Por Desorbita

El tema de la segunda guerra mundial, lejos de quedar recluido en el olvido, es hoy tan latente como necesario. Así lo muestra el director de la película El hijo de Saúl, László Nemes quien manifiesta la importancia de que las nuevas generaciones conozcan la capacidad autodestructiva del ser humano, que según él, es algo que hay adentro de las todas civilizaciones humanas.

La trama se teje en un campo de concentración, donde el protagonista, un judío, hace parte de los Sonerkommando (aquellas personas que trabajan forzadamente dentro de los campos de concentración para los nazi, limpiando los restos de sus símiles en las cámaras de gas donde son exterminados). Saúl, quien corre el mismo destino de ser asesinado, conduce al espectador al interior de estas fabricas de la muerte, a lo más íntimo de la crueldad humana. Entre tanto, este personaje encuentra la salvación a su fatal destino, no tanto para él sino para un niño que rescata de ser llevado a los hornos y de quien dice ser su hijo, al cual desea darle una santa sepultura. Es un canto a la esperanza dentro de la más honda desesperanza, un tema de la salvación espiritual y mental, donde la condición humana es llevada al extremo.

Es una película asfixiante, tanto por su cruenta realidad como por la acertada forma en que es realizada: Un cámara en mano (como si uno fuera la misma sombra del personaje), con largos planos, cerrados en su mayoría (primer plano y medios planos), que no dejan ver con claridad más allá de cinco pasos (pues tiene un gran desenfoque de fondo). Los colores de la película son pálidos, fríos y oscuros. La banda sonora esta compuesta por gritos, quejidos, disparos y demás sonidos que ambientan esta industria de la muerte. Todo esto, sumado a la trama, hacen que el espectador no se suelte hasta el final de la película, lo mantiene en vilo y tensión, sufriendo por la vida de un personaje, utópico y algo ingenuo, que se bandea a un paso de la muerte tras cada segundo que acontece.

El hijo de Saúl no contiene, por fortuna, imágenes explicitas de violencia, pero sí algo que es realmente más profundo y trascendental: la sugerencia de estas imágenes. Bien sea por que no las muestran y las escuchamos o por que aparecen en un segundo plano desenfocado. Es una manera sutil y por lo tanto, más certera de lograr conmover, y calar más, en el espectador.

La barbaridad de los nazi, de la guerra, hoy traído al presente por esta contundente, atrevida y bien lograda película, es una acierto, en mi opinión, pertinente. Alguna crítica se argumenta en que no hace ningún contexto de lo ocurrido en éste periodo de la historia, y que por lo tanto representa un episodio fútil y banal, sin embargo lo que transluce la película, independiente de su contexto, es esa capacidad destructiva del ser humano, de la cual somos todo el tiempo vulnerables; por lo que se me hace como un antídoto contra la desmemoria y/o desconocimiento de estos episodios atroces de nuestra historia, mostrándonos, claro esta, los alcances a los que somos capaces de llegar.

Recordemos que en distintas latitudes del mundo están surgiendo grupos neonazis, además de las guerras que existen, y otras que se están fraguando.

A pesar de esto, como bien muestra la película El hijo de Saúl, siempre hay una esperanza, aun en lo mas hondo de la desesperanza.

 


El hijo de Saúl esta nominada al Oscar, junto con la producción colombiana El abrazo de la Serpiente, al premio de mejor película de habla no inglesa. Con todo lo dicho anteriormente, me quedo con El abrazo de la serpiente. Si aun no las has visto, invito a que forme su propio criterio.

El hijo de Saúl (Son of Saul)

Año: 2015.

Director: László Nemes.

País: Hungría.

Duración: 107 min.

Formatos: 2D. V.O.S.

Apta para mayores de 15 años.

 

Premios:

2016: Premios Oscar: Nominada a Mejor película de habla no inglesa

2016: Globos de Oro: Mejor película de habla no inglesa

2016: Independent Spirit Awards: Nominada a Mejor película extranjera

2016: Critics Choice Awards: Mejor película de habla no inglesa

2015: Festival de Cannes: Gran Premio del Jurado y Premio FIPRESCI

2015: Premios César: Nominada a mejor película extranjera

2015: Directors Guild of America (DGA): Nominado a mejor nuevo director

2015: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor ópera prima

2015: Críticos de Los Angeles: Mejor película extranjera

2015: Asociación de Críticos de Chicago: Mejor película extranjera. 3 nominaciones

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