Emilio Ballagas (Cuba 1908 – 1954). Pocas obras poéticas de Hispanoamérica ofrecen una tan sincera identificación entre creación y creador como la de Emilio Ballagas. De aquí que sea fácilmente posible encontrar, en cada uno de sus libros capitales, unos versos o unos pasajes que definan con su propia palabra lo más característico de la etapa a que corresponden. Su fase juvenil: poesía pura: juego; evasión de la historia, es decir, de la vida; limpia fruición sensorial del lenguaje […]. La otra gran zona, la neorromántica de Sabor eterno, signada por el dolor de la caída humana, la frustración amorosa y la inevitable presencia de lo elegíaco […]. Y, finalmente, la aceptación del destino de soledad última del hombre […]. (Tomado de Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea (1914 – 1970)).

 


 

Viento de la luz de junio

Llévame por donde quieras,

viento de la luz de junio,

–remolino de lo eterno.

 

¿Adónde?

Si ya he ido, si ya vuelvo.

Si ya nada quiero, nada;

ni lo que tengo, ni aquello

que estuve soñando ayer.

 

Ahora por no querer y no saber lo que quiero

lo quiero todo… ¡Qué júbilo!

¡Qué beato ahogarse en tu oleaje!

Soy como un niño que estrena

la pura emoción del Quiero.

 

¡Ay, la espuma, lo lejano

y aquellas voces, naranjas

–tacto, color y fragancia–

que se mecen en las frondas

como sorpresas redondas!

 

Llévame adonde tú quieras

–tú me ciñes, tú me vences–

que ahora me rindo dócil,

a tu voluntad viajera,

luz de jugar y de huir…

 

Llévame, llévame, llévame

a secuestrarme en lo eterno

–ansia, oleaje, grupa, crin–

viento de la luz de junio.

 

(De Júbilo y fuga)

 

 ***

 

De otro modo

Si en vez de ser así,

si las cosas de espaldas (fijas desde los siglos)

se volviesen de frente

y las cosas de frente (inmutables)

volviesen las espaldas,

y lo diestro viniese a ser siniestro

y lo izquierdo derecho…

¡No sé cómo decirlo!

 

Suéñalo

con un sueño que está detrás del sueño,

un sueño no soñado todavía,

al que habría que ir,

al que hay que ir

(¡No sé cómo decirlo!)

como arrancando mil velos de niebla

y al fin el mismo sueño fuese niebla.

 

De todos modos, suéñalo

en ese mundo, o en éste que nos cerca y nos apaga

donde las cosas son como son, o como dicen que son

o como dicen que debieran ser…

Vendríamos cantando por una misma senda

y yo abriría los brazos

y tú abrirías los brazos

y nos alcanzaríamos.

Nuestras voces unidad rodarían

hechas un mismo eco.

 

Para vernos felices

se asomarían todas las estrellas.

Querría conocernos el arcoiris

palpándonos con todos sus colores

y se levantarían las rosas

para bañarse un poco en nuestra dicha…

(¡Si pudiera ser como es,

o como no es… En absoluto diferente!)

 

Pero jamás,

jamás

¿Sabes el tamaño de esta palabra:

Jamás?

¿Conoces el sordo gris de esta piedra:

Jamás?

¿Y el ruido que hace

al caer para siempre en el vacío:

Jamás?

 

No la pronuncies, déjamela.

(Cuando esté solo yo la diré en voz baja

suavizada de llanto, así:

Jamás…)

 

(De Sabor eterno)

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