Lectura de la poeta Carolina Zamudio en el cierre del 26º Festival Internacional de Poesía de Medellín.

Video por Desorbita

Carolina Zamudio nació en Curuzú Cuatiá, Argentina, en 1973. Poeta y narradora. Periodista y Magíster en Comunicación Institucional y Asuntos Públicos. Ganó el Premio ‘Universitarios Siglo XXI’ (diario La Nación). Condujo el ciclo radial ‘Los libros no muerden’. Residió en Emiratos Árabes, Suiza y Colombia. Publicó los poemarios ‘Seguir al viento’, Ediciones Último Reino (Argentina), “La oscuridad de lo que brilla”, edición bilingüe español/inglés, Artepoética Press (Estados Unidos) y la plaquette “Teoría sobre la belleza y otros poemas”, Ediciones de la Reina Mora (Argentina). Participó de Festivales y lecturas en Argentina, Colombia, Cuba, Ecuador, Perú y Estados Unidos. Fue incluida en antologías de Colombia, España y Estados Unidos. Se ha dijo sobre su trabajo: “Zamudio teje versos como arañas, duelen las heridas y la muerte llega para desbaratarlo todo (…) La voz poética pide y añora. Recrimina y alaba a seres imaginarios. La noche es un personaje lírico que desaparece de la existencia pero que se hace carne, nervio y duele” (Augusto Rodríguez, Ecuador). “Se trata de una música rara, desacostumbrada; pareciera incluso que los ritmos verbales se tropiezan; pero no, al adentrarse en esa música —muy original por cierto— se advierte una percepción sensible del dolor de ser, una mezcla de sonido y sentido, que recuerdan a ciertos poemas de César Vallejo o pasajes paradójicos de Olga Orozco” (Luis Fernando Macías, Colombia). “Zamudio descubre la oscuridad que hay en el sol (paráfrasis de Olga Orozco), la oscuridad que ayuda a reconocerse, a conocerse completa, para regresar a la ensoñación del más acá, la vida que, como Jano, tiene dos rostros en uno. En una. En esta mujer que habla y canta y se despierta y a veces se asusta” (Víctor Redondo, Argentina). (http://www.festivaldepoesiademedellin.org)

 


 

 

Tres poemas de Carolina Zamudio

 

 

Buenos Aires

 

Buenos Aires me florece

lapachos

y palabras

sólo porque alguna vez

–con devoción provinciana–

en Curuzú

me sembraron.

 

 

***

 

 

Abu Dhabi

 

Una vez pronuncié Medio Oriente

como un hogar posible

y entonces mastiqué

la primera frontera

cebollas los ojos

para llorar la vida

y deshojar un destierro

inalterable

como todo aquello

que un día fue.

 

 

***

 

 

Descansa el amor

 

Baja una silueta las escaleras

no son las sobras del día quienes la mantienen en vilo

el futuro le sostiene los párpados

esos sueños a los que no les siente el aliento

le deben las caricias.

 

La inmensidad del silencio tiene gusto a leche templada

dos galletas de manteca le calman la vigilia

–dice su madre que con eso llame al descanso–

se adelanta un mañana que escribir de puño y letra

la casa ahora descansa el amor que se tienen.

 

Ella recuerda como siempre el futuro bañado de niebla

el cartero hace lo que el taxi no y llega

más tarde habrá un sol huidizo en Ginebra, ella no abrirá la carta,

las niñas no la verán desde su admiración defraudada

tampoco disimulará un tenue adiós en besos.

 

Con estas palabras mudas interrumpe la leche de la madre

con las galletas de las niñas se atempera la inquietud

y espera un auto que no llega

rumbo a un futuro al que ella

ya llegó hace mucho tiempo.

 

 


 

 

zamudio

Carolina Zamudio

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