por 115 islas en el Océano Indico. Esta empresa asumió el control desde el 2009, cuando sus tres fundadores fueron juzgados en Suecia. Detrás de esta empresa hay un número de entre treinta y cincuenta activistas que dirigen de manera horizontal los destinos de la web indexadora de torrents. Actualmente The Pirate Bay se mantiene anónimo, y las autoridades al servicio de las mafias del Copyright siguen intentando develar los rostros de los que tienen su destino tomado por las riendas. TPB sobrevive de la publicidad de servicios VPN que ofrece, y de los recursos que proporcionan miles de usuarios en dinero virtual (Bit Coins[10]).

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(Recuadro 1)

Las primeras interconexiones y los primeros intercambios

Los intercambios empezaron a germinar hacía el año de 1996, cuando el programador Adam Hinkley diseñó bajo el sistema operativo de Mac OS, la primera aplicación P2P[11] del mundo, llamada “Hotline Connetc”. Este nuevo tipo de conexión facilitó los intercambios pues las redes que comenzaron a construirse bajo esta arquitectura informática no necesitaban de máquinas que trabajaran bajo el rol estático de clientes o servidores, sino que cada computadora comenzó a comportarse al tiempo como cada uno (cliente/servidor) conformando un nodo de interconexión. El resultado final de este nuevo esquema revertió en un estilo de transmisión de datos más dinámico y ágil que permitía el flujo directo de megabits entre computadores enlazados.

El nuevo estilo de conexión, introducido por Hinkley, alcanzó cenit tres años después, hacía el año de 1999, cuando fue lanzado Napster. En el 2000, muchos jóvenes llevamos a cabo nuestras primeras descargas a través de este programa, que permitía bajar y transmitir toneladas de Mp3 desde computadores que solían tomarse alrededor de 40 minutos en obtener cada pista. Flamantes canciones de los álbumes de Eminem (The Marshall Mathers) y Limp Bizkit (Significant Other) circulaban con inusitada velocidad por computadores provistos de conexión a Internet, que empezaban a adquirirse como herramienta de estudio, o de entretenimiento, en los hogares colombianos.

El popular servicio de descarga estuvo operando hasta Julio del 2001, cuando se estimaba que tenía alrededor de treinta millones de suscriptores en el mundo. Fue cerrado porque bandas como Metallica, cantantes como Madonna y Dr. Dre, de la misma manera en que A&M Records y otras compañías discográficas gringas, interpusieron sendas demandas ante la Asociación de Industria de Grabación Américana (RIAA) en contra de la plataforma[12]. Se argumentó que Napster contribuía a que los usuarios infringieran los derechos de autor, y era además el único responsable de que esto sucediera. Napster perdió el caso en los tribunales norteamericanos porque no fue capaz de responder a condicionamientos que determinaron que, de seguir operando, debía impedir que sus usuarios accedieran a material infractor, cuestión que vulneraba la propia mecánica de su funcionamiento.

Otro de los factores que posibilitó la intervención y el cierre de este servicio, fue la manera como funcionaban en aquel entonces las redes P2P: “El acoso de Napster fue posible porque su tecnología cliente-servidor se basaba en una serie de grandes ordenadores, que actúan a modo de servidor, que alojaban a todos los usuarios y les proporcionaban la pasarela necesaria para realizar los intercambios de archivos musicales. Como los servidores pertenecían a Napster, fue considerado que el programa actuaba como distribuidor ilegal de música. Sin embargo, el protocolo P2P en el que se edifican los actuales programas de intercambio no necesita servidores que centralicen el tráfico, ya que se basa en una cadena de usuarios conectados unos a los otros, en donde cada usuario comparte con los demás una carpeta diferentes archivos (música, imágenes, vídeos), lo que, al final, produce una gran cantidad de ficheros disponibles.”[13]

La primera gran derrota que vivimos muchos de los que empezábamos a disfrutar del intercambio gratuito de información en la red vino por cuenta del cierre de Napster, porque las autoridades norteamericanas –junto a corporaciones como Sony, BMG, EMI Warner Music y Universal Music–, determinaron que usted y yo bien podíamos comprar un CD de Nirvana, Aerosmith o 2Pac, pero de ninguna manera podíamos compartirlo por la red que estaba enlazando a la humanidad.

