Imagen destacada: Le Chateau de Hors, 1979 – Litografía sobre papel – 28 X 27 cm, Luis Caballero

 

Elegía del marino ilusorio

 

Por Porfirio Barba Jacob

 

Pensando estoy… Mi pensamiento tiene

ya el ritmo, ya el color, ya el ardimiento

de un mar que alumbran fuegos ponentinos.

A la borda del buque van danzando,

ebrios del mar, los jóvenes marinos.

 

Pensando estoy… Yo, cómo ceñiría

la cabeza encrespada y voluptuosa

de un joven, en la playa deleitosa,

cual besa el mar con sus lenguas el día.

Y cómo de él cautivo, temblando, suspirando,

contra la Muerte

su juventud indómita, tierno, protegería.

Contra la Muerte,

su silueta ilusoria vaga en mi poesía.

 

Morir… ¿Conque esta carne cerúlea, macerada

en los jugos del mar, suave y ardiente,

será por el dolor acongojada?

Y el ser bello en la tierra encantada,

y el soñar en la noche iluminada,

y la ilusión, de soles diademada,

y el vigor… y el amor… ¿fue nada, nada?

 

¡Dame tu miel, oh niño de boca perfumada!

 

 


 

 

Ofrenda

 

Por Raúl Gómez Jattin

 

Por ahí va Antonio

erguida su juventud como un eucalipto

aromada.

Mostrando su alma pura por le mundo

como un emperador de la tristeza y la nostalgia.

Por ahí va

Antonio

Y no lleva nada en las manos.

En sus ojos brilla la seguridad que es su fuerza.

Antonio vara de azucena.

venado del alba.

Pez vela.

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