Lectura de la poeta María Cecilia Muñoz en el 26º Festival Internacional de Poesía de Medellín.

Video por Desorbita

María Cecilia Muñoz nació en Bello, Antioquia, Colombia, en 1959. Poeta. Comunicadora Social- Periodista de la Universidad de Antioquia. Cofundadora y Ex directora de la Casa de Poesía Porfirio Barba Jacob, Medellín. Cofundadora de las revistas colombianas de poesía Maya, Gerifalte y Poética.

Ha publicado los libros de poesía: Entregas, 2005; El universo un instante, Haikus 2013; Libros inéditos: Bajo el cielo, poemas. Sagrada pausa, haikus. Las cosas perdidas, poemas.

Finalista en el I Concierto Internacional de Haiku, ciudad de Medellín, 2015.

Ha publicado en las antologías: Piedraluna, poesía de mujeres. Medellín, 2010; Poetas en el Equinoccio. Risaralda, 2011; Muestra de Poesía de Medellín, 2011; Memoria Literaria Viva de Envigado, 2011; Albaneceres, Envigado, 2012; El Cántaro vacío, antología de haikus. 2013; Genealogía de los susurros, poesía 82 voces antioqueñas. 2014; Poesía de Mujeres Colombianas, Apidama, 2014; Concierto de Haiku Ser Agua, 2015. Integrante del grupo- taller Haiku-Do, de Medellín. (http://www.festivaldepoesiademedellin.org)

 


 

 

Poemas de María Cecilia Muñoz*

 

 

He llorado todos los muertos y me sepulto en cada uno
Sus memorias transito    Me duelo del horror

Con mi boca seca    busco el pozo de agua    en los ojos de quienes partieron.

*

¿Qué pasado tejió este presente?
¿Qué presente forja  qué futuro?
¿Qué vidas me rigen hoy?
¿Qué destino atraviesa mi sino?
¿Qué gota rebosará esta sed?
No existen más sueños  Se escucha un grito entre las vísceras.

*

Con su boca húmeda besando la oquedad de la tierra    La hemos visto…
Una oración susurrada  en todas las bocas
Sus ojos  – un reino ciego-  abiertos a  la claridad de la mañana
Su cuerpo floreciendo rojo  en medio del  lamento

Presenciamos  con pavor  cuantas veces
la hendidura de la muerte.

*

Soy esta mujer
Sumergida en la brevedad de los días
Esperanzada en un nuevo esplendor
al encender el fuego en las mañanas
Como una profecía.

Esta mujer estremecida como un árbol
en sus raíces y flores
invocando el poder del universo,
una pradera de luz donde posarse.

Soy la que incansable descifra el lenguaje de las aves
persigue la liberación de los karmas
besa los meridianos en su lengua
se extasía con el alba y no renuncia al cielo.

Sobreviviente de una antigua sed,
esta mujer cierra la puerta de sus labios
saborea en las noches   el vaticinio de un salmo redentor
y se adentra en su silencio.
*

Un tiempo hiriente
acecha esta quietud de viento
este silencio de piedra, de rio sumergido…

Con las manos heridas de verso
Me busco en el rocío de las hojas nacientes
en el fuego de la tarde que se cierra
en el canto sagrado de los pájaros.

Como un árbol insomne me deshojo cada noche
destejo en la penumbra   esta madeja de memorias
que me envuelve hasta sangrar
este ritual de alfabetos que me escribe.

Con los ojos húmedos de miedo
Me inclino para calmar esta sed
Pero mi lengua es pluma de iniciado escribiente
y mi reino aún no florece.

*

En el relámpago de la noche
incansable  te busco    en los montes, las plazas, los caminos…
Mas toda calle conduce  al silencio
y cada paso es una sombra…
¿Cesarían definitivamente tus miedos?
¿Besarán tus labios el misterio?

Temblando grito tu nombre    me desangro    Me he quedado sin orillas.

*

No se sabe aún afuera     Pasado el tiempo  de espaldas al amanecer     permanece
Nadie ha venido  a  ver su muerte

Intacto está el  cuerpo
Seca la risa   el canto   la sed de mundo
Limpia la casa de los sueños

Pertenece a la desnudez de la palabra
La noche como una oscura flor  ha cobijado su silencio.

*

Voz Ausente
¡Hasta donde la profundidad del canto
La fuerza avasalladora de la palabra
La libertad de un pensamiento iluminado!

Un vuelo es cortado en pleno aire
En el cielo de su corazón abierto
Un suelo en construcción es desarmado
Una voz apagada sin remedio.
¿Hasta cuándo?

*

Ellas
Las he visto de nuevo
Y las he mirado de frente
Como nunca.
Sus cuerpos gastados, como los sueños
La piel en extrema palidez.
Ellas las del encanto y la belleza perdida
Dan la lucha cada noche
Sobreviven  casi invisibles
Se adhieren como musgo a las paredes de la ciudad
En contra de todo orden
De toda limpieza    permanecen
Dan cuenta ante los ojos del día
De las fisuras en la carne del hombre.

 


 

*Poemas tomado de Festival Internacional de Poesía de Medellín

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