Imagen destacada: Testimonio de la serie Lo que no tiene nombre. Adriana Gómez

 

 

Comentario a propósito de la Serie: “Lo que no tiene nombre” de la artista plástica Adriana Gómez. Un trabajo que capta la memoria presente del conflicto en Colombia: muerte y esperanza.


 

Por Luis A. Gutierrez

 

“El dolor se entiende cuando se padece”. Así comienza el texto que realiza la artista plástica Adriana Gómez para su Serie: “Lo que no tiene nombre”. Y ciertamente no se puede hablar de dolor, ni representarlo, en este caso, cuando realmente no se ha vivido.

De alguna manera, en mayor o menor medida, todos hemos sido víctimas de la guerra en Colombia; el dolor que hemos padecido en tantos años de violencia hace parte de un sentir colectivo que, consiente o inconscientemente, cargamos a nuestros hombros.

“Yo soy una mujer del común que vive el conflicto de su país […] Simplemente estoy registrando lo que sucede en mi vida, lo que me toca, lo que siento”. Es así como Adriana ha retomado el dolor de las víctimas, las secuelas de la violencia, asumiéndolas, viviéndolas como propias y nos ha entregado como resultado esta serie: Lo que no tiene nombre.

Justamente aquello innombrable, como se suele denominar aquello que por su gran magnitud es indescriptible o simplemente que no se puede nombrar por temor a las represalias, es el sustrato de la serie que nos presenta la artista. El dolor vivo y presente, que en el más duro de los casos viene acompañado de la muerte; el dolor a causa de los desplazamientos, desapariciones, narcotráfico, corrupción, el dolor de poblaciones vulneradas, de mujeres y niños. Pero también el dolor como memoria de un país, de una sociedad; Memoria que permite reconstruir la historia para hacernos consientes de lo que hemos vivido y garantizar la no repetición. Memoria que posibilita la reparación de las víctimas, la sanación del sufrimiento, de las heridas abiertas.

 

La estética de lo trágico

Lo colores empleados en la serie, según la artista, representan el luto: El negro, que es la base de todos los cuadros, significa lo oscuro, lo triste; el rojo, por su parte, la violencia encarnada, y el blanco, es “el borrón” o la esperanza. Colores que en conjunto contrastan resaltando la fuerza de su significado. De manera muy equilibrada la artista logra componer una imagen que, a pesar de ser “trágica”, es de gran belleza estética. Es, en otras palabras, la estética de lo trágico.

Parte de esta serie se caracteriza por la acción de un “brochazo”, un acto que, además de hacer parte de la obra misma, tiene una carga simbólica importante. Según la artista, el brochazo representa la acción de querer borrar u ocultar tajantemente un hecho violento, como es habitual en nuestro país. Pero así mismo, el brochazo puede significar la esperanza, el fin de la violencia, el recapitular la historia y empezar a escribir una nueva; en palabras de Adriana, una historia “donde los sueños comunes se confabulen para crecer en la convivencia diaria, en la construcción de un mundo mejor para nuestros hijos”.

He aquí la importancia del trabajo de Adriana Gómez, a propósito de estos tiempos de paz que se avecinan en Colombia. Su serie, “Lo que no tiene nombre”, es la memoria presente de nuestro conflicto, es el dolor registrado en su máxima expresión, es la esperanza y la desesperanza, es un grito contenido pero profundamente estruendoso, es aquello que no tiene nombre.


 

La Serie está actualmente expuesta en el Museo de Arte de Armenia y el Quindío (MAQUI). Invitamos a que visite la exposición y el museo para quienes no lo conozcan. Es uno de los pocos, pero grandes espacios para la difusión del arte en el departamento del Quindío.

 


 

Ver video: Vida y Obra de la artista Adriana Gómez

 


 

Acerca de la artista Adriana Gómez. Nacida en Bogotá. Maestra en Bellas Artes con especialización en pintura. Grado de Honor, Universidad Nacional de Colombia. 

Más de la artista en su página personal: Adriana Gómez.

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