PRESAGIO

 

No se nos ha dado la dicha,

ni la saciedad, ni el odio.

 

No se nos ha dado el camino,

ni un destino ya encarnado.

No se nos ha dado el hastío,

que es carne de indolencia.

 

No se nos ha dado el vacío,

ni venganza, ni represalia.

porque sería como caminar con la sustancia del odio.

 

Se nos ha dado el color,

la respiración de las hojas,

y la simetría del agua para entender lo que es secreto.

Se nos ha dado la lluvia para apaciguar la tierra,

y la tierra para extraer las señales del ser.

 

Se nos ha dado el sueño,

la consolación de los cuerpos,

la flor que navega en el lago de una orilla a otra

mostrando el viaje circular del tiempo.

 

Y se nos ha dado el presagio

cuando alguien ha pasado la calle, diciendo a otro:

“no basta, no basta la alegría, volvamos adentro a contemplar la llama”.

 

 

LO VIVIDO

 

Hay un momento en que lo vivido

pide una explicación final;

en que la vida pasada

finge ser brisa que busca entre los cuartos,

 

           en que el recuerdo de alguien

           es esa flor en el vaso que cambiamos de sitio.

           Queremos partir a otros días

           y escoger lo que vamos a dejar:

 

Viejos papeles rotos, hojas secas con un nombre,

una foto en que tenemos las piernas al aire

y el mundo es una pista de baile.

 

 

           No sabemos si llevar o dejar

           el brillo de unos ojos en una fotografía diminuta

           con una frase que dice:

           “Te estoy amando pronto, más pronto de lo posible”

 


*Artista plástico, escritor y arquitecto. Más del autor:  http://octaviomendoza.com/

*Imagen de portada: Juegos de agua 2012, Óleo sobre lienzo, Octavio Mendoza 

 

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