Las esperanzas tornaron con el lanzamiento de la segunda generación de clientes, basada en el protocolo Fast Track[14], que desde el 2003 fundamentó el intercambio de información mediante programas como Kazaa, Grokster, iMesh y Morpheus, en los que decenas de usuarios saciamos nuestro ímpetu de compartir información. Infinidad de acciones legales y procesos judiciales, impulsados por la RIAA sobre estas redes, dieron al traste con la mayoría de ellas antes que finalizara la primera década del siglo XXI. Sus servicios fueron entorpecidos, sancionados con millonarias multas y sus redes saboteadas por medidas judiciales y técnicas que buscaban torpedear el intercambio legítimo de archivos.

Hasta el día de hoy se mantienen al aire Ares Galaxy (http://www.ares.com.es/) popular cliente P2P a través del que continúan gestionándose miles de descargas, de la misma manera en que Kazaa, pero en la actualidad pueden considerarse programas inseguros (Mal Ware) y poco eficientes para gestionar intercambios en la red. Son apenas los vestigios de softwares ya obsoletos para el intercambio de información, que no lograron sobreponerse a la embestida de los gobiernos, de las autoridades policivas y del accionar de las multinacionales del entretenimiento.

 

 


 

 

(Recuadro 2)

El protocolo Bit Torrent

El protocolo BitTorrent puede ser usado para reducir el impacto que tiene la distribución de archivos grandes en los servidores. En lugar de descargar el archivo desde un único servidor, el protocolo BitTorrent permite a los usuarios unirse entre ellos en un “enjambre” (swarm) para descargar y subir el archivo de forma simultánea. El protocolo es una alternativa al sistema basado en servidores, que consiste en disponer de varios servidores espejo (mirror) desde donde el usuario descarga el archivo completo, y puede funcionar en redes con poco ancho de banda; de esta forma, dispositivos pequeños como los smartphone, son capaces de distribuir archivos grandes o video en streaming a muchos receptores.

Un usuario que quiere subir un archivo, primero crea un archivo torrent y lo distribuye de forma convencional (páginas web, correo electrónico, etc). Después hace que el archivo esté disponible en la red a través de un nodo BitTorrent que actúa como semilla (seed). Los usuarios que quieren descargar el archivo, obtienen el archivo torrent y crean otro nodo BitTorrent, que actúa como cliente o “sanguijuela” (leecher), intercambiando partes del archivo con la semilla y con otros clientes.

El archivo que está siendo distribuido se divide en partes pequeñas (pieces). Cada vez que un usuario recibe una parte nueva del archivo, puede a su vez compartirla con otros usuarios, liberando a la semilla original de tener que enviar una copia de esa parte a todos los usuarios que quieren el archivo. En BitTorrent, la tarea de distribuir un archivo es compartida por todos aquellos que desean tener el archivo. Es perfectamente posible que la semilla solo envíe una copia del archivo, y éste sea distribuido a un número ilimitado de usuarios.

Cada parte del archivo está protegido por un hash criptográfico contenido dentro del archivo torrent. Esto asegura que cualquier modificación producida en una parte puede ser detectada y, por lo tanto, evita que tanto las modificaciones accidentales, como las maliciosas, sean recibidas en otros nodos. Si un nodo tiene el archivo torrent auténtico, puede verificar la autenticidad del archivo completo que ha recibido.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/BitTorrent

 

 


 

(Recuadro 3)

¿Cómo puedo descargar en The Pirate Bay?

A continuación un tutorial en Youtube que explica como descargar en TPB. Cualquier otro comentario, duda o inquietud al respecto, puede consignarse en la sección de comentarios del presente artículo.

