Desde la ciudad de Pasto (Colombia), Rikardo Pantoja M. nos comparte estos cuatro poemas (tres poemas  y un homenaje a su madre), los cuales hacen parte de su nuevo poemario Cumbres.

 


 

Para terminar

 

Los domingos es cuando más lento escribo,

Cuando todo sucede.

Cuando un instante, se trasforma en un segundo.

Y la tarde se cree con el derecho de expiarme, de opinar, incluso de morir.

Sucede también que dibujo veranos,

Partes de un clima,

Donde se propicien espacios

Donde las aves, los cerdos y los pensamientos lleguen con sus divinas intenciones.

Un día vale todo.

El viento de otros lugares es invitado de honor.

Se sienta muy cerca y habla con vos propia,

Habla entonces de los viajes sobre el cemento.

Sobre ese tiempo, al cual lo llamo destino.

Me viene la alegría de todos los caminos.

No quiero uno, los quiero todos.

Es por eso la envidia de las partículas, del sol.

Mientras ellas buscan donde ubicarme,

Yo espero su luz desde todos los precipicios.

También los domingos me visto de blanco,

No busco otro sistema al cual adherirme.

Si soy un punto de tantos que hacen una línea.

Y soy yo quien traza su recorrido.

 

***

 

El paso del tiempo no cura

 

La guerra estalló en la hora indicada,

Su furia también necesita un sol radiante.

Los panfletos golpearon las paredes,

Un día exacto puede ser el miércoles.

Mientras el olor a recuerdo, despertó los muertos al filo del cañón.

Memoria que alista su artillería.

Poco importa que los blancos, se puedan alcanzar con la mano.

Los ejércitos en plural.

Las armas brillan, cuando caen de lo más profundo de los ojos.

Los puños se arman con letras que muy pocos entienden.

Y la paz?

O la quietud, o el descanso.

Acaso perdieron el valor cuando las palabras disfrazaron sus verdades?

Fueron las mismas desde que el cielo fue azul?

La primavera luminosa?

La esperanza más que un sueño?

El silencio toco la primera trompeta.

La distancia bruscamente cerro todas las ventanas.

Retumban tantas opiniones, que algunas fueron guardadas bajo llave.

El profeta despertó al monstruo,

Sus cinco cabezas iluminan en lo alto,

Mundo femenino.

Vistiendo al desierto con imágenes tan claras,

Que los oasis dejaron de ser nómadas,

Pesadillas de fantasmas que murieron, al despertar las promesas.

 

***

 

Testamento

 

Las estrellas rasgan la noche,

Géminis dejo un poco de sueño para el día siguiente.

Los héroes llenan el cielo con sus poderes, el teatro vacío sus graderías.

Pocos leyeron la noticia del periódico, muchos bendijeron la canción de la radio.

Se recogieron tantas hojas del piso, solo por el capricho de un libro.

Las calles de mayo, se pintaron de nubes verdes,

Un completo ataque de risa, fulmino a todos los resistentes.

El mal del siglo no encontró su tiquete de regreso.

Los días tenían un precio.

Las canciones sonaron a bajo volumen,

Las manos se soltaron, reconocieron no tener las mismas huellas

Los fantasmas heredaron las sabanas de satín

Se debería leer más a Pessoa, que aprender a sumar.

Igual, el resultado siempre va a ser el mismo, no se altera.

Uno termina la oración, donde comienza la pregunta.

Por eso existen los puntos finales, pero no los finales felices.

A baja temperatura se congelan las opiniones

El calor de la discusión hiere la memoria.

Tengo por testigo a Walt.

Quiero beber más café de costumbre,

Les tengo miedo a las arañas Y me atrapan telarañas invisibles

Fui yo quien dio el primer paso

Por eso salí corriendo en busca de piscis.

Ella sabe nadar en su más profundo silencio,

Espero que el último verano, escoja sus ríos más caudalosos.

Tengo fe en el destino.

No creo en el más allá.

Prefiero un libro de segunda mano,

A ensuciarme las manos por aparentar ser libre.

Busco las montañas más empinadas,

Tal vez mi baja estatura eleve mi conocimiento.

Debo tanto a mi zodiaco, nunca he visto su constelación.

Disfruto de la vida, pero escribo más sobre la muerte.

Quien puede salvarme,

Si escribo para salvar a todos.

Pongo un punto final a este libro, mientras abro el siguiente.

Tengo libre el día de mi muerte

Y trabajo de lunes a viernes.

 


 

ELLA

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Pareciera que ella viviera tan cerca de mí; que escucho su cansado corazón latir, para despertarme justo antes del día lunes.

Escuchar su voz me entrega una dosis del cristal más puro, lo guardo porque es mío, soy adicto desde 1977.
Es ella mi heroína, mi primer paso, mi sonido.
Ella a duras penas se rodea de sí misma, poder esconder sus secretos, sentirse bendecida, por eso fue encontrada por los dioses que la escogieron para ser mi madre y a mí para ser su espejo.

Fue entonces cuando renuncie a mi miedo, al pasado, a ese alejarse poco a poco, todo por el tiempo, también porque dejé un poco de mi hoy para mañana.
Ella se acuerda de mí, lo sentí cuando brillé sus zapatos y caminó descalza entre mi memoria.

Supe reconocer sus acertijos; fue la única que pudo disfrazar sus palabras con un tsunami de historias que aun siendo de ella quiso que fueran mías. No importa si estas lejos porque te veo y tú me miras, te siento y también ríes.

 


 

rik

Acerca del autor: Rikardo Pantoja MPoeta y ensayista colombiano, nacido en la ciudad de pasto, en 1977. Ha trabajado desde finales de 1996, desarrollando un estilo propio, su prosa ha llevado a la filosofía a incluirse dentro de la poesía, un humanismo poético. Sus obras son: A través del tiempo, ESTRUCTURAS (Poemario) y su actual poemario “CUMBRES”. Ha participado en eventos locales como: El 1er Concurso Departamental Cuento Ecológico -Oso de anteojos- Nariño 2013,  Encuentro de poesía y cuento corto lecturas para la paz, Recital hojas de la tarde verde, Poetas en carnaval versión 2016, Encuentro literario “CONVERSEMOS” de la fundación Qilqay, Encuentros apoyados por el programa nacional de concertación cultural del Ministerio de Cultura, con apariciones en la Revista Paranoia de Pereira y Letanías Paganas de la ciudad de Medellín. 

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