Imagen de portada:  Obra Contemplación de la perla. óleo sobre lienzo. Artista Roberto Fabelo

 

Confesionario

 

(Para antes de condenarme al infierno)

 

por Luis A. Gutierrez

 

“Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”

 

1

En el colegio aprendí a treparme a los árboles, a embarrarme en la quebrada (cañada), a tumbar pomas. Aprendí el oficio de la pastelería (y no propiamente el de hacer hojaldrados y milhojas).
Emprendí la búsqueda infructuosa de “Pomiris” y un sapo gigante que se comía a los niños (mitos de una selva que circundaba el colegio (hoy en día totalmente arrasada, vaya progreso!)). El amor por los libros (tardío) se lo debo a un amor que tuve y a un profesor que nos llevó a los confines de la Tierra Media. De los pecados capitales él que más me gustaba era el de la lujuria, y de los mandamientos, desear a la mujer… no sé si del prójimo, pero a la mujer. Padre, aquí entre nos, ¿cierto que dios dejó pasar por alto el onceavo mandamiento?. Quizá en el paraíso no habían papayas… Padre creo que no soy una persona de fiar.

 

2

Tuve siete gatos, dos patos, seis gallinas y dos gallos (y me las comí a todas (las gallinas y un gallo), el otro aun vive). Tuve uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once… (perdí la cuenta) conejos, y también me los comí. Tuve tres iguanas y dos tortugas. Tuve una cacatúa que murió de infarto. Me hice amigo de una chucha (hice un trato con ella para que no se comiera las gallinas). Y ahora, padre, sólo me siguen las cucarachas y confieso que las quiero.

 

3

El futbol siempre me pareció un deporte menor, que le vamos hacer! Prefiero el tiro de jabalina, el salto con garrocha o el catapis. Padre, dígame una cosa, ¿en el cielo si entran los que no les gusta el futbol?

 

4

A la universidad entre arrasado por un tsunami; me especialicé en el oficio de armar baretos (porros) y copular en las nubes. Anduve por los predios de Jah, rastafari. Me hice hermano de los árboles y los pájaros, y las putas que frecuentaba. Viaje por las entrañas de un continente, me refugié en los hongos y tuve largas tertulias con duendes y hadas. Me sorprendieron los demonios mientras profanaba tumbas. Padre, es verdad, ni la pluma de un ángel pasó por mi cabeza!.

 

5

Fui vendedor ambulante de artesanías y fracase. Tuve un bar y nos lo bebimos hasta el fondo. Soy un fiasco padre, créame… ¿padre?, ¿quiere un aguardientico?

 

6

Trabaje con la izquierda y termine desconfiando hasta de mi propia sombra. Fui reportero de tropeles y forjador de utopías. Tuve varios maestros de los cuales aprendí lo poco que sé. Aprendí a desconfiar de los seudo anarquistas (no de los anarquistas). De los intelectuales… saben demasiado, también desconfío de ellos (ellas). De las feministas supe que detestan a Helenita Vargas, a Shakespeare y a todo lo que huela a macho (…y que le vamos hacer, me toco nacer con trompeta). Y a todas estas, padre, ¿usted sabe quien mando a matar a Gaitán, Guadalupe Salcedo, Rafael Uribe Uribe y Camilo Torres? Y no me vas a salir con que fueron unos sicarios…

 

7

Me sedujo la locura de los poetas, teatreros, pintores… creo que desde siempre; no en vano en la niñez buscábamos un sapo gigante que se comía a los niños en una selva del tamaño de nuestros sueños… Lo que pasa, padre, es que uno crece y se van achicando esos sueños! – Y ahora ¿qué harás de tu vida hijo mío? –escribir, padre, tratar de escribir… – dios te perdone y se compadezca de ti! – Amen.

 


 

*Imagen de portada:  Obra Contemplación de la perla. óleo sobre lienzo. Artista Roberto Fabelo

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