 

 

 


 

 

[1] http://otecnosi.com/tecnologia/historia-the-pirate-bay-en-espanol

[2] https://torrentfreak.com/pirate-bays-founding-group-piratbyran-disbands-100623/

[3] Este es el juicio que magistralmente registrado en el documental “The Pirate Bay Away From Keyboard” (https://www.youtube.com/watch?v=41rwckQQ0lA)

[4] Desde el 2009 los años vinieron con grandes dificultades para los padres de TPB. Gottfrid Warg fue arrestado en Camboya y deportado hacía Suecia en el 2012 para cumplir una pena de doce meses de cárcel que le había sido impuesta el año anterior. Hacía el 2013 otra vez le fueron imputados cargos y fue condenado a un año más de prisión. Al cumplir su condena fue extraditado a Dinamarca donde tuvo que responder por hackeo y estuvo detenido hasta mediados del 2015 cuando fue devuelto a Suecia para finalizar su condena y ser liberado en septiembre del 2015. Hoy todos los creadores de The Pirate Bay están libres. Peter Sunde había sido detenido después de Svartholm, pero liberado de la cárcel antes de él después de cumplir su condena en la prisión Västervik, al sur de Estocolmo, mientras que el último del grupo, Fredrik Neij – conocido como Tiamo en línea – fue detenido en Tailandia en 2014.Fuente: https://www.theguardian.com/technology/2015/sep/29/last-pirate-bay-co-founder-released-prison-gottfrid-svartholm

[5] http://www.eltiempo.com/tecnosfera/novedades-tecnologia/ha-muerto-the-pirate-bay/14979296

[6] http://www.eldiario.es/hojaderouter/internet/The-Pirate-Bay-abordaje-antipirateria_0_276122452.html

[7] El proveedor de servicios de Internet (ISP, por la sigla en inglés de Internet service provider) es la empresa que brinda conexión a Internet a sus clientes. Un ISP conecta a sus usuarios a Internet a través de diferentes tecnologías como DSL, cablemódem, GSM, dial-up, etcétera. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Proveedor_de_servicios_de_Internet

[8] http://www.xataka.com/aplicaciones/ocho-anos-de-guerra-contra-the-pirate-bay

[9] http://www.eldiario.es/hojaderouter/internet/The-Pirate-Bay-abordaje-antipirateria_0_276122452.html

[10] https://bitcoin.org/es/

[11] “Los programas informáticos P2P les permiten a los usuarios conectarse a través de una red interactiva de computadores, especialmente Internet, mediante la cual descargan archivos digitales de música, películas, libros, fotos y software que se encuentran disponibles en los sistemas de otros usuarios. Los documentos son susceptibles de ser compartidos “de computador a computador”, de manera gratuita, previa digitación de sobrenombres y claves de ingreso, que garantizan la reserva de información”. LEON ROBAYO, É. & VARELA PEZZANO, E. “Una Colisión peer to peer: habeas data versus derechos de autor”. Vniversitas. Bogotá (Colombia) N° 120: 237-252, enero-junio de 2010.

[12] “Frente a todo, uno de los detonantes por lo que se le dio más voz y asunto a Napster fue la denuncia del grupo de thrash metal Metallica, quien descubrió que su canción «I Disappear» estaba siendo intercambiada tiempo antes de lanzarla junto con el disco. En su cruzada se unieron otros artistas como Dr. Dre, que defendía esta misma posición”. http://www.abc.es/tecnologia/redes/20140601/abci-napster-lanzamiento-historia-201405301218.html

[13] http://www.abc.es/tecnologia/redes/20140601/abci-napster-lanzamiento-historia-201405301218.html

[14] FastTrack emplea un método para aliviar la carga que recae sobre estos, el cual son los llamados supernodos, los cuales fueron ideados por la compañía holandesa Kazaa BV. La mayoría de los componentes que integran esta red son conocidos: clientes (incluidos seeds y peers), servidores y nodos. A saber que un cliente es una persona capaz de conectarse al sistema; un servidor es una computadora que posee amplios recursos para manejar el tráfico que circula en una determinada red y un nodo es la máquina de un cliente que por tener amplios recursos los comparte con el sistema, aliviando la carga de la red. Los supernodos o superpeers son una característica innovadora de esta red. El principal objetivo de los mismos es mejorar la rapidez y la manera en que fluye la información, manejando algunas de las acciones que más recursos necesitan: el tráfico y las búsquedas (las más representativas). Pero las peculiaridades de estos clientes no termina aquí, cualquier usuario que se conecte a la red -usando el respectivo cliente- puede ser ascendido a este rango. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/FastTrack.

 

 

 

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